Visiones de la Arica Profunda

Renato Aguirre Bianchi

Petroglifos (V). Soles y maíz

No es necesario insistir en la importancia del sol como generador de vida y un "Dios de conquista" de los incas. El maíz, cuyo cultivo intensivo se inicia en Arica durante el Intermedio Temprano, cuando los altiplánicos pre-Tiwanaku ejercen una fuerte influencia sobre la población de Alto Ramírez, fue después el principal alimento vegetal de la alcurnia incaica (la gente común dependía de las papas) y se necesitaban grandes cosechas para la colosal producción de chicha, la única bebida incaica, repartida como obsequio por los gobernantes. La mata de maíz y, en menor grado el sol, son elementos pictóricos incaicos y suelen aparecer en el mismo panel,

 

a menudo asociados a líneas onduladas que sugieren serpientes (primera foto). Tal vez la intención era asociar el producto (maíz) con la energía vital (sol) y el sustrato indispensable (serpiente=agua). Agrego que, a simple vista, no me queda tan clara la asociación llama-serpiente, por ejemplo. En la segunda foto hay cuatro elementos muy interesantes: el sol (1) y la mata de maíz (2); el elemento acuático está posiblemente representado por el círculo que rodea a una "tacita" (3), símbolo que compartimos con la Prehistoria del Viejo Mundo y al que nos referiremos en otra crónica, al igual que las vulvas o símbolos de fertilidad (4). Este estilo utilizado para representar al sol en el valle de Codpa (Calaunza y Cerro Blanco) se repite en otros como Taltape en el valle Camarones y es casi igual al de tumbas megalíticas de Irlanda y ceramios de España e Irlanda de hace unos 5.000 años.

   

En la última foto hay además líneas serpenteantes, varias imágenes de individuos de frente, un auquénido, una especie de peineta (también frecuente en la prehistoria europea) y una vulva o símbolo de fertilidad ("W").

Otro estilo es de los soles radiantes, algunas de cuyas cuyas expresiones se encuentran en en valle de Codpa (Calaunza y Ofragía) y en Chapisca (valle de Lluta):

 

 

En la cumbre del Cerro Blanco hay un sitio ceremonial muy interesante. Entre otros paneles excepcionales se encuentra el que sigue, que muestra un peculiar sol radiante asociado a otros elementos pictóricos entre los que se encuentran dos "tacitas" oblongas y una circular, surcos de profundidad no habitual, un "sendero" delimitado por "tacitas" chicas y un individuo con manos y pies de tres dedos, formando un conjunto cuya interpretación ocuparía muchas páginas. No he visto otro conjunto similar:

Una bonita imagen de un monito (que no existe en nuestras tierras y debemos suponer que involucra a los caravaneros) y una mata de maíz del Cerro Chuño, en tierras bajas del valle de Azapa, sirve para expresar que las asociaciones son complejas y se necesitaría un análisis meticuloso de un catastro bien clasificado para intentar comprenderlas.