Si Ud., sus parientes o conocidos están interesados en recibir estas crónicas semanales, basta enviar un e-mail a arica@bigfoot.com con la palabra inscríbame en el encabezamiento. Mientras más personas aprendan a conocer a Arica, más fuerza tendremos para revertir la eterna condición de territorio de importancia secundaria. La misma dirección sirve para comentarios y sugerencias. Tengo problemas de tiempo para responder todos los e-mail que llegan, pero seguiré haciendo lo posible. Renato Aguirre Bianchi
La Estrella de Arica, 5-XI-200
 

Desentrañando la Historia de Arica"Arica es una ciudad estigmatizada" (queja iterativa de la Diputada Rosa González en el Parlamento) Arica y Tacna: triste pugna de dos hermanas, Segunda Parte

Siglo XVIII, empiezan los interminables problemas de Arica
 
 

La ética fiscal de hace 2 siglos

Antes de entrar en el tema de la pugna y como una manera de estimular la imaginación de los lectores para que traten de comprender los pormenores del modus operandis fiscal de la época, diremos que a Arica le era enteramente aplicable la afirmación de don Luis Thayer Ojeda en cuanto a que la gestión de los españoles "no se inspiraba en las leyes inmutables de la moral, sino en las costumbres... [de] España.. [y de] todo el orbe civilizado". Así es la "civilización" y tal parece que nuestro debut en siglo XXI indica que cada vez nos vamos civilizando aún más (mayores detalles tal vez puedan obtenerse de "Rosa de Aric...").

Las muestras de "civilización" de la época eran contundentes. Por ejemplo, el no aprovechamiento del puerto de Cobija, que quedaba mucho más cerca de Potosí que Arica. Un visitante francés, François Frézier, quien anduvo por estos lares en 1713, sugería que la preferencia por el puerto de Arica se debía a que en Cobija era muy difícil contrabandear la plata para evitar el pesado Quinto Real, mientras que en Arica era fácil esconderla y "negociar" con los Corregidores. La angurria Real imponía tal cantidad de tributos abusivos a las colonias —Quinto Real, 1½% de Cobos, Almojarifazgo, Alcabala, Media Annata, Diezmo, Donativos, Averías, Unión de Armas, Penas de Cámara, Derecho del Real Bolsillo ("molido" para el Rey), Bula de la Santa Cruzada, Bula de la Componenda (algo así como un oficial "¡robe 30 y pague sólo 12!), etc.— que el contrabando era toda una institución, entre otras edificantes costumbres.

En ese ambiente gubernamental se iniciaron las desgracias de Arica. Era tan buen negocio soportar las responsabilidades de algunos servicios públicos que, por ejemplo, el Corregidor que se nombró para Arica en 1681 tuvo que pagar por el puesto 4.000 doblones, o sea poco más de 11 Kg de oro.
 
 

Volviendo al origen financiero de nuestra decadencia

A principios del siglo XVII nos fuimos transformando de a poco en pasadizo de mercadería entre nuestro puerto y Tacna, desde donde habían empezado a partir las recuas rumbo a la actual Bolivia. Perdida la preferencia de los "trajineros" (conductores de recuas), buena parte de los ingresos nuestros dependía de la explotación del guano. La agricultura estaba limitada al Chinchorro y a San Miguel, ambos separados por terreno sumamente árido.

Pese a la prohibición oficial, ya había familias de españoles bien asentados en Tacna y en 1713 Arica estaba poblada por menos de 200 familias, casi todos mestizos y negros, más resistentes a la malaria. Entre los pocos españoles que habitaban nuestra tierra en esa época, estaban los señores Yáñez, Carrasco y Sánchez, exitosos importadores y "fabricantes" de esclavos, instalados en Lluta. A los negros bozales (recién "importados") y a los recién nacidos de los "criaderos" se les bautizaba con el apellido del propietario. Hoy no sé si quedan negros portando esos apellidos en Arica, pues sucede que ellos llegaron a tener una fuerte representación en Arica, concentrados en el barrio Lumbanga (calle Maipú), pero la mayor parte de ellos huyó al Perú en 1925, por temor a la inminente soberanía chilena.

A mediados del siglo XVII empieza a decaer la producción de las minas de Potosí. En 1681 Watling, en 1685 Davis y en 1693 Strong nos agreden desde el mar. Pachacámac hace lo suyo en 1715, con un terremoto que destruye el puerto. Después de una epidemia de infección intestinal en 1713 y otra peste en 1715, en el aciago año de 1719 nos azotó una epidemia desastrosa, de las más grandes que se tenga recuerdo en Sudamérica. Viruela, cólera o tifus, iniciada en Buenos Aires o traída a Arica por la tripulación del "León Franco" y aunque también haya afectado a Tacna y a toda la zona, la asociación con la endemia malárica hacía evidente que los aires ariqueños eran malsanos y además la seguridad ciudadana y la de las arcas fiscales eran deficientes por la proximidad del mar y he allí que se decreta en 1718 algo peor que la Zofri de Pinochet: el traslado de las Cajas Reales a Tacna, consolidado en 1719.

