Visiones de la Arica Profunda

El Valle de Codpa-Chaca y sus orígenes

 

Antecedentes

Estas crónicas se iniciaron en junio del año pasado, con una serie que pretendía explorar la identidad de Arica ("Desentrañando la Historia de Arica") y luego otra que trató de mostrar lo que aún perdura de nuestro rico patrimonio cultural ("Visones de la Arica Profunda"). Pero no puede comprenderse a nuestra tierra sin conocer a sus dueños originales, los herederos del "país" Circun-Titicaca y dedicamos varias crónicas a describir la identidad aymara y de allí, guiados por sugerencias de los lectores, hicimos un esfuerzo por describir el sincretismo de lo andino con lo europeo ("Mundo Andino: Crisol de Arica"). Son decenas de crónicas que están todas disponibles en http://briefcase.yahoo.com/lautaro.

Pero pronto empezaron a llegar a nuestra casilla mensajes pidiendo retornar a la temática más concreta de la "Arica Profunda". Aunque no conozco más que una pequeña fracción de esta carismática tierra que es nuestra Patria Chica, aún me quedan algunos rincones que comentar y con gusto vuelvo al tema.

El valle de Codpa-Chaca

El valle de Codpa-Chaca es uno de esos rincones especiales, por su rica historia (la cual esbozamos en cinco crónicas publicadas entre el 17 de diciembre de 2000 y el 4 de febrero de 2001) y por los remanentes físicos de ésta: poblados prehispánicos, pukarás, rutas caravaneras, petroglifos, restos de antiguas haciendas vinculadas con el abastecimiento de productos agrícolas a la minería de Potosí y luego de las salitreras, etc.

El valle nace cerca del Salar de Surire y termina en Caleta Vítor, recibiendo en su trayecto, aguas abajo de Codpa, la quebrada de Apanza (que viene de Cobija) por el norte y luego las quebradas del Diablo (por el sur) y la de Garza poco antes de la carretera Panamericana (llamada Carza antes de que se equivocara un cartógrafo), la cual viene de Tímar y allí empieza el valle a llamarse Chaca.

En Umirpa, su origen, se abre un abanico de rutas que conectan al valle con el altiplano. El valle no es fácilmente transitable por las características del terreno y sus frecuentes angosturas, por lo que el camino tropero desciende hasta Codpa por los altos, demostrando su tremenda importancia mediante la magnitud de las apachetas de Umirpa y de Vila-Vila, ya cerca de Codpa.

Hoy Codpa tiene una aceptable comunicación vial con el resto del mundo y con su vecindario, Guatanabe, Guañacagua y Chitita --aguas arriba-- y Cerro Blanco-Ofragía hacia el Poniente. Pero eso es todo: unos 15 a 18km mas allá de los cuales las ruedas no sirven y el andar es a pié o a lomo de caballar, a menudo debiendo subir la ladera y continuar por el alto.

Hacia el Oriente hay en los altos una huella vehicular inaugurada a fines del 2000, que pasa por los altos de Vila-Vila, Molle Grande e Incauta, pero hay un largo descenso y un agotador regreso a pié para acceder a esas localidades, asiento de pukarás y de un centro administrativo preincaico, hoy trabajadas por pocas familias que ejercen la agricultura y/o pastoreo sin el concurso de la rueda. Vila-Vila es explotada por la familia de don José Mamani, quien reside habitualmente en una florida parcela en Chitita y quien fuera nuestro guía en la cabalgata de Arica a Codpa siguiendo las rutas troperas (La Estrella de Arica, 7-01-2001). Cerca de Incauta conocimos al adolescente Armando Castro Tupa cuidando a sus burros con angarillas y a su madre, Juana Tupa Villarroel, pastando animales en el alto. Esta familia está emparentada con la matriarca de Timalchaca y heroína del libro "Aymaras, Hijos del Sol" de Malú Sierra, Rosa Rosalía Castro (La Estrella de Arica, 11-02-2001). La última vez que conversé con ella, en agosto del 2001, me contó que no había leído el libro y me agradeció con un exquisito par de quesos de cabra las fotos de su hija Nilda y de sus nietecitas. El tierno rostro de Nicole, la mayor, ha aparecido en La Estrella de Arica, en las Crónicas Dominicales de El Mercurio, en un documental para un proyecto de la Corfo y ha llamado la atención de numerosos extranjeros de otras dimensiones socio-económicas en mi exposición en Internet. Lo que quiero decir con esto es que allá arriba hay gente amiga, cordial, con quienes compartimos algunas vivencias y relaciones.

