Presencia Inca en Arica

Renato Aguirre Bianchi

Sin duda, el Imperio Inca era una formidable organización y representa la culminación de la cultura andina. Pero poco he escrito al respecto por varias razones. Primero, porque de tantas publicaciones que existen al respecto, mucha gente cree que Andino = Inca, por lo que he tratado de no darle mucha importancia al tema. Y esto porque, como los romanos en Europa, los incas no son los creadores de la Cultura Andina. Esta, a partir de múltiples y a menudo asombrosas expresiones regionales que ya hemos tratado en otros artículos, prácticamente completa su bagaje durante el Período Intermedio Medio, que dura unos 400 años a partir de más o menos 700 d.C. y se caracteriza por la hegemonía Tiwanaku en el territorio circun-titikaka y Wari en el norte del Perú (ver Historia del Mundo Andino en http://www.aricachile.net/renatoaguirre/renatoaguirre.htm).

Cuando estos imperios colapsan en el siglo XI, el Mundo Andino se fragmenta en múltiples reinos o señoríos regionales, como Lambayeque y Chimu al norte de Perú, la miríada de reinos aymara en el altiplano boliviano y los pequeños señoríos del sur del Perú y los que conforman la Cultura Arica. Este es el Período Intermedio Tardío y es el que más me ha llamado la atención en lo que a Arica se refiere, principalmente por la rica interacción de etnias bien definidas que se estableció en nuestro territorio y porque Arica (el sur del Perú incluido) al fin adquiere una identidad propia (http://www.aricachile.net/renatoaguirre/identidad.htm).

Hago notar que, sin querer herir susceptibilidades, "nuestro" territorio debe entenderse como una unidad que incluye al actual sur del Perú y cuyo principal foco cultural estuvo probablemente en Moquegua. No había por entonces ninguna razón para separar al sur del Perú de Arica, sino más bien una unidad territorial bien definida pero sin un fuerte liderazgo, que los incas reconocían como Colesuyu y que se extendía a lo largo de una franja costera desde Arequipa hasta Arica. Sus pobladores preincaicos probablemente hablaban pukina, la lengua prevalente en el altiplano antes de los aymaras. Lo altiplánico (Bolivia), sí era "otro país", pero intensamente dependiente de nuestras costas y con estrechas relaciones con éstas.

Este período de señoríos regionales termina con la hegemonía pan andina conseguida por los incas durante el siglo XV, dando inicio al Período Tardío. Entre 1438 y 1471, los incas conquistan al poderoso reino aymara Colla, ubicado en el norte del lago Titikaka, habiendo antes establecido una alianza con el vecino Reino Lupaca. Tras diversas gestiones guerreras, no tardarían en dominar a los otros reinos aymaras. En 1475 los incas conquistan al Reino Chimu del norte del Perú y vencen al último remanente de inspiración Wari de nuestro territorio, asentado en el Cerro Baúl de Moquegua. Desde entonces, pasamos a ser parte del territorio imperial.

Siguiendo su política de conservar las jerarquías y buena parte del ordenamiento social de las etnias locales con poder cuando éstas aceptaban su rol de vasallos del Imperio, los incas entregaron la administración del Colesuyu a los reinos aymaras Lupaca, Pacaje y Caranga, en segmentos que más o menos coincidían con la latitud de éstos, de manera que los pacajes y carangas fueron los que más derechos tuvieron sobre Arica. Inevitablemente, los aymaras se "incanizan" en muchos aspectos. El estilo cerámico cambia de la tradición Chilpe (altiplánica preincaica) a la Saxamar, pero conservando el fondo rojo con decoración en negro y claramente descartando la policroma alfarería cuzqueña, que cuesta encontrar en Arica. Las chullpas o mausoleos aymaras destinados a los jerarcas, ya se construyen con paredes de piedras relativamente bien elaboradas en vez del barro con paja propios de los aymaras preincaicos, como se observa en Copaquilla e Incahullo.

