Nota. Las crónicas anteriores y las fotos de los lugares visitados están disponibles en http://briefcase.yahoo.com/lautaro.
 
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Renato Aguirre Bianchi

Visiones de la Arica Profunda

 
Nuestra Cordillera, segunda parte 

Título de la imagen: "Arica, Azapa y el Colapso de Lluta"

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En la crónica anterior describimos brevemente la geología de nuestra tierra ariqueña y su relación con sus habitantes. Mucho espacio hemos dedicado a la historia de los humanos de Arica. Pero la Pachamama, en la cosmología andina, es un ente consciente de su existencia, se comunica con los andinos y no es inmune a las ofrendas y halagos. Hace ya mucho que también habla conmigo y no quiero que se ponga celosa. Dediquemos entonces algún espacio a la historia de su espacio ariqueño. Ella no entiende tecnicismos, por lo que me basaré en la información que H. Seyfried y cols. de Alemania publicaron en la Revista Chungará 30;1998.

Erase una vez un centro-oeste sudamericano casi plano, con algunos volcanes aislados en una extensa llanura y las aguas amazónicas vaciándose en el Pacífico. Brasil era, como hoy, un escudo rígido de la corteza terrestre que hace unos 30 millones de años se empezó a mover lentamente hacia el oeste y al hacerlo ha ido levantando la corteza oriental de nuestro territorio. Desde este otro lado y desde hace unos 200 millones de años, una extensa placa del fondo del mar se dirigía, como lo sigue haciendo, hacia el este, y entre ambos estaba la nuestra tierra. En su avance hacia Brasil, la placa marítima, denominada Nazca, se hunde progresivamente bajo nuestra corteza (subducción) pues el rígido escudo brasileño no nos permite retroceder. A medida que avanza y se profundiza, el material de la placa de Nazca se calienta, se funde, libera gases, acumula presión y finalmente asciende a la superficie como lo hacen las burbujas del agua cuando hierve. Esas erupciones empezaron hace unos 19 millones de años, saliendo en forma explosiva a la superficie volúmenes gigantescos de material fundido y gases lejos de la costa, donde ya la presión era incontrolable. Aire caliente, gases volcánicos y partículas diminutas se liberaron del infierno profundo en una mezcla que llaman ignimbrita y 3.000km3 de material pasaron a engrosar por primera vez la corteza de lo que después sería el altiplano y nuestra cordillera, dando inicio a las características de nuestro suelo y a la formación de los Andes. Pero tanto la placa como el escudo siguen avanzando y el fenómeno se repite una y otra vez. En virtud de este proceso, el material que viene del fondo marino engruesa nuestra corteza al salir derretido y en forma de ignimbrita a espaldas nuestras y frente al escudo brasileño. Punto uno: nuestra retaguardia va siendo levantada por el escudo brasileño. Punto dos: "ganamos" espesor de corteza con el material que sale de las profundidades debido a la actividad volcánica.

Cuando el material profundizado de la placa de Nazca se calienta y adquiere la presión suficiente, rompe un punto débil de nuestra corteza y se libera la presión. La lava, al solidificarse, forma los conos volcánicos (punto tres), a la vez que la placa de Nazca va elevando nuestro borde costero (punto cuatro). Punto cinco, la rigidez del escudo brasileño, al levantar nuestra retaguardia, hace que casi todo el material eruptivo caiga hacia nuestro lado. Resultado: se levanta el borde costero y la retaguardia de nuestra corteza y ésta se engruesa por el material que sale de las profundidades.

Así se puede entender el levantamiento progresivo de nuestra corteza. Las ignimbritas, que como un fluido "inundan" los espacios de menor altura, valles y quebradas, la abultan; la lava forma volcanes y todo ese material extra rellena el espacio entre la cordillera en formación y la costa en ascenso, con "escombros" que se desprenden de los Andes y así se forman las pampas. Como esquema básico, esto es comprensible, pero hay otros procesos que complican las explicaciones y enriquecen la extraordinaria variedad de formaciones geológicas de Arica, sus accidentes y tierras de todos los colores. Podríamos quedar aquí y afirmar que nuestra tierra es uno de los lugares favoritos de la Pachamama en su afán de embellecerse, para lo cual necesita atroces cataclismos y gigantescos desplazamientos de material.

Compliquemos el esquema. A medida que se levanta nuestra retaguardia y se acumula material nuevo por la actividad volcánica, las montañas se hacen demasiado altas para contener tanta masa y ésta se desprende (de nuestro lado principalmente) y cae una y otra vez a tierras bajas formando cerros y más cerros separados por valles. Como las ignimbritas siguen apareciendo y son inmensas nubes de gases con partículas, obviamente se depositan en los valles y espacios bajos, rellenándolos. Punto seis: el colapso de grandes trozos de montañas por el exceso de masa acumulada más las nubes volcánicas que sedimentan a lo largo de miles de años, van modificando el panorama entre la cordillera y la costa. Además están las modificaciones que producen los glaciares, enormes masas de hielo que descienden arrastrando material sólido, conformando, por ejemplo, parte del paisaje al este de Zapahuira y Belén.

