Ariqueñismo

Opinión
por Tomás Bradanovic
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Ya pasaron las elecciones municipales con algunos candidatos felices y otros no tanto por haber quedado fuera. Aunque toda esta pelea tiene muy poco que ver con el ariqueño de a pie, más preocupado de mantener  su trabajo -si es que lo tiene- y de rebuscarse un mejor futuro para su familia, si hay algunas cosas que conviene rescatar de los resultados.

En esta misma columna,hace algún tiempo, destacaba que el concepto de ariqueñismo es algo único y distintivo de nuestra ciudad, en efecto, no existe el antofagantismo, el serenismo ni mucho menos el santiaguinismo, se trata de un fenómeno propio de Arica que no está basado en caudillismos irracionales estilo Soria sino que trasciende a las personas. Fíjense que es algo muy extraño y a la vez muy lindo. En los años setenta, en `plena euforia polarizadora de la Unidad Popular  el comunista Luis Valente Rossi no tenía el menor problema en trabajar junto al momio Koch. o el liberal (también momio) Juan Guillén Canales que a su vez se movilizaba codo a codo con el socialista Leonel Valcarce, la comunista Elena Díaz o el demócrata Cristiano Palza siempre que los intereses de Arica así lo exigieran. Más aún, en un país donde las enamistades políticas eran a muerte ellos no tenían problema para sentarse  en la  misma mesa y  compartir caballerosamente. Eso era  -y es todavía- el ariqueñismo, esa convicción de que los intereses  de Arica  estaban por sobre las peleas partidistas o los intereses personales y de que, al final del día somos todos ariqueños.

Es la convicción de que esta es una ciudad  que merece lo mejor, de que esperamos que nuestros hijos y nietos sigan viviendo acá por lo que vale la pena cuidarla, cuidar las relaciones y el clima social entre nosotros. El ariqueño neto (por no decir ariqueñista, que suena feo) es caballeroso y cordial, sabe que vive en una ciudad pequeña y que no vale la pena ensuciarla con mezquindades y rotería -y me refiero a la rotería del alma, esa que es prepotente y abusadora, no a una determinada condición económica- eso´es ariqueñismo.

El ariqueñismo cruza todas las capas sociales y todo el espectro político, desde los locos Vadulli hasta las rancias familias ariqueñas, desde el derechista doctor Sudi al comunista doctor Barros Pérez-Cotapos, el ariqueñismo es lo que nos une como un hilo común dentro del tejido social de la ciudad, es algo  tan único y característico que sería una tragedia que lo perdieramos. Y lo mejor de todo es que no se encarna en un caudillo sino que es un verdadero sentimiento popular que trasciende a las personas.

Sin embargo no todos los que viven en la ciudad comparten ese espíritu, no todos los ariqueños merecen llamarse ariqueños netos, hay unos cuantos, incluso nacidos en Arica que viven chaqueteando y aborreciendo la ciudad, con un ojo puesto afuera miran en menos todo lo nuestro, que actúan como depredadores sociales pisoteando a los demás, prepotenteando (perdonen la palabra), atropellando a todos para lograr sus propios fines, comparando desfavorablemente a Arica con otros lugares ¿por qué no se van entonces? se harían un gran favor a si mismos y a los que nos gusta Arica y queremos verla cada día mejor.

En fin, ya pasaron las elecciones y vamos a tener cuatro años más de Alcalde a Carlos Valcarce que .-en mi opinión- ganó la elección por representar en cierto modo al ariqueño neto, dispuesto a trabajar con todos por el bien de la ciudad. No digo que el primer período haya sido perfecto ni pienso caer en una adulación que no me interesa, pero lo importante es que la buena intención existe y hay bastante tiempo por delante para mejorar y corregir errores.

Una gran tarea es preservar y engrandecer  este sentimiento de ariqueñismo, que recogimos de los viejos de la Junta de Adelanto y que tenemos el deber de trasmitir a nuestros hijos. El amor verdadero por nuestra ciudad, libre del mezquino chaqueteo, del "como voy yo ahí" y sobre todo de la absurda manía de mirarnos en menos a nosotros mismos, tan común en el resto del país

Y para los anti ariqueños, esos aprovechadores que buscan con prepotencia y cizaña subir su nivel económico a costillas de la ciudad, solo podemos pedirles que se vayan a vivir a otro lado, Arica es un excelente lugar para vivir, lleno de gente decente de todas las tendencias y condiciones sociales,  que se larguen porque contaminan el ambiente y están en contra de las cosas más valiosas que tenemos; la cordialidad, la educación y el amor por la ciudad.

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