Yo lo conocí: Jaime Barros Perez Cotapos

Tomás Bradanovic
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Se murió finalmente el doctor Barros, un viejo hippie a los noventa y tantos años, claro que no podía morirse de viejo -porque nunca lo fue- así es que murió de cáncer.

Jaime Barros Perez Cotapos era amigo de juventud de mi mamá, en los lejanos años 40 en Viña del Mar y donde la encontraba se ponía a piropearla "aquí viene la niña más rica de toda Viña del Mar", seguramente lo hacía con los ojos del recuerdo porque en esa época (principios de los 80) ya ambos estaban más que pasaditos.

Era un tipo extravagante y extremadamente simpático que a todo el mundo trataba de "hermano", un fósil en cuanto a ideas políticas, me tocó verlo desconcertado cuando vino Tomás Moulian a Arica haciendo la campaña presidencial de Gladys Marín, tan desconcertado como todos los viejos comunistas que allí fueron a estrellarse con un desencantado y realista Moulian.

En su época fue parlamentario y uno de los más pintorescos de su generación, iba a las sesiones con poncho y sombrero huaso y saludaba a todo el mundo con un "¿como estaca?, ¿como le vaca?", era el favorito de la prensa con sus discursos rimados, hasta que el 1973, luego del golpe le dijeron que se tenía que ir de Valparaíso, que eligiera entre Arica o Punta Arenas. Nada de tonto don Jaime eligió Arica, donde se instaló de lleno en nuestra vida social siendo socio activo del "Grupo de amigos del carrete" durante décadas.

Con la plata que trajo se compró una casa modesta y un auto ostentoso (para la época), un Oldsmobile deportivo que mandó a pintarrajear completo con flores y monos sicodelicos, en el parachoques trasero tenía una absurda leyenda "no se vende" ¿quien iba a querer comprar ese mamarracho?.

Era el doctor de los pobres porque a ningún pobre le cobraba, aunque mi mamá decía que de doctor le quedaba muy poco: recetaba la imperialista Coca-Cola contra la fiebre de los niños, tecito puro y parches de papel de cigarrillo, entre otras cosas raras. Curiosamente y al contrario de sus colegas más ortodoxos, los niños se mejoraban, o al menos no empeoraban como ocurre con muchos otros pediatras de Arica.

Más que médico era un actor y un payaso, lo que lo ennobleció particularmente. Su consulta pediátrica estaba llena de columpios y sus ideas políticas eran simplemente para la risa. Fue nombrado Hijo Ilustre de Arica como correspondía porque se convirtió en arquetipo del buen ariqueño, cultivador de amigos de toda tendencia política, bueno para el carrete y la conversa, amante de la mesa y la tertulia.

En fin, se murió otro gran ariqueño, Jaime Barros Perez Cotapos, antecesor y sobreviviente de los hippies, comunista, aristócrata, médico de los pobres y el amigo de todos. Yo lo conocí.

Nota: más de algún lector antiguo recordará el programa radial del gran Tito Mundt "yo lo conocí", nada hay nuevo bajo el sol, el título y la idea simplemente los copié porque me parecieron muy buenas y creo que es interesante dar una silueta personal de algunos grandes ariqueños que he tenido la suerte de conocer