Nuestros acantilados costeros no están constituidos por material proveniente de la cordillera, sino por rocas volcánicas de origen submarino muy antiguas, de la época de los dinosaurios (Jurásico), con más de 100 millones de años, mientras que el suelo de Tacna está formado por escombros relativamente recientes que provienen del desprendimiento de material de la cordillera, la que no puede mantenerse a más de 10.000 metros de altura por el peso de su material. Por otra parte, los cataclismos cordilleranos han hecho aflorar detrás de Belén a las rocas más antiguas de Chile, de casi 2.000 millones de años, algo menos de la mitad de la existencia del planeta. La Sierra de Huaylillas que describimos en la crónica anterior es producto del desprendimiento masivo de parte de la ladera de la Cordillera Central, cuando no pudo ya sostener a tanto material proveniente de la actividad volcánica. Hace 18.000 años, cerca de donde hoy está el lago Chungará, un volcán explotó violentamente y dejó como testigos a los cerros vecinos y supongo que a la gran cantidad de rocas esparcidas en la Pampa del Muerto. Sobre sus ruinas apareció después el Pomerape y luego el Parinacota.

Súmanse a la conformación de nuestro territorio gigantescos deslizamientos de tierra y piedrecillas que vienen rodando desde las alturas y aluviones fluviales que arrastran inmensas cantidades de material, además del levantamiento de la retaguardia producido por el escudo brasileño, el de la costa por el avance y profundización (subducción) de la placa de Nazca; los iterativos colapsos de la Cordillera que sigue acumulando material de la placa de Nazca, fundido en las profundidades y enviado a la superficie por la actividad volcánica; los escombros cordilleranos que descienden hasta cerca de la costa; el efecto de los glaciares y otros cataclismos. La Pampa de Oxaya (crónica anterior) es consecuencia de un relleno de ingnimbrita gigantesco que cubrió, hace unos 20 millones de años, la superficie irregular de ese terreno y después fue cubierto por el material arrastrado por aluviones fluviales. Si Ud. examina su superficie con un poco de atención, encontrará una gran variedad de trocitos de piedras de los más diversos tipos y orígenes, arrastrados por las aguas.

Todos esos procesos formaron volcanes, cerros, pampas y lagos en el altiplano y la Cordillera. El fondo de uno de los últimos, de pronto no pudo sostenerse en las alturas y un inmenso bloque de 25km3 se desprendió y cayó hacia la costa en algún momento entre 19 y 6 millones de años atrás, formando la pampa que está al norte del valle de Azapa, fenómeno conocido como el Colapso de Lluta. El valle de Lluta lo formó después el río. Lo que me intriga es que, en los bordes de esa pampa, se encuentran con facilidad miles de conchas de caracoles "cucuruchos" (moluscos) de paredes delgadas, lo que sugiere que son de agua dulce. Aparecen en los bordes erosionados de la pampa porque la superficie del colapso fue después cubierta por partículas arrastradas por el declive y/o los vientos, cubriendo y protegiendo a lo que había en el fondo del antiguo lago. Tengo una de las conchas en mi escritorio: ¿será posible que su antigüedad tenga magnitudes millonarias?. ¿Alguien puede ayudarme con una respuesta?. Conozco decenas de turistas extranjeros que han llevado ejemplares a sus países creyendo que provienen de un levantamiento del suelo submarino...

No me alcanza el tiempo ni el conocimiento para explicar la formación de la pampa al sur del valle de Azapa. Sólo sé que éste es el más joven de nuestros valles y que inmensos aluviones fluviales a consecuencias de lluvias inimaginables lo bloquearon allí donde, camino al santuario de Las Peñas, se pasa bajo una cornisa sobre la cual hay una inmensa pared vertical de barro y bolones. En ese lugar se formó un lago y después las aguas abrieron un nuevo curso.

Falta hacer presente que las montañas de los Andes tienen un origen diferente a la de los Alpes y del Himalaya, por ejemplo. Estas se formaron simplemente porque la lenta colisión de dos continente "arrugó" la corteza. Nuestros Andes, en cambio, son consecuencia del levantamiento de la corteza, más importante que la actividad volcánica. Se piensa que en el transcurso de más de 25 millones de años hubo tres bruscos episodios de levantamiento de nuestra retaguardia. Entre ellos, el paisaje se remodelaba lentamente por el deslizamiento de las aguas y las "inundaciones" de ignimbritas. A medida que ascendía nuestra corteza, disminuyeron las lluvias. El último levantamiento ocurrió hace más de 6 millones de años y aumentó la altura del altiplano en unos 1.000m. La última gran nube de ignimbrita, denominada Lauca, aportó 1000km3 de material al altiplano y a la base de la Cordillera desde el norte de Putre hasta el Marqués y bajó por la quebrada de Cardones y Lluta casi hasta la costa. Ambos cataclismos de magnitud indescriptible configuraron el patrón estructural actual de nuestro paisaje. Parece seguro que no serán los últimos. Pero no crea que sólo a Arica le esperan desastres geológicos indescriptibles: a largo plazo, el futuro de Santiago es una espantosa masa de lava y gases ardientes provenientes de la Cordillera, que rellenarán todos los espacios sin dejar ningún ser vivo ni paisaje reconocible. Espero no estar en este mundo para entonces...

Pido excusas a los geólogos por incursionar en un tema que no domino, pero quise fundamentar mi convicción de que, sin duda, vivimos precisamente en el lugar donde la Pachamama se procura un "new look".