¡Renegociemos!

Opinión
por Tomás Bradanovic
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Arica es una ciudad que lleva demasiado tiempo con un alto nivel de cesantia. Deben ser un par de años por lo menos que estamos estancados alrededor del diez por ciento, y todos sabemos que las estadisticas oficiales estan cuidadosamente diseñadas para minimizar estas desagradables cifras. La triste realidad es que -por parte baja- una de cada diez personas que necesitan trabajar en Arica simplemente no encuentran donde hacerlo.

La respuesta facil ante esta realidad es buscar a quien echarle la culpa. Puede ser el Gobierno, los crueles empresarios, la globalización, en fin, pongale usted el nombre, una vez que tenemos un culpable nuestra conciencia queda liberada y ya no tenemos
más vuelta que darle el asunto. Y aunque puede que efectivamente alguno de estos tenga la culpa, reclamar no nos acercara ni un pelo a la solucion del problema.

¿Que hacer entonces? debe haber algún modo de enfrentar la dificil situación de no encontrar trabajo y cada cual termina por encontrar su propia receta. Yo, que tengo amplia experiencia en esto de estar cesante, les voy a contar la mía, que puede reducirse a una sola palabra: renegociarse.

¿Que es renegociarse? básicamente encontrar una solución de compromiso ante una situación aparentemente sin salida. Por ejemplo un cliente que le debe plata al banco se encuentra en apuros y simplemente no puede cumplir con los pagos, entonces el banco accede a renegociar, a cambiar la situación original, perdiendo un poco a cambio de no perderlo todo. ¿Y que tiene que ver esto con la cesantía? mucho, porque resulta que una gran cantidad de gente permanece cesante porque simplemente se niega a renegociar su vida.

Los siuticos le llaman "reinventarse", a mi no me gusta nada esa palabreja, pero si miramos la historia de Arica veremos que se trata de una ciudad que se ha renegociado muchas veces a lo largo del tiempo. Durante el puerto libre, la "fiebre del nylon" trajo una multitud de comerciantes y contrabandistas, muchos de ellos hicieron fortunas y la mayoría la perdieron por negarse a cambiar cuando las condiciones cambiaron.

Luego las grandes industrias crearon generaciones de operarios muy especializados ¿que pasó con ellos cuando las industrias cerraron? unos pocos se renegociaron con éxito mientras que la mayoría sigue hasta eldía de hoy rumiando con rabia y nostalgia porque esos "buenos viejos tiempos" ya no existen.

En los ochentas aparece la ZOFRI y en Perú llega al poder Alan García, la ciudad vuelve a convertirse en el paraíso del comercio y del contrabando. Mucha gente que conocí personalmente como vendedores ambulantes llegaron en pocos años a hacerse millonarios en dólares, llegó Fujimori y el comercio con Perú se fue al diablo, los que se renegociaron, hicieron la pérdida y se dedicaron a otra cosa, ellos hoy mantienen su fortuna mientras que los porfiados que siguieron con lo mismo han pasado años comiendose el capital hasta que finalmente quedaran tal como empezaron, sin un peso.

Ejemplos hay montones, la ciudad misma se renegocia y después de la muerte del comercio con Perú vino el boom de la harina de pescado, el tomate en Azapa y hace unos cinco años vino la gran renegociación para convertirse en ciudad  turística. El caso es que entre los cesantes hoy tenemos a ex-comerciantes de los años del puerto libre, ex-operarios de le época de las armadurías, ex-comerciantes ZOFRI, ex-tripulantes pesqueros y en el futuro no sería raro que tengamos ex-guías de turismo. El problema es la incapacidad de adaptarse, la porfía de seguir
buscando el negocio donde ya no existe y de decir "esto es lo que soy y no se hacer otra cosa".

Así como Arica se caracteriza por haberse renegociado muchas veces hay otras ciudades de Chile notables por su nula capacidad de adaptación. Pienso en Lota por ejemplo, que después de que cerraron las minas se convirtió en la zona más empobrecida de Chile. Es que los lotinos "eran" mineros y no otra cosa y cuando la minería desapareció ellos no solo perdieron su trabajo  sino también su identidad  y buena parte de su autoestima.

Si quieren un buen consejo para los malos tiempos aquí va este: aprendan a renegociarse, deben estar dispuestos a perder algo a cambio de no perderlo todo: un ingeniero no "es" ingeniero, porque perfectamente puede manejar un camión o administrar un negocio, el tener una profesión oconocer un oficio no debe ser limitante y si a un arquitecto le va mal con lo suyo perfectamente puede abrir un restaurant o a diseñar folletos publicitarios. Hay muchas historias de éxito de gente que se ha renegociado, pero muchas más de fracaso  por personas que no han aceptado cambiar lo que "siempre " han hecho. Seamos como Arica, nunca como Lota.

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