Título de la imagen: "Chullpas del Tambo de Zapahuira 1, CaiIllama, Copaquilla e Incahullo"

Hay algo que me intriga: la más presuntamente "incanizada" de las chullpas que conozco (entre comillas pues ésta no era una costumbre de los incas), en Incahullo, tiene su entrada dirigida al poniente, en circunstancias de que en todas las que conozco en Arica, ésta se orienta al este, "como debe ser". ¿Es que el jerarca a quien perteneció se "incanizó" hasta tal nivel que perdió el rumbo?. Misterio...

Bajo el dominio incaico mediado por los aymaras, seguramente supervigilados por agentes imperiales, a corto plazo se esfuma la Cultura Arica. El aparato estatal instala centros de control más que fortalezas, adyacentes a los poblados preincaicos, como Incahullo en Huaihuarani (http://www.aricachile.net/renatoaguirre/02huaihuaraniyancopachane.htm), Chajpa en Ancopachani (ambos en la sierra, cerca de Belén) y Alto Ramírez en el valle de Azapa, para sólo mencionar algunos. Parece que desde Zapahuira se controlaba la producción de Arica, pues allí se encuentra la mayor infraestructura incaica de Arica (http://www.aricachile.net/renatoaguirre/37zapahuiralaadministracion.htm), si bien Alto Ramírez debió tener también mucha importancia a juzgar por los geoglifos del Cerro Sagrado, implicando un centro ceremonial y tal vez de adoctrinamiento místico-religioso. En Zapahuira hay, además de un centro administrativo caracterizado por "kanchas", un complejo de almacenes o colcas "aéreas" (construcciones sobre la superficie del terreno, en contraste con los pozos subterráneos estabilizados por paredes de piedra), que pudo haber servido para almacenar papas desecadas (ch'uñu).

¿Qué podía interesarles de Arica a los incas?. Desde luego, su producción agrícola, aunque su potencial fuera menor que el de los valles del sur del Perú. Hasta antes de ellos, la agricultura ariqueña se centraba en el valle de Azapa, regado por aguas de relativa buena calidad, con escasa ocupación de los "valles salados" adyacentes (agua y tierra de mala calidad), Lluta y Camarones. Precisamente la potencialidad agrícola de Azapa fue la que interesó al Tiwanaku del Período Medio y fracasaron en los otros valles, como lo demuestra un asentamiento Cabuza fracasado en Lluta.

Pero los incas tenían una gran demanda de maíz e iniciaron la explotación de los valles salados. Hasta hoy, los mejores choclos que conozco se dan en el valle de Lluta. Allí instalaron asentamientos de cierta importancia, como Mollepampa y Rosario a unos 15-20km de la costa, posiblemente controlados desde Zapahuira y adyacentes a poblados de los "yungas" (autóctonos) locales. A la entrada del valle de Lluta confeccionaron grandes depósitos subterráneos delimitados por piedras (colcas subterráneas de Huaylacan) para almacenar la producción local y se supone que en Mollepampa se encontró el khipu más grande hasta ahora conocido, lo que implica una compleja gestión de contabilidad (http://www.aricachile.net/renatoaguirre/quipus.htm).

Cerca del valle Camarones hay un sitio incaico en Saguara, con numerosos depósitos de almacenamiento y una estructura ceremonial (ushnu) que consiste en un espacio plano elevado al que se accede por una escalera de piedras, lo que demuestra la importancia del lugar, tanto en lo místico-religioso como en lo que se refiere al control de la producción.

Pero, como propone Carlos Aldunate en la preciosa publicación "In the Footsteps of the Inka in Chile" del Museo de Arte Precolombino, tal vez los incas estaban más interesados en nuestros recursos marítimos, peces y en particular, guano (acumulación de deposiciones de aves costeras) para fertilizar las tierras de cultivo.

