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Renato Aguirre Bianchi

La Estrella de Arica, 19-XI-2000

Desentrañando la Historia de Arica

Arica y Tacna: triste pugna de dos hermanas, Tercera Parte

  

Arica en medio de los avatares políticos del Perú recién nacido

En las dos crónicas anteriores hemos rozado superficialmente la historia de la Arica Colonial. Aunque don Francisco Antonio de Zola y Arizaga lanzó el primer llamado público a la independencia peruana en Tacna en 1811, ésta fue proclamada en Lima por José de San Martín en1821y sólo tuvo efectos prácticos en Lima y la costa norteña. Las tropas reales se hicieron fuertes en la sierra y el Alto Perú y continuaron controlando el resto del país, incluyendo Tacna y Arica, hasta la batalla de Ayacucho del 9 de diciembre de 1824 y la noticia sólo llegó a estas latitudes cerca de Navidad. Recién entonces comienza la peruanidad ariqueña propiamente tal.

Repasando a nuestros próceres

La deficiente educación chilena poco deja en materia de conocimiento. Recordemos entonces que el estoico, orgulloso y generoso teniente coronel del ejército español, don José de San Martín, se puso al servicio del movimiento independentista de su tierra natal en 1812 y en 1816 se declaraba la independencia de Argentina. Para consolidarla, San Martín estaba convencido que debía apoderarse de la riqueza minera del Alto Perú (actual Bolivia) y que la guerra no terminaría hasta quitarle Lima a los españoles. Como lo primero se había demostrado imposible, decidió ayudar a la consolidación de la independencia chilena para poder atacar a Lima por vía marítima. Así es que cruzó Los Andes en 1817, derrotó a los españoles en Chacabuco, entregó el poder político a su amigo Bernardo O’Higgins y en agosto de 1820 partió con su escuadra a Lima, ocupando primero el puerto de Pisco.

Entre tanto, el culto, brillante, egocéntrico, tuberculoso y enamoradizo Simón Bolívar ya había liberado a Venezuela, Colombia y acababa de hacer lo mismo con Ecuador, cuando se gestó la famosa reunión con San Martín, quien, habiendo ya tomado posesión de Lima, necesitaba su ayuda para erradicar a los realistas del interior. Esa reunión, realizada en Guayaquil en julio de 1822 y cuyos detalles no pueden más que suponerse pues ambos no simpatizaban y finalmente no hubo acuerdo, selló de facto el destino de nuestra América. Tras ella, San Martín, mucho más militar que político, se hace a un lado y vuelve a Argentina para pronto dejarlo todo e irse a Europa, Bolívar, gran político, asume el mando supremo del Perú, derrota a los españoles en Junín y su lugarteniente Sucre hace lo mismo en Ayacucho, consolidando la independencia peruana e iniciando la boliviana. Bolívar redacta él mismo la Constitución del país que llevaría su nombre y al año siguiente, en 1826, se vuelve a Colombia.

Los primeros pasos del Perú sin sus próceres

Desde ese momento y hasta la guerra del 79 las cosas no anduvieron bien para Perú debido a los costos de la independencia, la fuga de los realistas que manejaban la economía y las dificultades obvias del esquema occidental para gobernar a la peculiar ciudadanía peruana que gestó el Imperio Inca, la Conquista y la Colonia. Sólo en 1872 aparece el primer gobierno civil (Manuel Pardo), con tal cantidad de problemas económicos, que hubo de reducir los gastos militares sin sospechar que poco después el país se vería arrastrado a una guerra desastrosa con Chile.

Al retirarse Bolívar aparece un ambicioso personaje que metió al Perú en más de un problema: el general Andrés de Santa Cruz ostentó el poder brevemente en Perú y más tarde, ya de Dictador en Bolivia, intervino por la fuerza en Perú en 1835 y en un año había establecido la Confederación Peruano-Boliviana: Nor-Perú, Sur-Perú (Arica incluida) y Bolivia, con él mismo como mandamás a título de Protector. Por su ubicación geográfica, Tacna fue beneficiada como lugar propiciado por Santa Cruz para la reunión de los representantes de la Confederación y éste parece haber tenido proyectos para construir por aquí cerca a "Nueva Tacna", la Capital de la Confederación. Además se consiguió por fin independizarse del mando de los arequipeños, con la formación del autónomo Departamento Litoral de Tacna (Tacna, Arica y Tarapacá). Esa vez ya perdimos hasta el nombre, pues la palabra "Arica" había figurado siempre antes en la designación del territorio administrativo.

