Arica, ¡despierta!

Ballet, caballos y sierra 


 

Título de la imagen: "Los espíritus tutelares de nuestras tierras se
entusiasmaron con los eventos que se describen y algunos de ellos se se pusieron
a bailar para felicitar a Cecilia Huespe ("Danzarines", geoglifos vecinos al
Club de Golf).

 

 



Algo que siempre me ha molestado es la irritante perseverancia por "vender" a
Arica con argumentos y gestiones primitivas: playas con una muchacha de formas
generosas apenas cubiertas en el primer plano, fotos de momias del Chinchorro de
las que apenas pueden unas pocas en el museo, el Morro empapado de sangre, un
apresurado viaje al lago Chungará que devuelve a turistas enfermos y muy poco
más, que poco contribuye a expresar nuestra singularidad y a atraer turistas no
mochileros. Pero parece que algo está ocurriendo pues veo indicios de gestiones
más complejas y valiosas, con pequeños defectos propios del inicio pero que
implican un tremendo esfuerzo creativo y que explotan en forma más consistente
nuestro valioso y exclusivo patrimonio.

La Función de Gala de la Escuela de Ballet de Cecilia Huespe, realizada en el
Teatro Municipal el 22 del presente, me impresionó. Quien tiene la valentía y la
capacidad para tratar de explicar a la Arica Milenaria a través danzas
realizadas por niñitas y muchachas, merece un largo y caluroso aplauso y luego
vítores por el éxito de la gestión. No entiendo de música ni ballet, pero lo que
ví me encantó en lo estético, me asombró en cuanto a la originalidad del
proyecto y lo agradecí por su contenido ariqueño, desprovisto de la irritante
dependencia de los ideales de otras latitudes. La pegajosa mediocridad de la
Arica urbana recibió un duro golpe. ¡Bravo Cecilia!, pero tu esfuerzo y obra no
pueden quedar allí, hay que repetir la obra, pues no sólo los padres de las
bailarinas gozarán con ella, y hay que proyectarla más allá de nuestra Patria
Chica. Arica tuvo este año el mejor regalo de Navidad que he visto en mis 30
años de "ariqueño". Otros alabarán la coreografía; yo me limito al contenido, al
goce de los sentidos y al orgullo de ver que todo fue "Made in Arica":
vestuario, música, participantes, temática, etc. Todas las escenas merecen
elogios y hay dos que sobresalen, pero no contaré más pues la obra no puede
describirse en un papel: hay que verla, simplemente.

En un plano menos sofisticado también tuvimos una gestión espectacular, a la
que puedo referirme con más propiedad. Creo que plantear el futuro turístico de
Arica en base a sus playas, sol y un telegráfico viaje al altiplano es inútil
pues hay mejores climas, playas y paisajes en todos el resto del mundo y a menor
costo del que implica llegar a Arica para sólo visitar el museo, el lago y
asolearse en arenas grises llenas de de vidrios rotos, desperdicios y del nivel
cultural que revela la evidencia física que arrastra el río San José. Nuestra
sierra, en cambio, guarda reliquias invaluables producto de su ocupación
intensiva por diversas etnias, altiplánicas y costeras, que allí interactuaron
en forma tensa, intensa y productiva desde el siglo XI. Son rutas troperas,
poblados con estructuras defensivas (pukaras), tambos, petroglifos, chullpas
(mausoleos aymaras) y otras estructuras que relatan una larga, interesante y
peculiar historia que hemos tratado de describir en estas crónicas, esparcidas
entre formaciones geológicas de magnitud impresionante que pocos conocen, menos
comprenden y que sin embargo creo que por sí solas harían que un europeo
comprara pasajes para Arica si hubiera una manera atractiva de presentarlas con
el debido resguardo a la integridad del patrimonio.

Algunas proposiciones para un circuito turístico-cultural en nuestra
precordillera se resumen en la crónica del 18-VIII-2002 y la aventura de la
travesía de la sierra a caballo hasta Codpa el 17-VI-2001 y 9-VI-2002
(disponibles en http://briefcase.yahoo.com/lautaro). El circuito precordillerano
lo he probado con personajes chilenos, norteamericanos y europeos sin
preparación física especial, pero la cabalgata tiene aires de machismo, pese a
que en uno de los viajes nos acompañó un muchacho de 10 años.