Con ello, varias familias de funcionarios debieron trasladarse a Tacna y no tardó mucho el sacrificado Corregidor de Arica en irse a vivir allí definitivamente. Para colmo de males, se supo que el pirata John Clipperton se dirigía a Arica y ya mucha gente no aguantó más, como no hace mucho lo hicieran muchos de mis amigos yéndose al sur a poco de iniciarse la Zofri, y se mudaron a Tacna. En 1721 llegó el mentado delincuente marítimo y no logró desembarcar, porque históricamente los ariqueños que se quedan cuando otros huyen son porfiados y valientes y lograron detener al bandido, por lo que en venganza el maldito bombardeó la ciudad después de tres días de sitio. Una banda de ariqueños pusilánimes (¿o inteligentes?) fueron a engrosar la población de Tacna. A mayor abundamiento, ya en 1719 un visitador oficial del virreinato delimitó en Tacna solares que podían ser adquiridos por los españoles, dentro y fuera de la Reducción. Pachacámac castigó a este personaje (don Juan Antonio de Urra) por ser determinante en la crisis ariqueña, quitándole la vida precisamente en nuestra ciudad, el 18 de agosto del mismísimo año 1719.

La misma Reducción de Tacna había sido un fracaso desde su inicio en 1572 y los indios tributarios fueron vendiendo sus solares, inútiles para ellos. Como no había dinero en todo el virreinato a consecuencias de la explosiva expansión de éste, se inventó en Tacna un sistema de pago diferido consistente en un pié menor del 50% y un saldo a plazo indefinido con un exiguo especie de "arriendo" anual, "censo" o "rédito", heredable y traspasable a un nuevo comprador hasta que se pagara el saldo. Así quién no compra y las mejores familias de Arica se trasladaron a Tacna.

Sesenta años después se instala en Tacna la Real Fundición (de gran importancia para el desarrollo de la irregular Reducción), cuyo primer balanzario fue don Alberto de Zela y Neyra y 32 años después su descendiente, también balanzario, don Francisco Antonio de Zela y Arizaga, oficializaría la primera gestión en aras de la independencia del Perú y a consecuencias de su valentía Tacna pasaría en 1828 a adquirir la categoría de Ciudad, "Heroica" por añadidura.

Volviendo atrás, a partir de 1719 Tacna pasa a ser de facto sede administrativa de Arica y Tacna, aunque la categoría nos pertenecía oficialmente a nosotros. La rebelión de Túpac Amaru II en 1780, orientada específicamente contra los Corregidores, consigue, pese a la cruel muerte del cruel rebelde, reemplazar los abusivos Corregimientos por un más racional sistema de Intendencias, entre ellas la de Arequipa, de la cual dependían Tacna, Arica y Tarapacá. Se mantuvo a Arica como sede administrativa, continuando la inconsistencia de la sede capitalina hasta 1825, cuando pasó oficialmente a Tacna, aunque la Provincia aún llevaba el nombre de Arica.

Arica sigue de mal en peor a partir del auge tacneño iniciado en 1719. El 12 de octubre de 1778 se le otorga la categoría de puerto libre a Arica por primera vez, lo que no basta para que siga hundiéndose en "la desgracia y la miseria". En 1804 escribe un cura arequipeño: "es la cosa más lastimosa ver a esta ciudad. (Arica estaba habitada sólo por 1200 personas) "sin una escuela de primeras letras donde se enseñase a los niños siquiera la doctrina cristiana".

No cabe duda que Arica es "una ciudad estigmatizada", por lo menos desde que le cayó encima el pesado fardo de la modernidad...

Comienza el siglo XIX con una población tacneña cuatro veces superior a la ariqueña y la vecina es "colonizada" por diligentes comerciantes ingleses. Tacna es virtualmente destruida por un terremoto en 1833. La reconstrucción popularizó esos curiosos techos trapezoidales ("mojinetes") que aún persisten en Lluta y por supuesto en Tacna.

En 1837 se termina con la autoridad de Arequipa sobre nuestro territorio y Tarapacá, Arica y Tacna pasan a formar el Departamento Litoral de Tacna. Dos años antes se había gestado la Confederación Peruano-Boliviana, a la cual Chile y Argentina le declararon la guerra en 1836. De allí viene el Himno de Yungay. Tema para la próxima y última crónica referente a las relaciones Tacna/Arica...