La Estrella de Arica, 10-VI-2000
Desentrañando la historia de Arica

"Una generación que ignora su historia no tiene pasado ni futuro" (Robert Heinlein)
 
 

Arica en el Mundo Andino (o "El lago Titicaca es el Centro del Mundo")

La mitología aymara relata que hubo una humanidad anterior a la actual, la que cayó en desgracia con Viracocha, el Dios que actúa de enlace entre Pacha, el Dios original e Inti, el Dios Sol. Viracocha se deshizo de esa gente transformándolos en los monolitos que hay en Tiwanaku, en la rivera sur del Titicaca. Luego esculpió a los nuevos humanos en piedra, definiendo diversas etnias y dotándolas de una cultura, ropaje, lenguaje y bagaje técnico propios y los metió bajo tierra para que desde allí salieran a los lugares que les estaban destinados.

Resumiendo, en algún momento hubo un diluvio, después del cual los primeros rayos del sol cayeron sobre el Titicaca y fecundaron a la tierra. Por el lago, genitales de la Pachamama, fueron paridos los aymaras y por eso el Titicaca es para ellos la Huaca (lugar u objeto sagrado) primordial.

La objetividad histórica, en cambio, nos describe a primitivos cazadores recolectores nómades que llegaron a las alturas altiplánicas hace 10.000 años, al término del último período glacial, cazando animales que pronto se extinguirían por los cambios climáticos del comienzo de una nueva era en la historia planetaria, el Holoceno (caballos americanos, megaterios y similares). Ignorantes en materias agrícolas, los primeros andinos debieron entonces recurrir a la caza de vizcachas, roedores menores y auquénidos. Los últimos siguen un ciclo migratorio estacional, desde y hacia la puna altiplánica y los valles transversales, que, a la inversa de lo que por entonces estaba ocurriendo en la riveras del Nilo, obligó a nuestros antecesores a continuar su vida trashumante, yendo y viniendo con sus presas hasta que al final las domesticaron y fueron a su vez "domesticados". Cuando aparece la agricultura, hace unos 6.000 años, no se limitaron a una estricta vida sedentaria como en Mesopotamia y en Mesoamérica, sino que aprovecharon los distintos pisos ecológicos de su ciclo trashumante para cultivar papas y quínoa en las riveras del Titicaca y maíz, calabazas, ají y otras plantas en los valles, siguiendo una estrategia para asegurar la producción agrícola contra los eventos inesperados similar a la que utilizan los Fondos Mutuos para reducir el riesgo de la inversión bursátil.

A diferencia del resto del mundo, donde las sociedades se iniciaron gracias a la abundancia de recursos teóricamente inextinguibles, los altiplánicos subsistieron en un ámbito particularmente hostil gracias a una estructura social austera, administrada en aras del bien común, no basada en rimbombantes e hipócritas principios éticos como en el mundo occidental sino que obligatoriamente respetuosa del bien común y admirablemente cuidadosa de los derechos individuales pese a que, aunque nos cueste aceptarlo, a nadie se le hubiera permitido "ganarse la lotería", sublimarse de las obligaciones terrenales y convertirse en ángel regordete o enamorarse al estilo de Romeo y Julieta y desestabilizar el orden existente, en armonía con las exigencias de la Pachamama.

Muy tempranamente los altiplánicos descubrieron la maravilla geológica, climática, marítima y económica que es Arica y ya hace 9.5000 años el "Hombre de Acha" sentó transitoriamente sus reales cerca de la costa, donde hoy hay un vertedero informal de basura frente al Aeródromo El Buitre, al otro lado de la carretera. Desde allí podían cazar los guanacos que había en Azapa y (principalmente) recolectar mariscos y pescar con anzuelos de espinas de cactus en la costa marítima desde el Morro al sur. Si ellos originaron al hombre del Complejo Chinchorro (iniciado hace unos 8.000 años) o si éstos tuvieron un origen diferente es materia de discusión, pero lo cierto es que nuestro Hombre de Acha convivió con los chinchorranos durante unos 3.000 años.

Ya describimos el "componente" cordillerano del Mundo Andino. El Complejo Chinchorro marca en Arica el inicio del "componente" andino costero arcaico, probablemente extendido a lo largo de las costas de lo que hoy es Perú y el norte de Chile, caracterizado por la relativa sedentariedad derivada de la riqueza del recurso alimentario (productos del mar) y por la ausencia de agricultura. En la zona de Arica (sur del Perú actual, Azapa, Camarones, Pisagua y hasta Antofagasta), nuestros primitivos antecesores tuvieron tiempo de sobra para involucrarse en inusitadas y complejas gestiones de momificación artificial que merecen que en el futuro las tratemos con cierto detalle.

Pues hasta aquí hemos llegado a una gestión altiplánica solidaria, respetuosa, trashumante y poco autoritaria que induce una gestión costera de idiosincrasia peculiar pero siempre más o menos integrada al mundo altiplánico.

No termina aquí nuestra descripción de la amplitud del Mundo Andino. Mientras ejercían su influencia sobre nuestras costas, los habitantes de los márgenes del Titicaca definían su propio desarrollo social, ético y económico, el cual es controlado por Tiwanaku hace unos 1700 años. El estándar circumtiticaca significa trashumancia, ruralidad, respeto a los aportes multiétnicos, influencia cultural más que militar, respeto a las idolatrías. Paradojalmente, ellos mismos impulsan sin querer, más allá del "componente" costero o cordillerano, el otro "Ideal" andino en el norte del actual Perú, despótico, urbanista, destructor de idolatrías, más acorde con el "Ideal" occidental griego, macedonio y romano: el mundo Wari, el cual estará presente en nuestros siguientes intentos por mostrar lo que fue el Mundo Andino. No podríamos explicar lo que significó la hegemonía Inca sin ellos y no podríamos entender al Mundo Andino sin los Incas, pero ellos no fueron para el Mundo Andino más que lo que fueron los romanos para el Mundo Helénico.

Imposible reducir este resumen. No cabe más que seguir escribiendo...