La Estrella de Arica, 17-XII-2000  

Visiones de la Arica Profunda

Codpa y vecindario, Historia I 

Si Arica fuera un árbol —casi seco y bien raquítico porque el centralismo le cortó el acceso a los elementos necesarios para su sana subsistencia— Codpa sería una de las fuertes raíces que la arraigan a la profundidad del mundo andino. Me gustaría contarles porqué lo veo así, aunque será difícil pues la comprensión de nuestra geografía ariqueña tropieza con un formidable inconveniente: no hay mapas aceptables o los que hay son secreto militar. Pero como los norteamericanos libremente disponen de mejores fuentes de información acerca de nuestro territorio que nosotros mismos, consígase un ejemplar del "World Map" de Encarta y encontrará claramente consignada hasta la ubicación de Timalchaca, que sólo tiene 6 habitantes. ¡Qué vergüenza!.

Sin duda que el valle de Codpa, que baja hasta Caleta Vítor en un largo trayecto tras su origen como unidad "geo-funcional" en Umirpa, en el altiplano (Lat.18º40'S, Long.69º20'w) a unos 25km al Oeste del Salar de Surire, es un eje de integración altiplano-serrano-valluno-costero de la mayor importancia en el existir prehispano de nuestra tierra ariqueña.

Al descender, recibe desde el Norte a la Quebrada de Apanza un poco al Oeste de Codpa —entre Ofragía y Timar, donde hay interesantes restos de planchones, técnica agrícola que aprovechaba las crecidas del río—, luego la Quebrada del Diablo que viene del sur y por último, un poco al Este de donde la cruza la carretera panamericana, se transforma en Quebrada de Chaca cuando recibe a la Quebrada de Garza o Calisama, que viene de Timar —vecino meridional del pueblo de Codpa— y termina como Quebrada de Vítor cerca del Mar.

Pero más que la geología, Pachácamac, los andinos y los españoles complicaron de tal manera la evolución histórica de Codpa, que describirla con propiedad ocuparía cientos de páginas.

Si alguien pudiera pararse en Umirpa, se daría cuenta de inmediato que está en un punto clave para las comunicaciones entre las etnias altiplánicas —Carangas en particular— y las costeras y haría bien en suponer que la relación de ambas en la sierra debió haber sido muy rica en términos de intercambio cultural, de bienes materiales y de conflictos guerreros. Bastaría contemplar la gran apacheta vecina para saber que muchísimos caravaneros rindieron honores a las Huacas y Mallkus del lugar, antes de proseguir su camino quebrada abajo o de vuelta a un abanico de localidades altiplánicas ubicadas al sur del lago Titicaca, entre la cordillera de Los Andes y el lago Poopó: Curahuara de Carangas (al Nordeste del Volcán Sajama, a 145km en línea recta), Sajama, Turco (capital del señorío Caranga, que ellos llamaban Hatun Caranga), Huachacalla (a 115km al Este, un poco al norte del Salar de Coipasa), Sabaya (entre el anterior y el Salar) e Isluga (cerca del extremo Noroeste del Salar).

Es lógico suponer que en el Período Arcaico, los cazadores de hace más de 9.000 años ya recorrían parte del valle. La evolución cultural ulterior (inicio de la agricultura hace unos 3.000 años y luego la influencia cultural y administrativa altiplánica bajo la hegemonía Tiwanaku) son etapas aplicables, con bemoles, a toda la región ariqueña.

 

Codpa durante el Período Intermedio

La parte interesante de la historia de Codpa se inicia tras el colapso del Tiwanaku, hace unos 1.000 años, el cual disuelve la unidad circuntiticaca en diversos Reinos Lacustres, entre ellos el de Carangas, ocupantes de las tierras pobres ya mencionadas. Los carangas se ven obligados a complementar su actividad pastoril altiplánica con recursos agrícolas de regiones transandinas y en nuestro territorio. Los Reinos Lacustres son una manifestación de la organización de los Señoríos Regionales en todo el Noroeste del continente durante los cinco siglos que transcurren entre el dominio Tiwanaku y el incaico. En nuestra zona, ese fenómeno da forma a la Cultura Arica.

