Visiones de la Arica Profunda

Zapahuira, confluencia cultural, comercial y étnica. Segunda Parte

 

Si trazamos una línea recta desde el nevado Taapaca hasta Chapicollo y la prolongamos hacia el Sur, Zapahuira quedará al Este, cruzaremos la quebrada homónima, pasaremos por encima de un Tambo incaico (Tambo de Zapahuira 2) y tras atravesar la carretera, llegaremos a un cerro bajo de cima plana y alargada, al estilo de una meseta. Es el cerro Huaycuta, a cuyos pies está el Tambo Zapahuira 1 de data incaica (Lat.18º21'20", Long.69º37'08"). Dejemos a los Incas para más tarde...

Ocupación del entorno del cerro Huaycuta

Si hacemos abstracción de los restos dejados por los constructores de las vías modernas, veremos lo que pocos saben que hay más allá de las colgas incaicas que es hasta donde llegan los turistas.

El cerro, desde su misma base, tiene pircas de piedra de una hilera, relativamente bien conservadas. Pocas decenas de metros más arriba, en la meseta del cerro, hay múltiples estructuras circulares delimitadas por pircas simples en mal estado, que parecen haber sido recintos habitacionales y cuyo piso tal vez estaba excavado algunas decenas de centímetros bajo la superficie. Por su ubicación en un sitio apropiado para la defensa, puede considerarse como un "pukará", o recinto habitable con elementos defensivos.

Allí mismo se complica el tema de las etnias que usufructuaron la zona. Los primeros habitantes de Huaycuta pudieron ser gente propia de la Región Arica dedicada a la agricultura y ganadería que se establecieron hace unos 1.000 años. En la quebrada al sur de la zona hay varios corrales y esbozos de espacios cuadrangulares cuya data y utilidad desconozco, pero hay también 2 hermosas chullpas o casas-tumba de inspiración altiplánica y de unos 800 años de antigüedad (los expertos deberán perdonarme por la imposibilidad de detallar más este punto), que indican que antes de que los Incas establecieran su dominio en esta zona (hace unos 650 años) murieron aquí un par de personajes altiplánicos de importancia.

Al llegar los Incas o sus representantes, se instaló el Tambo de Zapahuira 1 que describiremos después y parece que la meseta del Huaycuta se utilizó para labores metalúrgicas, pues se han encontrado crisoles y restos de minerales de cobre.

Lo que parece cierto es que en el área de Zapahuira existían 2 grupos étnicos parcialmente instalados en el Período Intermedio Tardío, o sea después de la crisis de la dominación altiplánica del Tiwanaku y antes de los Incas, dedicados a labores agrícolo-ganaderas. Estos eran los de Huaycuta, ariqueños un tanto primitivos a juzgar por la arquitectura de las pircas, y los de Chapicollo (ver crónica anterior), de mayor sofisticación arquitectónica y con peculiaridades que permiten suponer que eran originarios del altiplano. Lo de "parcialmente" instalados viene de la escasez de basura y otros parámetros arqueológicos que sugieren una ocupación no permanente de las instalaciones.

Los Incas y el Tambo de Zapahuira

Los tambos incaicos eran una especie de albergue o residencia no definitiva para agentes imperiales que controlaban la producción de los locales para asegurar el aporte que debía hacerse al imperio, además de ofrecer albergue transitorio a los trajineros y servicios como espacios para el pastoreo de las recuas, un poco al estilo del actual "Truck Center" de Lluta.

En la siguiente crónica describiremos las ruinas remanentes, pero ahora tratemos de ubicarnos en la estructura socio-económica que sugieren. Sería super fome andar fotografiando antiguas pircas de piedra si uno no se preparara para hacer que éstas contaran una historia y describieran la dinámica social que las creó.

Los Incas establecieron su poder en la zona cerca del año 1450. Zapahuira, dada su conexión privilegiada con los altos, los valles intermedios y la costa, se prestaba muy bien para ubicar puestos de control de las diversas poblaciones locales y servir de base para la aventura de establecer asentamientos cerca de la costa, como Molle Pampa y un sector de Rosario en Lluta.

Entonces los Incas se instalaron un poquito al Este de la actual Zapahuira, en el Tambo 2, el cual muestra evidencias de ocupación estable (abundante basura), actividad productiva agropecuaria (corrales y andenerías en abundancia) y conexión vial (Camino Inca que roza las instalaciones). Además de los funcionarios imperiales, debió haber gente dedicada a producir y para acumular los excedentes y mejor atender a los "marchantes", se instalaron las dependencias del Tambo 1, a los pies del cerro Huaycuta.

Si el Tambo 2 es generador de recursos y sede administrativa, el Tambo 1 es complejo de colgas o silos de depósito y facilidades para pernoctar, además de la posible actividad metalúrgica en la meseta del Huaycuta. Entre ambos hay una colina aparentemente poco explorada por los contemporáneos, que plantea interrogantes en la próxima crónica, la cual espero que aclare la confusión que acabo de esbozar.