Chile y Perú guerreando como aliados

Aunque no tenga nada que ver con Arica, estamos tan ligados a Chile y a Perú que vale la pena resumir LA vez en que actuamos como hermanos. Sólo 8 años antes de la Guerra del 79 se firmaba la paz de la "Primera Guerra del Pacífico": Chile y Perú (también Bolivia y Ecuador en forma secundaria) contra España.

Hacía algún tiempo España tenía una actitud belicosa con Chile y Perú a raíz de deudas impagas y en 1864 una flota suya se tomó por la fuerza las islas Chimbas (frente a Paracas, famoso por sus telares pre-incaicos), ricas en depósitos de guano —por entonces una importante fuente de ingresos para Perú— a título de garantía y por presuntos maltratos a ciudadanos españoles. Esto sucedía cuando, tras el gobierno de Castilla que cesó en 1862, Perú reinició un período de crisis política, corrupción administrativa y baja el precio del guano.

En 1865 Chile le declara la guerra a España para solidarizar con el país hermano que no tardaría en ser enemigo (lo mismo harían después Ecuador y Bolivia) y en marzo de 1866 los españoles bombardean Valparaíso y en mayo al Callao, pese a la desaprobación de los comandantes de barcos norteamericanos y de otras naciones. Tras eso se retira la escuadra y se firma la paz cinco años más tarde.

Arica y Tacna: unidas por la historia, más rivales que nunca tras la guerra fratricida

Vamos a terminar esta serie "Arica-Tacna" con detalles de una obra de arte que demuestra cuán íntimamente la historia ha unido a estas dos ciudades antagónicas.

Uno de los orgullos de Tacna es la Fuente o "Pila" que está frente a la Catedral, construida en Inglaterra según el diseño de un británico y esculturas de un francés y comprada CIF Arica por £1.740 para proveer agua potable a los ciudadanos. El modelo no es muy exclusivo y es casi igual a la fuente de la plaza Victoria de Valparaíso y a otras en Argentina (Córdova, Buenos Aires), España, Portugal, Inglaterra y Nueva Orléans.

Sin el Ferrocarril de Arica a Tacna, hasta hoy elemento fundamental de la integración entre ambas ciudades, habría sido bien difícil que llegara a su destino. Este tren, a nivel regional superado en antigüedad sólo por el tren de Lima a Callao y el de Copiapó a Caldera, hizo su viaje inaugural en 1855. Era la época de la bonanza del guano. A su gestor, don José Hegan, se le hicieron concesiones financieras asombrosas, tal vez más favorables que los negociados que se ventilan hoy en Chile. Por añadidura, se le autorizó a "importar" 400 chinos para tender la línea de 62 Km.

Si alguno de los cuatro personajes representados en las esculturas de la fuente (Neptuno, Adonis, Anfítite y Galatea) pudiera hablar, felicitaría a su buena suerte y contaría una historia que entrelaza eventos de los actuales Chile y Perú. El barco que debía traerlos a Arica naufragó en el Caribe, pero la fuente había sido embarcada por error en el "Guillermo". Al llegar a nuestro puerto, los pilla el terrible terremoto-tsunami de 1868, dañando una de las estatuas que debió ser reparada en la maestranza del ferrocarril y tuvieron que esperar que se arreglaran los daños de la línea férrea antes de llegar a su destino final. Además de los daños causados por el terremoto, los primeros 6 Km habían sido inundados por el maremoto.

Se instaló la fuente frente a la iglesia inconclusa de 1679, la cual ya había quedado en estado lastimoso con el terremoto de 1833 y fue aún más castigada por el de 1868. Cuando ésta fue reemplazada por la actual Catedral, cuya construcción se inició en 1874, fue luego iterativamente interrumpida y terminada sólo en 1954, la fuente quedó feamente desubicada. La administración chilena la reubicó en 1885, con gran preocupación de los tacneños pues cuando comenzaron las faenas de desmontaje se creyó que los chilenos se la querían llevar a su patria.

Conclusión. Has de conocer la historia peruana, arcaica, formativa, incaica, colonial y republicana, si es que quieres realmente entender a Arica, la joya del Pacífico y ombligo de América del Sur, ahora transformada en la herrumbrosa Puerta Norte de Chile. Pero hay argumentos históricos y prácticos para revertir este triste final, como veremos en la próxima crónica.