Hace un par de meses disuadí a dos ciudadanos suecos a que, en vez de cruzar la
cordillera a caballo en la zona central, cabalgaran a Codpa. Una empresa
ariqueña en formación, Adventure Desert Expeditions (ADE), aceptó con entusiasmo
la gestión logística pues ambos socios habían vivido la experiencia. Pero esta
vez ya no sería una aventura de amigos, sino una gestión empresarial; ya no
limitaríamos la participación a jinetes con experiencia acostumbrados a la
sierra, sino que incorporaríamos a una experimentada amazona de 13 años, a una
buenamoza y entusiasta ariqueña que apenas había montado antes y a un estoico
varón de más de 65 años. El cuarto monta bien pero no conocía la difícil sierra,
desértica y solitaria. Carlos Requena de ADE, con cuatro travesías, sería el
jefe de la expedición. Eduardo Röper y Carlos Requena hijo, conocedores de la
ruta, nos esperarían en los dos campamentos donde pernoctaríamos en carpas,
procupados de los aspectos logísticos: la atención de los equinos y sabrosos
asados y desayunos con ensaladas de fruta.

Partimos muy temprano el 19-XII después de acampar en los altos de Carza para
ahorrarnos las 12-15 horas de cabalgata monótona por la pampa, siguiendo más o
menos la ruta descrita el 9-VI-2002. Entre ese lugar y Ofragía, un poco al sur
de Copda, sólo nosotros y la Pachamama seríamos responsables de nuestra
integridad física y de la de nuestros animales, indispensables para un trayecto
8 horas que no se puede hacer en moto ni en bicileta, atravesando abruptas
quebradas arenosas y/o pedregosas, planices interminales y hermosos parajes
cubiertos de arena blanca, a veces por estrechas sendas labradas en la piedra
desnuda, con fuerte pendiente, donde los caballos temen continuar. La disciplina
de los participantes, la experiencia de Carlos y de los animales, el GPS y un
paquete bien probado de primeros auxilios, además de la milagrosa posibilidad de
comunicación telefónica celular en un lugar en la mitad de la ruta y del permiso
de la Pachamama, hicieron de ésta una aventura turística responsable,
permitiéndonos empaparnos de sierra, historia, paisajes y leyendas, establecer
una mutua dependencia con nuestros animales, aprender algo de los impresionantes
fenómenos geológicos que formaron a nuestro territorio y comprender a los
caravaneros prehispánicos y de hasta mediados del siglo pasado.

Impresionante la evolución ecuestre de la buenamoza ariqueña, que apenas sabía
por cual lado se debía montar; no tardó en aprender a controlar a su yegua y
luego galopó en las arenas de Cerro Blanco por primera vez en su vida. El jardín
que es Ofragía nos brindó agua y reposo, luego cabalgamos hasta los canchones de
Apanza entre Timar y Codpa y al día siguiente atravesamos otras serranías hasta
Codpa, bajando por el impresionante zigzag de la Cruz. Entramos al pueblo en un
galope suave a saludar a la iglesia y de allí a la Hostería, donde nos esperaban
duchas, camas, piscinas y un estimulante almuerzo de qalapurka. El resto de la
historia es rutina, pero hay que agregar que uno de los jinetes que retornan a
Suecia tuvo también el privilegio de disfrutar de la obra de Cecilia Huespe.

Vaya regalos que esta Navidad trajo a Arica: expresar su esencia a través de
algo tan hermoso y abstracto como el ballet y demostrar que es posible
implementar empresarialmente el turismo de aventura en Arica. El 23 de diciembre
llegaron a mi casa cinco miembros de mi "familia" norteamericana, para una
estadía de 10 días. Les aseguro que no fuimos a la paya ni al lago Chungará,
pues tenemos mucho más y mejor para ofrecer.

¿Será que Arica por fin despierta, valora su identidad y se sacude de la
mediocridad impuesta desde latitudes sureñas?. Tarea para el 2003...