Visiones de la Arica Profunda

Ticnamar. La quebrada de Oxa  

En la crónica anterior no quisimos llegar directo a Ticnamar, sino que nos detuvimos en la pampa de Oxaya para asomarnos al borde que la quebrada de Oxa, la cual viene de Timalchaca pasando por Mullipungo, ambos descritos en crónicas anteriores. Entre las dos últimas localidades, la quebrada no tiene interés a simple vista, pero en Mullipungo se introduce en la tierra para formar un cajón angosto de paredes abruptas, con inmensos bloques de piedra caídas al fondo, con una quebradilla afluente cerca de cuya confluencia están las cuevas con pictografías que ya describimos en otra crónica. De allí desciende ensanchándose levemente y 3km más allá, por tierras no habitadas con antiguos corrales, pircas y ociosos espacios agrícolas, se llega a un lugar que suena como "kullko", donde antes había manzanares que eran la tentación de los muchachos del lugar y donde llega una quebrada que ensancha considerablemente a la de Oxa. Hoy sólo quedan unos pocos de esos frutales.

El recorrido por el fondo del valle es lento y moderadamente difícil hasta ese lugar, pero luego se amplía el valle y el lecho arenoso y no blando del río facilita la caminata. Pero lo que es impresionante en lo escénico es la vista desde arriba, donde comenzamos la crónica, en Lat.18º38'11"S, Long.60º31'07"O. Ticnamar queda a 7km hacia el Sur.

Desde allá arriba el paisaje es asombroso y tendremos que fraccionarlo para describirlo. El ordenado verdor del fondo de la quebrada, delimitada por potreros pircados relativamente pequeños donde se cultiva fundamentalmente alfalfa y orégano, el pequeño estanque que sirve al pukio (ojo de agua) que brota a los pies de la ladera Oeste y el ondulante gris-plateado del superficial y disperso flujo de agua del río (sólo después de las lluvias), casi pasan desapercibidos porque la vista se interna hacia las antiquísimas montañas del Este por la quebrada de Chucaya.

Cuesta describir el todo pues cada rincón está lleno de historias. Por esa quebrada para adentro hay una cueva honda que servía de paskana (morada transitoria) a la tía Justa Chipana, pastora ya fallecida que cuidaba sus animales entre ese lugar, Mullipungo y Timalchaca. Quién sabe qué conversaba cuando se topaba con su colega Erminia Ape, quien falleció en 1977 en una de las cuevas con pictografías de Mullipungo.

Estamos a unos 3.000m de altura en la prolongación de la sierra de Huaylillas que desciende desde el Norte un poco al Oeste de la cordillera alta propiamente tal. Ambas contactan más al Norte, por allí por Socoroma y Zapahuira, pero la escarpa serrana termina verdaderamente cerca de donde estamos, un poco hacia el Sur. Hacia allá está el temible cerro Márquez o "del Marqués", un conglomerado montañoso al cual tendremos que dedicar un espacio en el futuro. Antes de éste, la pampa de Oxaya envía una delgada prolongación hacia Timalchaca y desde allí los últimos vestigios de la sierra de Huaylillas continúan hasta fundirse con el Co. Orcotunco. No lejos de allí está Umirpa (crónicas dedicadas a Codpa), puerta de entrada al altiplano boliviano en las latitudes vecinas a Oruro. Si un "trajinante" boliviano quiere descender al territorio chileno, allí tiene la opción de bajar a donde estamos, o de pasar al otro lado del Marqués y llegar a Codpa.

Quisiera aconsejarles que leyeran esto con el apoyo de un mapa, pero no conozco ninguno en Chile que muestre estos detalles sin la amenazante advertencia de que sólo pueden utilizarlo los militares. Por eso mejor acuda a los gringos de Microsoft, quienes sin problemas le mostrarán lo que quiera en el Mapa Encarta, con sólo algunos errores en el trazado de los caminos actuales. Esto me enojaba antes, pero ahora me doy cuenta que Chile tiene tan claro que este territorio le es incomprensible e incontrolable, que prefiere ignorarlo. Vaya torpeza...

Dejemos pues la amenazante magnitud del Marqués hacia el Sur y veremos que el delgado cañón que desciende de Mullipungo está separado de la quebrada  de Chucaya por una especie de meseta plana que no es más que la superficie natural de la pampa que no ha sido horadada por las quebradas. La tía Justa y los antiguos ticnameños (cuando no existía el camino actual de donde venimos) pasaban por detrás de esa formación para llegar a Timalchaca. Al norte de Chucaya, casi justo al frente nuestro, el borde Este de la quebrada de Oxa pasa a ser el cerro Charcollo, con pocas historias pero conocido porque en sus faldeos hay un cementerio que data del Período Medio (dominio del Tiwanaku), proveniente de un grupo humano con un estilo cerámico del que poco se habla porque poco se sabe. Un experto me sugirió que podría ser la expresión serrana de la autonomía cultural e incipiente identidad ariqueña que expresa el estilo Maytas en nuestra costa y Chiribaya en Ilo.

Hay otras ruinas modestas más abajo de la quebrada, casi al llegar a Ticnamar, con muchos terraplenes o andenes agrícolas estrechos, con delgados canales de irrigación para aprovechar el agua de las lluvias, escasos recintos habitacionales con muy pocas "despensas" (colgas) domésticas y que no pude fechar pues sólo encontré cerámica no ornamentada. Pero el lugar más espectacular desde el punto de vista arqueológico, que espero visitar pronto, debe ser el cerro Tangane.

Si dejamos la pampa de Oxaya y nos vamos a la cuesta que sale rumbo al norte desde Ticnamar, veremos que la quebrada de Oxa roza tangencialmente al poblado y recibe el río Ticnamar (río Grande le llaman los lugareños). Hacia el Este de esta conjunción está Ticnamar Nuevo y detrás de éste se alza un cerro de vértice truncado como una meseta, en cuyo borde se adivinan los hermosos calvarios o templetes católicos que dominan al pueblo. A mano derecha, la quebrada de Oxa y a la izquierda, más atrás del Co. Santuario, otro similar que es el Co. Tangane. Al fondo, la inquietante majestuosidad de

Sólo escribo lo que conozco, por lo que dejaré al Co. Tangane para cuando mis amigos de la Comunidad Indígena Aymara de Ticnamar me acompañen a explorarlo. Lo que sí conozco y he recorrido con ellos es el fondo de la quebrada de Oxa y la curiosa modalidad legal de la tenencia de las tierras del lugar, herencia de disposiciones legales muy antiguas y ya protocolizadas en 1758. Entre amañocos y crecidas de río, exploraremos brevemente la historia de Ticnamar en la próxima crónica.

Vaya que es interesante mi Patria Chica. Un enfático ¡jallälla! por ella y sus moradores. Lástima que las cosas se hayan dado de tal forma que hoy hay pocos ticnameños que hablan aymara...