Yo lo conocí: Francisco Melús Oñate

por Tomás Bradanovic
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Ya sabemos que en Arica se acostumbra a rendir homenajes a la gente después que se mueren, así es como en ediciones pasadas escribí una semblanza de grandes ariqueños que ya no están: Juan Guillén Canales, Percy Dauelsberg, Jaime Barros Perez Cotapos.

Esta vez me voy a arriesgar a escribir sobre un gran ariqueño que todavía no se convierte en santo, porque está muy vivo y con cuerda para rato. Me refiero al conocido "Paco" Melús Oñate.

A don Paco Melús lo conocí no hace mucho en su oficina de Cordenor, cuando estaba trabajando en el Mar de La Paz, un proyecto que nació basado en una idea suya que se trae desde hace muchos años. Yo iba por un ratito para conversar sobre algo específico pero la cosa se puso entretenida y estuve por lo menos un par de horas escuchando. Volví a Arica de los sesentas, hicimos el recorrido completo desde el Puerto Libre, la ciudad pequeña y polvorienta adonde llegaron los hermanos Melús desde España y a las primeras industrias donde siempre don Paco tuvo algo que ver.

Me contaba de los inicios de la pesca industrial, cuando en la playa Chinchorro, haciendo honor a su nombre, se pescaba con enormes redes (chinchorros) arrastradas por una camioneta, así como de sus primeras aventuras mineras describiendo una topografía que él conoce como la palma de su mano después de décadas de explorar y trabajar an la zona.

Me contó también de su mina de azufre adentro del crater de un volcán a casi 6.000 metros sobre el nivel del mar y de la extraña capacidad premonitora de sus trabajadores aimaras que "sabian" cuando él iba a llegar sin necesidad de teléfonos ni radio, del enorme cariño que tuvo por esa gente que trabajó junto a él durante tantos años y de las posibilidades turísticas del altiplano.

También relataba don Paco como en esos años se circulaba libremente entre Arica y Tacna, sin complicaciones de controles ni fronteras. Tal vez de ese recuerdo viene su obsesión por ver a Arica convertida en una ciudad internacional donde chilenos, peruanos y bolivianos desarrollen libremente sus actividades sin la maraña de papeles y restricciones artificiales que hoy nos asfixian.

Hicimos un recorrido por todas las antiguas familias de notables, pelándolos prolijamente uno por uno; los Bellet cuyo hijo Jorge fue un científico de talento mundial además de -como no- socio de don Paco, hablamos del Commendattore Gino Rossi, Hugo Mozó, Gastón Cavada, Emilio Gutierrez, Enzo Bolloco y tantos otros que hicieron las bases de lo que hoy somos con sus primeros emprendimientos.

Luego don Paco pasó a su tema favorito: los proyectos que vive soñando para la ciudad de Arica, un megapuerto, un tren turístico y la ciudad internacional. En ese momento uno se olvida que está ante una persona de ochenta y tantos años porque el entusiasmo lo desborda, me pide papel y lápiz y, mientras habla, va ilustrando las ideas, es increíble como el papel queda repleto de dibujos y números, reflejo de todo lo que está bullendo por su cabeza en esos momentos. Imposible no contagiarse con el entusiasmo y la sabiduría práctica de toda una vida de armar empresas, de truinfos y fracasos.

Unos días después me lo encontré en un cóctel de inauguración con el mismo dinamismo y el chiste en la punta de la lengua, sospecho que don Paco debe venir de Andalucía porque no tiene nada del español fúnebre y malhumorado que solemos conocer en Chile.

Volví a verlo en la reunión de un comité del Gobierno Regional, donde don Paco imprudentemente tomó la palabra y se puso a hablar contra el centralismo ante el reducto más acerrimo de los centralistas, todos ellos nombrados en negociaciones de palacio, en Santiago. Un silencio incómodo y risitas forzadas recibieron sus vehementes palabras de luchar contra el centralismo y hacer un comité para lograr "en una semana" lo que se estaba pidiendo. Me dieron ganas de decirle "no se gaste don Paco, esos eran otros tiempos", la verdad es que don Paco Melús Oñate es un personaje de otro tiempo, participó activamente en de la época de oro de Arica y todavía pelea como su compatriota el Quijote para que todo eso vuelva otra vez a nuestra querida ciudad. Lo único que puedo decir al respecto es: don Paco, cuando yo sea grande quiero ser igual que usted.

(Nota: la fotografía adjunta pretenece al diario La Estrella de Arica, aparecen de izquierda a derecha Francisco Melús, Manuel Pinto y Tomás Bradanovic)

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