Hacia el poniente de Codpa, una angostura infranqueable y el camino termina en Ofragía, torciendo al norte para salirse del valle rumbo a Tímar. Pero hay un estrecho sendero flanqueado por rocas y petroglifos, el cual, si Ud. pudiera encontrarlo y tuviera el tiempo y las ganas de recorrerlo (necesitará un guía y caballares, pues son muchas horas de camino y es fácil perderse en un laberinto de quebradas sin agua), vería que asciende la ladera norte y lleva a un espectacular paisaje de arenas blancas y colinas negras y permite luego descender a Cachicoca, donde antes de los españoles se instaló un asentamiento de aymaras carangas "incanizados". Entre Ofragía y Cachicoca el río desaparecía según la estación, transformándose en acuífero subterráneo y haciendo del lugar la última oportunidad para que las caravanas se abastecieran de agua. Tal vez eso explique la riqueza en petroglifos que exhibe Cerro Blanco-Ofragía.

A unos 20km a vuelo de pájaro desde Ofragía, está lo que queda de la Hacienda Pintatani, de donde tomó el nombre el famoso vino de Codpa. Quedan restos de la casa patronal y de la bodega, con varias inmensas tinajas de greda semi-enterradas, de 300 litros, una de las cuales indica que fue hecha "por un cochabambino en esta hacienda de Pintatani, por encargo de don Agustín Maure en el mes de octubre de 1847".

El Sr. Maure debe haber sido todo un personaje. De origen vasco, a fines del siglo XVIII compró la mayoría de las propiedades de la zona y plantó frutales y viñedos para abastecer a Arica y a las salitreras, dejando a un lado los maizales y trigales previos. El lugar está hoy deshabitado.

Tal vez al vasco le pudo haber ido tan bien que Pintatani hubiera sido hoy un lugar accesible y vigente como Codpa, pero cuenta Luis Urzúa en su libro "Arica, Puerta Nueva", que los codpeños no dejaron pasar el agua valle abajo a fines del siglo XIX, lo que llevó a un recurso ante la Corte de Tacna, la cual falló en 1891 que las aguas eran de quien las captaba. Punto final, muerte de la explotación agrícola aguas abajo de Codpa, fin de los exquisitos vinos originales de Pintatani, degustados por el mismísimo Papa de entonces.

El sitio siguiente es Bodega del Medio (propiedad de la familia Albarracín), también abandonado y luego Calaunsa, aún explotado por la familia Andía y, ya cerca de la carretera y separado del anterior por una angostura que es como si una miniatura del Morro de Arica se proyectara al interior del estrecho valle, Chaqui. Pintatani, Calaunsa y Chaqui pertenecen a un grupo familiar formado por los Andía, Vásquez, Ticona y Caqueo, entre ellos varios personajes ariqueños bien conocidos.

Pese a que el tránsito entre Chaqui y Pintatani debe hacerse por un estrecho sendero a media altura por la ladera norte del valle, esos 10km en línea recta de Poniente a Oriente pueden ser considerados como una "comunidad" que podría llamarse "Pintatani". Parcialmente explotada, tiene un interesante potencial turístico que depende de una buena administración de las aguas y de la habilitación de una huella vehicular que las conecte con el camino a Codpa, ya solicitada a la Municipalidad de Camarones en el 2001.

En la próxima crónica visitaremos Calaunsa, para conocer un rincón cercano pero aislado, donde el tiempo se detuvo a principios del siglo pasado.