Cualquiera hubiera sido su principal interés por nuestras costas, la producción debía trasladarse al territorio que para ellos era natural, la cordillera, mediante caravanas de llamas. Para ese efecto diseñaron rutas bien establecidas, con sitios de descanso y reabastecimiento, denominados tambos. Estos abundan en nuestra zona. Desde luego, Zapahuira, pero también en Pachica, sirviendo el tráfico al valle de Camarones (http://www.aricachile.net/renatoaguirre/61elvalledecamarones.htm) y otros para el tránsito desde el altiplano hasta en valle Caplina de Tacna, como Ancara, cerca del volcán Tacora en la Comuna de General Lagos, al extremo norte del actual Chile, más otros intermedios como Pisarata, cerca de Caquena. Siendo Codpa un lugar tan especial (http://www.aricachile.net/renatoaguirre/05codpahistoria1.htm), los incas establecieron un centro de control en Incauta y tal vez cultivaron plantas de coca aguas abajo, al oeste de Codpa y Ofragía, en Cachicoca.

Así como la falta de información del público homologa lo andino con los incas, nuestra inmerecida estrella turística es el lago Chungará. Por hermoso que sea, priva a los locales y turistas de la maravilla arqueológica de la sierra prealtiplánica (http://www.aricachile.net/turismorab.htm). En todo caso, debo reconocer que esa zona tuvo para los incas una gran importancia estratégica, pues desde allí se podía controlar al río Lauca y a los pastores de auquénidos de nuestro altiplano

Título de la imagen: "Extenso bofedal frente al Tambo de Chungará"

Nótese que, cuando después de la inicial conquista de los Collas éstos se rebelan y (supongo que) se preparan para una contraofensiva proveniente del norte, los incas los sorprenden atacando su retaguardia desde el oeste con tropas que acceden el altiplano vía Chungara.

No es de extrañar, entonces, que allí exista un tambo incaico particularmente sofisticado, por supuesto provisto de un ushnu. Ubicado en nuestro altiplano a 4.600m de altura, merece una descripción más detallada.

Tambo Inca de Chungará

La última vez que visité el lugar fue en enero del 2004, aprovechando un fin de semana durante el cual las lluvias del "invierno boliviano" mermarían. Me acompañaba mi hija adolescente, Valeria, un santiaguino típico y otro aficionado al montañismo. Partimos de madrugada para evitar las lluvias de la tarde. En el camino, tuve la alegría de comprobar que los cerros Taapaca estaban cubiertos de nieve, pues eso auguraba un adecuado aporte de agua a nuestros valles. Un mes antes ya no quedaba nieve en ellos.



Título de la imagen "Los nevados de Putre (Taapaca) en diciembre y en enero"

Para llegar al tambo hay que pasar por la ribera sur del lago Chungará y atravesar el control fronterizo, sin llegar al territorio boliviano. El tambo es de modestas dimensiones, conformado por media docena de recintos rectangulares y una plataforma rectangular elevada para gestiones ceremoniales, pero de sofisticada arquitectura típicamente incaica, con piedras de superficie plana en ambas caras de los muros y esquinas en ángulo recto muy bien diseñadas.



Título de la imagen: "Tambo de Chungará y ushnu"

Domina visualmente el bofedal que se prolonga hasta Bolivia, donde se pueden ver llamas y alpacas pastando y algunas vicuñas (silvestres) que se aprovechan del recurso alimentario, indiferentes a los reclamos de los pastores, para quienes esta especie protegida vulnera sus intereses. A lo lejos, se observan grandes camiones que transportan mercadería desde y hacia Bolivia, tal como antaño lo hacían las caravanas de llamas desde antes de los incas

Como otros, este tambo era un elemento de apoyo a las rutas caravaneras incaicas, y algo más, a juzgar por la estructura ceremonial (ushnu). Más hacia la costa, estaba el tambo que dicen que había en Putre y, desde luego, el ya mencionado centro administrativo de Zapahuira, desde donde probablemente se controlaba a los valles y la costa de Arica.

Asentamientos en el Valle de Lluta

Ya mencioné que los incas reconocieron la importancia del valle de Azapa, a juzgar por los remanentes de Alto Ramírez. Pero es en el valle de más al norte, Lluta, donde se encuentran más restos incaicos, tal vez porque la ocupación menos intensiva de éste por la mala calidad de sus suelos permitió la preservación de las ruinas.

