La Estrella de Arica, 10-XII-2000

Visiones de Arica y de su entorno

De Huaiharani a Ancopachane vía Camino Inca, Segunda Etapa

 

El Camino Inca

Donde termina la quebradilla cuyas laderas sirven de asiento a Huaihuarani, sale hacia el Este el Camino Inca, un espacio de unos 3-5 metros claramente delimitado por pircas de piedras de unos 50cm de altura. El piso debió haber sido bien plano hace 500 años, pero ahora está lleno de accidentes causados por la erosión de las lluvias, derrumbes de las paredes y crecimiento de la maleza de la zona, cargantemente abundante de unas pelotitas de cactus espinudas que parecen saltar para clavarse en las pantorrillas y cuyas púas pueden atravesar limpiamente la suela de goma de una zapatilla.

Partimos a las 11 AM, pasando al norte de la "plaza" del pukará (Lat. 18º28'29"S, Long. 69º32'26"O) y siguiendo la ladera de la colina, a media altura entre la quebrada Belén y la cima, con una estupenda vista de Incahullo. Quince minutos más tarde habíamos descendido al fondo de una quebradilla, el camino desapareció pero pronto reencontramos su trazado y las pircas en la subida opuesta. Ya no vemos a los pukarás, pero hacia el sur hay una impresionante vista de la ruta actual a Lupica, Saxamar, Ticnamar, Timar, etc. La vista llega hasta Tojo-Tojone, donde está la gruta de la Virgen, el alero utilizado por los cazadores de hace 9.500 años y nuestro "dormitorio" habitual para estos viajes.

Habrá que bajar y volver a subir otras dos quebradillas, buscar con paciencia el reinicio del Camino, a cuatro patas como cabra por una empinada ladera de piedra, hasta que a poco más de una hora de camino se llega a la cima de una colina desde la cual se ve el pico ceremonial de Huaihuarani al Oeste y Belén hacia la Cordillera. Aunque pudiéramos excluir la emoción de estar recorriendo un camino elaborado hace medio milenio y espantar las ánimas de los miles de indígenas que se sirvieron de él mucho antes de que Chile tuviera un nombre siquiera, el paisaje impresiona por su belleza, vastedad y la magnitud de los accidentes geológicos, los que liberan un intenso deseo de saber algo de cómo se hizo el mundo para no parecer tan poca cosa frente a la violenta grandeza de nuestra cordillera.

Esa cima marca (creo yo en mi ignorancia) un punto intermedio, pues allí hay estructuras de piedra que sugieren corrales de paso —con pequeños anexos cuadrangulares que no comprendo— y por lo menos una plataforma pircada que debió haber servido de base para una habitación. El resto del camino, hasta el límite Chajpa-Ancopachane, es un largo descenso que lleva a un amplio corral circular y a un último ascenso el cual, tras pasar por la base de la quebrada de Laguane, transcurre por la base de la colina de Chajpa (Lat.18º27'53"S, Long. 69º32'07O) y lleva al laberinto de pircas circulares de la planice de Ancopachane.

Tras poco menos de tres horas de viaje, nuestra joven compañía femenina, representantes de la nueva generación de mi familia, reposará bajo eucaliptos centenarios frente al Cementerio de Belén, mientras que con Felipe, mi hijo adolescente, volvemos atrás para explorar la quebrada de Laguane.

 

Quebrada de Laguane

Nos habían dicho que había una cueva, tan grande que llegaba hasta Lima hasta que los lugareños, que la utilizan para proteger a sus animales cuando llueve demasiado, la tapiaron a unos 20 metros de la entrada. Antes de encontrarla, oculta en una quebradilla secundaria, llegamos hasta la cima de una colina más al norte donde, entre otros recintos pircados difíciles de interpretar, encontramos en Lat. 18º27'40"S, Long. 69º32'08"O algo que merecería una consulta a los expertos: una pirca curva que cubre un arco de unos 30º, de unos 70-80cm de alto, de factura moderna pues la constituyen dos hiladas de piedras grandes con una capa intermedia de piedras más chicas, finamente elaborada pues las superficies son planas y las piedras calzan muy bien a ambos lados. Esta estructura protege a una pequeña cámara ovoide labrada en la roca de la cima de la colina, de unos 120x50x50cm.

La factura de la pirca sugiere que es de data incaica o posterior. No hay recintos habitacionales vecinos. Tampoco —¡qué raro!— hay en Arica dónde conseguir mayor información y precisamente por eso nos hemos detenido en esta estructura entre muchas otras que nunca comprenderé pues, aunque no se deba a una intencionalidad deliberada, el "vulgo" no iniciado no tiene suficiente acceso al conocimiento acumulado por los investigadores de verdad.

Entonces, desprovistos de la asesoría estabilizadora de la opinión pericial, no cabe más alternativa que elucubrar una hipótesis sin bases consistentes. Veamos: pirca de factura fina y moderna sin utilidad práctica evidente (aparte de proteger una cavidad rocosa donde no cabe un humano vivo), alejada de cualquier recinto habitacional, en la cima de una colina, relativamente cerca de una gran roca plana con surcos sospechosos de factoría humana, a su vez vecina a una plataforma incomprensible estabilizada por piedras... No calza con ninguna utilización racional, pero...

Los antiguos ayllus veneraban a una "huaca" o espíritu protector del territorio, que solía ser la momia del fundador del ayllu, la que era guardada en un lugar dedicado al culto de las fuerzas del más allá. ¿Es que el complejo descrito representa un lugar místico y la oquedad rocosa guardaba una momia protegida por la pirca?. Seguro que hay otras explicaciones y que estoy pecando de audacia irresponsable al sugerir una explicación de este calibre, pero si no hay ninguna instancia disponible para responder mis inquietudes, ¿qué culpa tengo yo de ser curioso e intruso?. En este dilema resumo mi opinión referente a la educación y desarrollo cultural chilensis. Y pensar que nuestro pasado ariqueño es tan rico...

Algún día llegará una empresa como Gas Atacama, con un contrato millonario generador de divisas y hará con nuestro patrimonio histórico lo que graficó La Estrella de Arica el 21-X-2000 en su página A-11. Y hasta allí llegamos...

Es por eso que, con el perdón de quienes pudieran sentirse afectados, he pedido la ayuda de La Estrella de Arica para hacer un burdo inventario de algunas de nuestras reliquias, hasta donde llegue la paciencia de los lectores y la indiferencia de las autoridades.

Volviendo a la narración, finalmente encontramos la famosa cueva (Lat. 18º27'53"S, Long.69º32'07"O), no vimos las pictografías cubiertas de hollín, constatamos un rectángulo de excavación arqueológica somera del piso y fotografiamos estructuras pircadas mal conservadas en la vecindad, posiblemente utilizadas como corrales pues eran circulares y estaban delimitadas por pircas primitivas de una hilada de piedras,

Llevo 28 años en Arica y ni siquiera he rasguñado la superficie de lo que queda por conocer. Sigue...