Visiones de la Arica Profunda

Renato Aguirre Bianchi

Petroglifos (II). Auquénidos

En términos generales, puede decirse que las pinturas rupestres (cuevas y aleros) fueron obra de cazadores de la sierra y por consiguiente pueden tener miles de años de antigüedad. Los geoglifos serían principalmente una manifestación de los caravaneros que transitaban con su mercadería desde y hasta la cordillera y la costa. No sé cuán antiguos pueden llegar a ser algunos, pero la mayoría parecen ser de los tiempos de la Cultura Arica (siglos X a XV), entre el fin del dominio altiplánico (Tiwanaku) y el dominio incaico, aunque el Cerro Sagrado de Azapa es del último período. Los petroglifos pueden haber aparecido antes de la Cultura Arica, pero la mayor parte son de esa época y se siguen elaborando en la época incaica y hasta cuando ya se habían instalado los españoles. No me atrevo a especular acerca de cuáles son los más antiguos que conozco.

Me parece que los petroglifos son consecuencia de por lo menos tres tipos de actividades prehispánicas. Los asentamientos de agricultores-ganaderos utilizaron, entre otros, motivos que se refieren principalmente a los auquénidos, serpientes (animal vinculado al agua de los canales de regadío) y símbolos de fertilidad. Los caravaneros posiblemente dibujaron diversos motivos en lugares claves, como por ejemplo un sitio de abastecimiento de agua previo a un largo tramo seco, o un lugar que merecía señalarse en la ruta, y tal vez a ellos se deban las imágenes de monitos selváticos o las de balsas de totora. Pero, además, hay lugares llenos de petroglifos cuya ubicación, motivos y la asociación con "piedras tacitas" y elementos simbólicos abstractos, hace pensar que se trataba de espacios específicamente destinados a ceremonias de interacción con los poderes no humanos, si bien en cierto modo este concepto puede aplicarse en cierta medida a todos los petroglifos.

Veamos algunos con imágenes de auquénidos, el motivo más frecuente si uno hace un recuento de las miles de figuras de nuestra región.

En un sitio aislado con cerámica de etapas tardías de la Cultura Arica, se observan distintos estilos para representar a las llamas:

 

Los estilos también difieren en Ofragía, al oeste de Codpa, tal vez el sitio más accesible, como se observa en el resto de las imágenes:

Individuos conduciendo llamas atadas por cuerdas se encuentran con frecuencia. En la siguiente imagen se observa a por lo menos dos de ellos, pero lo más destacable es la gestión de un estúpido contemporáneo que agregó sus garabatos. La segunda imagen muestra una especie de "W", elaborada con una técnica diferente, símbolo que asocio a la fertilidad como veremos en otra crónica:

 

La siguiente imagen destaca por la explícita representación del sexo del animal, lo que no es habitual. Posiblemente representa a un semental (jañachu) y el individuo que lo conduce debe tener algún prestigio especial en la comunidad (¿chamán?) a juzgar por sus genitales y el tocado cefálico.

             

Por último, una anticipación de una crónica futura. Nótese los pies con tres dedos de uno de los individuos, lo que no es excepcional (más ejemplos en una próxima crónica dedicada a las aves) pero la imaginación de algunos los hace ver a extraterrestres recolectando alimentos para la "nave espacial" vecina:

           

Hay mucho más que podríamos elucubrar acerca de las imágenes de auquénidos en petroglifos. La cola de estos animales es curva y dirigida hacia abajo, tapando los genitales femeninos, pero obviamente la levantan para el apareamiento. En los petroglifos figuran con la cola en reposo, estirada hacia atrás o enroscada hacia arriba. También he visto imágenes con una panza desproporcionada que sugiere preñez. Como debe haber quedado claro en crónicas anteriores, la relación de los andinos con los auquénidos tiene bemoles de simbiosis. Bienvenidas sean todas las interpretaciones...