En la parte media de este valle hay numerosas quebradillas donde existían pequeños asentamientos del Período Tardío y algunos centros de mayor tamaño. Entre éstos, a unos 20km de la costa están las ruinas de Rosario y 5km más al este, las de Mollepampa. La última debió tener mucha importancia si es cierto que allí se encontró el khipu más grande que se conoce.

En ambos lugares, los incas se instalaron en una planicie seca más alta que el fondo del valle, al lado de poblados de ariqueños, de manera que hay numerosos restos de estructuras y cementerios perturbados, con huesos humanos expuestos al sol.



Título de la imagen: "Cementerio perturbado de Mollepampa, que no deja dudas del respeto de los chilenos por su pasado prehispánico"

Los huaqueros modernos siguen explorándolos, ahora con detectores de metal, para recuperar una amplia variedad de objetos: tumis (cuchillos), agujas, prendedores para la ropa, adornos como placas pectorales, lauraques (colgantes que adornaban la cabellera), espejos metálicos y otros.

Aunque de menor importancia administrativa, el sitio de Rosario es más interesante porque, entre la planicie y el talweg hay una gran cantidad de petroglifos, no necesariamente incaicos. Además, aunque no puedo precisar su antigüedad, hay varias estructuras para el procesamiento de metales.

Ubicado en la ladera sur del valle a más de 20m del talweg, el sector metalúrgico de Rosario recibe fuertes vientos, necesario para dar tiraje a los hornos. Uno de ellos en una especie de túnel largo y de no más de 50cm de diámetro, que no hace mucho fue probado, demostrándose que obtenía grandes temperaturas. Más hacia el este, precisamente en la ceja de la explanada, hay una serie de recintos redondos delimitados por piedras, muy similares a los hornos de fundición (wayra) que se muestran en el ya mencionado libro del Museo Precolombino en relación a un sitio incaico de Copiapó. No he conseguido más información al respecto, por lo que no puedo asegurar que son de data incaica. Pero no cabe duda que en la zona se realizaban procedimientos metalúrgicos, pues me consta que hace algunos años un huaquero encontró una placa no elaborada de oro en Mollepampa, cuya venta como oro (no reliquia) le produjo una interesante suma.

Muy cerca del mar y vecino a un poblado de ariqueños, están las colcas de Huaylacan, grandes depósitos subterráneos con paredes de piedra cuya capacidad total sugiere que servían para almacenar los excedentes del valle más que para las necesidades del modesto poblado yunga que estaba al otro lado de la carretera.

Hay muchos más remanentes incaicos en Arica que los que he mencionado: me he limitado a lo que es fácilmente accesible (con respeto, ¡por favor!). Si quiere ver petroglifos incaicos, basta ascender por el valle de Lluta hasta Chapisca, en un trayecto de unos 50km desde la rotonda al inicio del valle.

Centros Ceremoniales de las Cumbres

Los incas acostumbraban a realizar ceremonias y sacrificios humanos en la cumbres más sobresalientes. Aunque no son tan espectaculares como los de otros lugares y por cierto no podrá visitarlos a menos que sea un avezado montañista. En la cima de algunas de las montañas más altas del vecindario de Arica, Taapaca, Cerro Belén y Cerro Marquez, hay ruinas modestas poco exploradas, utilizadas por los incas para sus ceremonias religiosas.

Corolario

En definitiva, los incas mostraron un claro interés por Arica y su cordillera, pero tiendo a minimizar lo incaico porque lo anterior tuvo bemoles mucho más interesantes y me molesta que lo prehispánico sea automáticamente atribuido a lo incaico. Antes de la mera imposición de la hegemonía incaica, lo que ocurrió en Arica fue un capítulo apasionante de una versión de la aventura cultural andina. Nuestros yungas (apelativo genérico aplicado a los indígenas de las tierras bajas) fueron los primeros ariqueños de verdad (http://www.aricachile.net/renatoaguirre/identidad.htm) y con su ayuda debemos terminar por definir la identidad ariqueña, para defendernos de las ambiciones y/o desidia de los santiaguinos y altiplánicos.