Visiones de la Arica Profunda

Renato Aguirre Bianchi

Petroglifos (VIII). Piedras "tacitas"

 

Podríamos definir a las piedras "tacitas" como aquellas en las cuales existe una superficie habitualmente (pero no siempre) más o menos horizontal, en la cual se han labrado concavidades más o menos superficiales, generalmente circulares pero a veces oblongas.

En general aparecen en contextos que sugieren un uso ritual, aunque su significado no es bien comprendido. No son en absoluto privativas de Arica ni del Mundo Andino. Aún hoy en Europa se le atribuye un poder curativo al agua de lluvia que se acumula en la depresión. La mayoría de éstas son poco profundas, pero otras parecen pozos en miniatura que, por su expresión en ceramios europeos desde hace unos 9.000 años, han sido interpretadas como bocas abiertas de la deidad.

Hay gran variedad de tamaños, formas, ubicación (vertical u horizontal), número, profundidad y círculos periféricos en Arica y su interpretación es muy compleja. El único patrón que me parece discernible es que se encuentran con mayor frecuencia, variedad y número en sitios ceremoniales, las más simples a veces como señalando la entrada a éstos. Su utilidad práctica parece nula en la mayoría de los casos. Tanto en Arica como en el Viejo Mundo, a veces las "tacitas" están rodeadas de uno o dos círculos.

Las más antiguas que puedo reconocer en un análisis superficial, provienen del sitio AZ-3 (Azapa), asentamiento Cabuza (altiplánico) con gente de Las Maytas (costera) del Intermedio Medio. Estas son suficientemente grandes como para haber servido para moliendas colectivas de maíz, semillas de molle u otros productos agrícolas:

En contraste, las que vemos a la llegada de Humagata (Azapa, primera foto) o al acceso a la cascada y poza de la sirena al interior de Codpa son muy pequeñas:

De un etilo similar son las que se encuentran al empezar a subir al centro ceremonial de Cerro Blanco, pero en la cumbre aparecen numerosas variedades, entre ellas, las oblongas. Lo interesante es que casi al frente están los petroglifos de Ofragía, dedicado más a los auquénidos y humanos que a las elaboraciones abstractas de Cerro Blanco, pero no hay piedras tacitas al pie de la ladera. Pero en la cumbre, donde ya no hay petroglifos, aparecen las mismas "tacitas" oblongas de Cerro Blanco.

 

Sin duda ambas cumbres, separadas por un estrecho valle, tiene a estas peculiares "tacitas" en común, pero no a las otras numerosas variantes frecuentes en Cerro Blanco. Misterio: es lo más elaborado que puedo ofrecer acerca de las "tacitas"...