Visiones
de la Arica Profunda
Pukara de Saxamar
La primera
vez que visité este pukara, a unos 45 minutos de camino aguas abajo
desde el poblado de Saxamar (Lat.18°33'S, Long.69°30'O), llovía en la
cordillera y de cuando en cuando se escuchaban fuertes truenos, a ratos me caían
gruesos goterones y el cielo se alumbraba con relámpagos. Siguiendo la pampa al
Sur del río a unos 3.000m de altura, el camino, lleno de piedrecillas y de esas
pelotitas espinudas de cactus, es casi plano y en partes queda el trazado de un
ancho camino preincaico que comunica al pukara con Lupica —donde hay
ruinas de un poblado prehispánico— incluyendo una marka (ordenado
amontonamiento de piedras que sirven como hito caminero) de una altura poco
menor que la de un adulto.
Solo,
fascinado por el entorno, mis pensamientos divagan entre el imaginarme a los
indígenas que transitaron por el lugar hace más de 600 años y mi conocimiento
del peligro de las tormentas eléctricas. Podría decirse que no pasa un año sin
que un rayo mate o queme gravemente a un pastor de nuestra cordillera. En el
Mundo Andino antiguo, los que sobrevivían a este ataque del dios Illapa, eran
considerados "puros" pues habían muerto pero los dioses le habían
permitido seguir viviendo. Eran pues buenos candidatos para ser yatiri
en el ámbito aymara y pongo en el quechua. El yatiri (chamán, "el
que sabe") es quien se comunica con lo no humano, ejecuta la liturgia de
las ceremonias como la "mesa" y la wilancha, sabe leer lo que
auguran las hojas de coca y suele actuar como médico para diagnosticar y
espantar el mal a través de "mesas" y oraciones. El pongo
quechua es el que se comunica con el poderoso ente que es el cerro que controla
el lugar (apu orcco en quechua, maillku en aymara) y quien le
entrega, en forma muy privada, el pagapu (ofrenda) de coca, alimentos y
bebidas que frecuentemente le ofrecen los humanos.
Pero no me
cabía duda que a mí Illapa me mataría si decidía atacarme, por lo que me
mantuve pendiente de los signos premonitores de su enojo: un rayo cuyo ruido
llega demasiado rápido, el cabello electrizado o hasta una sensación de
cosquilleo en el cuerpo. Del Internet había aprendido que en un terreno abierto
y plano como éste hay que alejarse de los árboles y promontorios rocosos,
separarse unos 5 metros de los acompañantes y encuclillarse apoyado sólo sobre
la punta de los pies, con los talones contactándose y ambas manos tapando los oídos
(trate de mantenerse así por más de un minuto y verá cuán inescapable es la
furia de Illapa). Por suerte esa vez el dios no me consideró presa válida...
Aparecen
algunas grutas pircadas (paskanas) y luego se empiezan a ver los
detalles de un cerro cónico de poca altura y en su base se adivinan restos de
andenerías y canalillos que hoy no tienen agua. Contorneándolo por el Norte se
llega al pukara, el más grande de la región, emplazado en una especie de
gran triángulo cuya base es el fin de la pampa que acababa de atravesar, su
lado septentrional es el río y el meridional el vallecillo que forma el río
Ticnámar y que lleva a Estrella, un pequeño caserío vecino. El cerro está
coronado por estructuras pircadas circulares o elípticas y hay muros defensivos
a media altura. Su ladera Oeste lleva a un pequeño promontorio rocoso y más allá
termina el triángulo en la convergencia de las dos quebradas, sector donde están
los corrales. Frente al promontorio rocoso hay un sector de colgas (depósitos
de almacenamiento de alimentos) redondas, delimitadas por pircas y extendiéndose
hacia la ladera Oeste del cerro y hasta su cima, centenares de recintos
habitacionales con colgas pequeñas, delimitados por pircas de
doble hilada y ubicadas desordenadamente pero de tal manera que suelen
delimitar angostos pasajes. Al sur del promontorio están las tumbas, formadas
por una excavación estrecha de paredes estabilizadas por piedras planas, las
que cerca de la superficie forman una especie de bóveda que deja una apertura más
estrecha en el centro, todas desocupadas en la actualidad. Las fotos pueden verse
en la carpeta "Artículos y sus Fotos"=>"Fotos de los
Artículos"=>"Laco-Pachama-Saxamar".
Casi al
atardecer, en la cima del cerro, veo hacia la punta del triángulo a una pareja
de burros oscuros que juntan tiernamente sus cabezas. ¿Son descendientes de o
los sobrevivientes de los burros salvajes que cazaba la gente de Ticnámar?.
Poco a poco, esa plancha cremosa que parecía moverse quebrada abajo desde el
Oeste, toma forma de un inmenso rebaño de corderos, magistralmente dirigidos
por una docena de quiltros asombrosamente hábiles, formando un conjunto que
seguramente se devuelve a Estrella.
No hay prisa
por volver a la polvorienta ciudad. Tal vez Illapa me dejó pasar para que
pudiera relatar la belleza del lugar...
Como
Huaihuarani y Laco Alto, todos de un tamaño que haría pensar en una larga
historia, la evidencia ceramológica sugiere que Saxamar tuvo una corta vida a
partir del año 1400, posiblemente producto de la influencia altiplánica de
fines del Intermedio Tardío y comienzos del Tardío de los incas.