Mundo Andino: Crisol de Arica

Sincretismo religioso. Sexta Parte

 

Viracocha

El mito incaico de Viracocha es similar al de su antecesor Tunupa. También creó a los andinos después de destruir a la primera humanidad y lo hizo más o menos copiando la gestión de Tunupa, también hizo un viaje transmitiendo orden y cultura por la región y también quemó al ídolo de Cacha, pero tenía ayudantes (otros "Viracochas") y con ellos terminó caminando mar adentro desde el actual Ecuador. Tunupa figura a veces como uno de sus ayudantes y/o enemigo celoso. En algún momento, alguien le puso una barba a Viracocha, lo que es absolutamente inusual entre los andinos.

Pedro Sarmiento de Gamboa, el hábil matemático, navegante y aventurero de mediados del siglo XVI, hace emerger a Viracocha del lago Titicaca después de un diluvio que eliminó a una humanidad pretérita y entonces su historia se asemeja a la de Tunupa. Pero Betanzos (contemporáneo quechua-parlante de Sarmiento y cuñado de Huáscar y de Atahualpa por haberse casado con una hija de Huayna Capac) no menciona el diluvio, hace aparecer a Viracocha por primera vez para crear el cielo y la tierra y luego por segunda vez, emergiendo del Titicaca cuando reinaba la oscuridad y allí su cuento también se asemeja al de Tunupa.

Demasiada ambigüedad como para no pensar que Viracocha fue acomodado por los cronistas, siguiendo el "modelo" Tunupa, para "encontrar" en el Mundo Andino a un Creador que calzara más o menos con sus propias creencias y así validarlas en una proyección planetaria, más allá del ámbito europeo católico.

Es interesante constatar que los incas no le construyeron templos como a Inti y a Pachacamac, excepto en Cacha. Tampoco se le pudo asimilar tan fácilmente al cristianismo como a Tunupa.

Además de ser sospechoso de la usurpación de los méritos de Tunupa, Viracocha es una deidad difícil de definir y asociada a muchos contextos muy diferentes. En algunos modelos figura más como un fenómeno que un Dios, una magnitud invisible de la cual el Sol era su principal manifestación física. De hecho, es la única singularidad que no reside en una de las tres dimensiones de la cosmovisión andina (arriba, abajo y la dimensión donde moran los humanos y lo que los rodea).

Inti

Se nos complica más el tema cuando llegamos a Inti, el Dios Sol de los incas, esposo-hermano de la Luna y a menudo definido como hijo de Viracocha. Es teóricamente el Dios principal de ellos pero tal vez fue perdiendo importancia a medida que progresaba el imperio. Concordando con la estrategia jesuita de restarle importancia y darle la categoría de un sirviente de baja categoría, el padre Juan Valera afirma que el gran e incomparable Tupac Yupanqui --el "Alejandro Magno" andino-- a quien ciertamente no conoció pues era abuelo de Atahualpa, planteaba abiertamente dudas en cuanto a su pretendido rol de Creador, argumentando, entre otros conceptos, que es un esclavo de su ruta, "como una bestia amarrada [a un palo] que no cesa de dar las mismas vueltas, o como un dardo de va donde se le envía y no donde desearía". El padre de Tupac Yupanqui, Pachacuti (abuelo de Huayna Capac, el Sapa Inca en ejercicio cuando los españoles pisaron por primera vez el territorio imperial) parece haber modificado drásticamente los registros históricos para acomodarlos a sus intereses y al rol de conquistas imperiales que empezaban a adquirir los conflictos bélicos incaicos, iniciando el enredo de roles entre Viracocha e Inti. A veces se confunde Viracocha con Inti y viceversa, como le ocurre a Betanzos y a su contemporáneo Sarmiento.

Hasta hoy, cada año, cuando la eclíptica solar llega a su máxima declinación hacia el norte y empieza su progresivo traslado al hemisferio sur --el solsticio de invierno (inicio de la primavera en el hemisferio sur)-- se le ofrendan diversas actividades en una gran fiesta denominada Inti Raymi, la cual en épocas pretéritas incluía sacrificios humanos. En un mundo tan dependiente de la actividad agrícola como el incaico, el Sol y la trayectoria que anualmente proyecta el mediodía sobre la superficie del planeta (eclíptica), no podrían dejar de ser muy importantes, aún cuando el rol de Inti como Creador es muy débil comparado con Tunupa, Viracocha o Pachacamac.

Dejémoslo pues, como un cómodo argumento de la élite incaica que otorgaba una justificación divina a su rol gobernante, a través de un fenómeno extraplanetario inconfundible pero omnipresente y de extrema trascendencia o "poder" visto desde el ámbito de los puric cuna (hombre común, sin derecho a holgazanear, viajar, cometer adulterio, etc). Por algo los incas fueron capaces de una hazaña de las dimensiones de Tawantinsuyo...