Mundo Andino: Crisol de Arica

Sincretismo religioso. Cuarta Parte

 

 

El mito de la Creación Andina según los cronistas

Omitiendo una infinidad de discordancias y proposiciones poco consistentes, podríamos definir tres períodos o edades previos a la hegemonía aymara circun-titicaca, las que con algunas variantes se pueden asimilar a los mitos incaicos.

1.- La Edad del Taypi. La palabra significa algo así como centro primordial o unidad integradora, donde los opuestos, que son tan importantes en la cosmovisión andina, pueden coexistir. Existió una humanidad anterior, con la cual se disgustó El Creador y los transformó en los monolitos que hay en Tiwanaku. Luego, al decir de Bernabé Cobo (jesuita que escribió a mediados del siglo XVII, basándose en manuscritos antiguos): "El Creador formó del barro de Tiwanaku las naciones todas que hay en esta tierra, pintando a cada una el traje y vestido que había de tener y... asimismo dio a cada nación la lengua que había de cantar y... las semillas con que había de sustentarse y que hecho esto, les mandó debajo de la tierra... para que de allí fuesen a salir a... los lugares que el les mandase.... Unos salieron de suelos, otros de cerros, otros de fuentes, de lagunas, de troncos de árboles y otros lugares"

2.- La Edad del Puruma o Edad de los Chullpa. Puruma implica estado virgen, salvaje, no trabajado. En esa época, cuando en el mundo no había luz del día sino que ésta era escasa como al anochecer, habrían bajado ejércitos de arriba de Potosí y tomado por la fuerza todo el territorio no ocupado (purun = tierras desérticas o en berbejo).

Esta Era representa una sociedad salvaje, no organizada, que cuando no existía el sol se alimentaba de la caza ya que casi no conocía la agricultura y que no sabía tejer. Vivían en casas redondas parecidas a un iglú.

Los aymaras llamaban chuquila, palabra de significado similar a puruma, a los cazadores que vivían en las alturas aún en la época post-Tiwanaku, otorgándoles poderes esotéricos relacionados con los muertos, la oscuridad y las huacas o lugares y objetos mágicos. Ellos tenían un Dios del mismo nombre, que permanecía en el cielo con una honda y una porra, dependiendo de él la lluvia, el granizo, los truenos y rayos y todos los fenómenos atmosféricos de un cielo nublado.

Hay otra versión que se refiere a las casas tumbas (chullpas) que hemos mencionado en crónicas anteriores (accesibles en http://briefcase.yahoo.com/lautaro). El mito dice que eran casas ocupadas por gente antigua, en vías de salir del primitivismo, pertenecientes a una humanidad anterior al sol. Tenían poderes sobrehumanos y podían ser enanos o temibles gigantes. Las puertas de las chullpas miran al Oriente, de tal manera que cuando salió el sol por primera vez quemó a sus ocupantes, quedando en el interior sus restos (que hoy sabemos que son momias de dignatarios posteriores al Tiwanaku). Algunos habrían sobrevivido sumergiéndose en el agua (urus) y otros huyeron a las selvas orientales.

Aún hoy se identifica a algunas etnias como "chullpa p’ucho" ("restos de chullpa ), "gentiles" sobrevivientes de esa humanidad anterior. El más típico ejemplo es el de los chipaya, urus que viven en las vecindades del lago Poopó en viviendas que parecen un iglú...

En resumen, este período debe entenderse como una expresión mitológica de la transición entre un orden social y cultural primitivo y el surgimiento del Estado (la "ley y el orden") y la agricultura, gracias a la aparición del sol. Desde el punto de vista aymara, puede referirse al desplazamiento de los primitivos choquela, cazadores, por los primeros aymaras, pastores-agricultores-guerreros

3.- Edad del Awqa (awqapacha) o pachacuti. El primer vocablo significa "época de las guerras". Este período se refiere al establecimiento de los reinos lacustres circun-titicaca tras el colapso del Tiwanaku, como lo describimos en las crónicas del 13 y del 27 de mayo de 2001. Es entonces cuando se consolida la versión tradicional de la cosmovisión aymara, utilizando elementos del período histórico anterior, Tiwanaku y luego deformada pero nunca destruida por la "civilización".

Saltémonos varios siglos, supongamos que vivimos en un país que respeta las creencias de cada cual y veamos cómo los cronistas y religiosos modificaron, con o sin razón, lo que encontraron.

El Creador

Explicar cómo los cronistas trataron de encontrar a un personaje andino primordial que pudiera asimilarse al Dios de los conquistadores es un tema muy complejo porque el concepto de Creador ya había sido manipulado y transformado por la dominación incaica y entre ellos mismos había poca claridad debido a que el pretencioso Pachacuti (IX Sapa Inca), quien parece que mañosamente trató de que toda la historia y mitología incaica fuera dividida en un "antes de mí" y "después de mí", otorga más importancia al Sol que a Viracocha.

Aunque el Sol era el divino ancestro del linaje gobernante de los Incas, los cronistas hacen aparecer a Viracocha como El Creador, en un estilo tan sospechosamente similar al católico que puede plantearse que tal vez los andinos no poseían un mito que explicara el origen del mundo. Jamás sabremos si fue así. La mitología inca, como todo lo andino, no es inmutable y cambia durante la expansión del imperio para acomodarla a la imagen que querían proyectar como gobernantes. Además de la confusión de los cronistas, cabe preguntarse si acaso los mismos incas no hubieran cambiado sus mitos también durante la decadencia del imperio. En todo caso, la versión que circula es que los incas veneraban a Viracocha como dios principal, pero a medida que se consolida la expansión del imperio, van adquiriendo gran respeto por una deidad costera de un pueblo sometido, Pachacamac.

Pero antes de los incas, los altiplánicos circun-titicaca, probablemente los tiwanacotas, habían definido a su propio Dios, Tunupa y aún podríamos hilar más fino, aunque con muchas imprecisiones y buscar deidades primordiales anteriores a Tunupa. Es altamente probable que Viracocha sea una "versión incaica" del Tunupa tiwanacota y luego, cuando mucho después los incas conquistan el altiplano, imponen a Viracocha y se confunde la individualidad de ambos hasta hacerlos aparecer un poco diferentes en algunos aspectos menores. Los cronistas los tratan como personajes asimilables o relegan a Tunupa al rol de subalterno de Viracocha, seguramente porque sus fuentes de información son incaicas.

Este es un tema confuso que necesita mayor análisis si se quiere rescatar lo poco que ha trascendido en los papeles de los caucásicos respecto a las creencias andinas ancestrales. Seguiremos con el tema...