Desde Moquegua hasta Tarapacá se establece en este período una organización social sin mega-centros de poder, compuesta por pescadores (camanchacas o cavanchas) y agricultores (coles), los últimos más vinculados con las etnias altiplánicas.

Codpa en sí no puede comprenderse sin su valle. Hacia el Este están las ruinas de Incauta, el cual parece haber sido inicialmente ocupado durante el período Tiwanaku y luego controlado por jerarquías del Desarrollo Regional costero, pero —reiterando el concepto de interacción multiétnica que caracteriza a Arica— compartiendo la zona con etnias altiplánicas o coles muy vinculados con ellos. Lo interesante de Incauta es que demuestra el nivel de coexistencia económica entre ariqueños costeños y carangas altiplánicos en una zona dedicada a la agricultura y al intercambio comercial a través de las caravanas de llamas. Algo similar se observa en otras zonas como Camarones al sur y Zapahuira y Socoroma al norte.

Más cerca de Codpa, las ruinas de Vila Vila y de Molle Grande representan a pukarás o estructuras defensivas para albergar, en caso de peligro, a los agricultores dispersos (rurales) que servían a los Señores costeros. El peligro consistía en los intentos de los altiplánicos por controlar esas tierras, pese a la simultánea coexistencia financiera en Incauta.

La presencia del Desarrollo Regional costero en el valle, posiblemente controlada desde Incauta, era sólida y organizada, con terrazas irrigadas por un sofisticado sistema y tal vez un esbozo de "Plan de Emergencia" para el uso de los pukarás en caso de conflicto bélico.

 

Codpa durante el Período Tardío (Inca)

Para controlar a nuestra tierra, los Incas dieron facilidades a las etnias altiplánicas Colla, Lupaca, Pacaje y Caranga para que complementaran sus recursos explotando los valles occidentales.

En Codpa, altiplánicos "incanizados" de etnia Caranga ahora controlan al valle desde Incauta, no le dan importancia a Vila Vila, establecen un centro secundario de control en Molle Grande y se instalan al sur de Codpa, más allá de Ofragía, en Cachicoca.

A la llegada de los españoles, los carangas controlaban gran parte de los valles ariqueños, aún en la costa, a través del cacique Cayoa, quien debía responder al Mallku (jefe) caranga Chuqi Chambi, quien gobernaba desde Hatun Caranga en el altiplano.

 

Codpa con los españoles

Las encomiendas cedidas a españoles y la ulterior gestión del Virrey Toledo, introducen parámetros perturbadores en el esquema de dominación Caranga descrito, los cuales tienden a aislar a Arica de sus amos altiplánicos.

Como describimos en una de las primeras crónicas, la encomienda que entregaba autoridad sobre los caciques de Arica fue otorgada a don Lucas Martínez de Vegazo en 1540 y la de Codpa a otro español, estableciendo una artificial separación entre la costa y la sierra en función de una típicamente ignorante deducción caucásica.

Treinta años después el Virrey Toledo se pasaría cinco años viajando por "su" territorio y tratando de organizarlo a su occidental arbitrio. Quiso reforzar las "reducciones" —asentamientos de ayllus trashumantes en un antinatural esbozo de pueblo según concepciones occidentales— y establecer "repartimientos" o unidades territoriales que, idealmente según la lógica occidental, definirían módulos de responsabilidad fiscal y doctrinaria (proselitismo) acordes con unidades étnicas ya definidas por un cacicazgo, una reducción o una administración doctrinaria ya establecida.

Así por ejemplo, el Repartimiento de Lluta establecido en 1572, estaba limitado por (más o menos) la actual Línea de la Concordia al Norte, el valle Camarones al Sur y parte del altiplano Caranga al interior. Obviamente esto abarcaba a jerarcas costeros y vallunos tributarios de autoridades altiplánicas, pero se los quiso "reducir" a todos en San Jerónimo (cerca del Poconchile actual). Naturalmente, los serranos y altiplánicos no estaban dispuestos a "reducirse" allí y no lo hicieron.

Aquí nace un tira y afloja de jerarquía y de dominio territorial y social de las estructuras de poder indígena que trataremos de explicar en la próxima crónica. Para mejor disfrutar un bucólico fin de semana en Codpa, es aconsejable conocer el resto de la historia, la cual resumiremos la próxima semana.