La Estrella de Arica, 16-VII-2000
 
 
Desentrañando la Historia de Arica

"El mejor profeta del futuro es el pasado" (Lord Byron)

 

Economía colonial de Arica

Cuando en 1540 Francisco Pizarro entregó los territorios de la región Arica a los encomenderos, ésta contaba con dos virtudes y un grave problema. Las virtudes: un clima excepcional y su ubicación geográfica justo en el ombligo de la América andina, integrando en forma ideal el acceso al mar, los fértiles valles y las alturas cordilleranas que fueron cuna y centro de poder del "país" Circumtiticaca. El defecto: la malaria, amenaza endémica que por mucho tiempo ahuyentó de nuestras tierras bajas a los nuevos dueños del Mundo Andino.

Chile estaba aún en trabajo de parto cuando Arica empezaba a perfilarse como una región de tremendo interés financiero para los españoles. A través de su larga historia colonial (para efectos prácticos seguimos siendo sólo una colonia), Arica ha tenido 3 períodos claramente demarcados:

160 años de gran boom económico que se prolonga hasta fines del siglo XVII.

150 años de decadencia, entre 1700 y 1850.

150 años de incertidumbre y orfandad histórico-cultural (hasta la fecha).

 

Primer Período (boom económico, 1540 a 1700), Primer Capítulo

Cuando el arequipeño don Lucas Martínez Vegazo recibió en 1540 la encomienda que gestó la fundación de Arica, no se le estaba cediendo un territorio determinado sino que la tuición sobre varios caciques de los valles, lo cual no implicaba un territorio cerrado y exclusivo. El principal de los encomendados, el cacique Cayoa por ejemplo, era "Señor" del valle de Lluta pero también controlaba territorios en Azapa y "en el pueblo de Ariaca en la costa del mar, diez y ocho yndios", siendo a su vez dependiente de Chuqui Chambi, uno de los jefes del señorío caranga. En Azapa y en la costa había "islas" territoriales dependientes de caciques altiplánicos, ocupadas por agricultores y pescadores que "legalmente" no quedaban bajo la tuición de don Lucas. Estas "islas" podían ser muy pequeñas, como los 8 pescadores ariqueños que dependían de un cacique de Tacna y los 26 servidores del cacique de Ilo y Moquegua.

Junto con la encomienda de Arica, se entregó una encomienda altiplánica (que incluye Codpa) a Lope de Mendieta, comprendiendo poblados que eran también sujetos de Chuqui Chambi vía el "señor" Cayoa y que también incluía a pequeños grupos de sujetos destacados en Arica.

Ya había españoles instalados en Arica y en Pica desde 1536, miembros de la expedición de Almagro que no volvieron al Perú. El 25 de mayo (día de San Marcos) de 1541 don Lucas fundó nuestra villa. Para entonces ya había descubierto la mina de plata de Huantajaya en los cerros que ocultan a la entonces caleta de Ique-Ique y no tardó mucho en explotarla, con mano de obra indígena por supuesto, iniciando en Arica la espantosa gestión que hizo trizas del peculiar concepto de territorialidad integradora de espacios ecológicos y que arrancaba a los indígenas de su equilibrado orden socio-económico ancestral, destruyéndolo y matando a los "trabajadores" a corto plazo. A mediados del siglo XVIII las minas del Alto Perú (actual Bolivia) habían consumido la vida de 6.000.000 de indios del Tawantinsuyo.

Cuatro años después de la Fundación de Arica, en 1545, descubrieron al fastuoso mineral de plata (Cerro Rico) de Potosí y desde entonces y por los próximos 150 años, Arica es destino de un intenso tráfico de recuas, inicialmente de llamas pero progresivamente reemplazadas por mulas, que transportaban el mineral para ser embarcado en nuestra rada y llevaban pertrechos y mercurio (azogue) al interior. Se consolida así un desarrollo local asombroso, componente de una de las más grandes empresas capitalistas de la historia de América. Dura hasta más o menos 1700 y contribuye a despojar a América de todo su oro y plata: lo que no salió por las vías legales se mandó a Europa de contrabando, incluyendo la casi totalidad de la moneda en plata y (raramente) oro acuñada en estas latitudes.

En 1565 se establece el Corregimiento de Arica, dependiente del Virreinato del Perú, que incluía el territorio que hay entre Tacna y el río Loa, limitando al este con el Alto Perú (actual Bolivia), el cual duraría más de 2 siglos. En 1575 Arica es ascendida a categoría de Ciudad por el Rey de España, siendo así la primera en fundarse pero la quinta en conseguir esta categoría en el Chile actual. Y así se va desarrollando Arica-Región, impulsada por el inmenso progreso de Potosí, ciudad que llegó a tener 160.000 habitantes a principio del siglo XVII, siendo por entonces la más grande del Nuevo Mundo. Proveedores de alimentos, alfalfa y productos agrícolas en general (higos secos, por ejemplo y agrego que las higueras las trajeron los españoles) eran Arica y sus valles cordilleranos y en el siglo XVII Arica era el puerto de mayor movimiento del Pacífico (minerales del altiplano y azogue de España y Huancavélica), superando incluso a Valparaíso y Callao. A mediados del siglo XVII se empieza a explotar el oro de Choquelimpie. Se calcula que en 1700 transitaban unas 200.000 mulas desde y hacia Arica.

Pero la ciudad no pasaba de ser una pequeña aldea porque buena parte de los españoles moría si permanecía aquí por más de un par de años, a causa de la malaria. Como además le temían a los piratas y a los terremotos, preferían asentarse en Tacna o en Arequipa. Pero pronto descubrieron que estaban a salvo en las alturas y así se instalaron en Putre a partir de 1580 y luego en 1620 fundaron Belén (es el único poblado cordillerano fundado por los españoles en el norte del actual Chile). También descubrieron que los negros podían resistir mejor y así empezaron a llenar el valle de Azapa con esclavos africanos, algunos de cuyos descendientes aún viven en Arica, unos pocos portando la anemia drepanocitósica que protege contra la malaria. En 1620 había unos 1.000 negros esclavos en Arica y unos 100 libres. Poco después, gracias al auge de Choquelimpie iniciado en 1643, hubo mayor presencia caucásica en Belén, Putre y tal vez Socoroma. A Belén lo fundaron los españoles por estar en un lugar estratégico y por la benignidad del entorno, incluyendo el clima. Precisamente una de las rutas de las recuas de mulas partía de Azapa, pasaba por Belén y en Parinacota se unía con la vía alternativa que partía de Lluta, pasaba por Socoroma y luego Putre y Parinacota antes de alcanzar el altiplano.

En 1647 ya hacía un par de años que estaba decayendo Potosí cuando la corona española honra a Arica con un escudo emblemático. Este emblema es puro oro (peruano) y plata boliviana (de Potosí), tiene harto azul (nuestro mar) y éste está surcado de ondas plateadas, porque para los Conquistadores ya establecidos el mar no era más que un vehículo para consolidar el despojo de América. El mismo cerro del escudo es el gigantesco depósito argéntico de Potosí y el Rey no debe ni haber escuchado hablar siquiera de nuestro morro. El pretendido lema real "Mayor es Mi Lealtad" no tiene nada que ver con la realeza y es fruto de una confusión con el escudo del Regimiento de Dragones de Arica.

Como Región (perdón, provincias), estábamos harto mejor con las 200.000 mulas que ahora con menos de 150.000 chilenos sub-empleados...