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Renato Aguirre Bianchi

La Estrella de Arica, 03-XII-2000

Visiones de Arica y de su entorno

De Huaihuarani a Ancopachane vía Camino Inca, Primera Etapa

 

Una pizca de ubicación histórica

El territorio vecino a Belén se caracteriza por una gran riqueza en materia de andenerías o terrazas de cultivo. Cuando aún no se usaban abonos, la tierra cultivable de las andenerías servía para una rotación de cultivos de distintas especies vegetales durante unos 3 años, pero luego había que dejarla descansar unos 7 años. Por eso es que esta zona, de tanta importancia agrícola, urbana, administrativa e integradora de diferentes nichos ecológicos, muestra una increíble imaginación para multiplicar las áreas de cultivo. Andenerías "típicas" (largas, estrechas e irrigadas, en sus variedades pre y post-incaicas) y más primitivas aún (no irrigadas, de menos de 2m de largo) adornan todas las laderas disponibles.

Al Oeste de Belén por la quebrada homónima, Huaihuarani (Lat. 18º28'29"S, Long. 69º32'26"O) parece depender de una organización social con las complejidades socio-culturales del Período Intermedio Tardío (pre-incaico) propio de las cabeceras de los valles, probablemente establecida cerca del año 1.200 D.C., más o menos. Ancopachane es más tardío. Sus respectivos vecinos, Incahullo y Chajpa, instalados en la inmediata vecindad de los anteriores, son incaicos. Según escribió Dahuelsberg en 1983, Huaihuarani pudo haberse iniciado antes del Desarrollo Regional, pero fue durante este período que alcanzó su mayor desarrollo. Incahullo se instaló durante la dominación incaica para controlarlo. Por algún motivo Huaihuarani habría decaído mientras Ancopachane se expandía, probablemente a expensas de la población del primero, y estaba a su vez controlado por la autoridad del Tawantinsuyo en Chajpa. Tras el derrumbe del Imperio Inca, los jerarcas abandonan Incahullo y Chajpa. Ancopachane perdura hasta la ocupación hispana.

Cabe hacer presente que el Intermedio Tardío en la sierra guarda aún muchas interrogantes y controversias para los expertos, pero la interpretación del "pionero" Dahueslberg es una buena y simple hipótesis para que los no iniciados podamos tratar de comprender lo que vemos.

 

Primera etapa: llegar a Huaihuarani

Ancopachane y Chajpa están tan cerca de Belén que se han "contaminado" con el aprovechamiento contemporáneo de la tierra. Pero, donde ambos colindan mediante un muro de piedras, nace un ramal del "Camino del Inca" el cual nos lleva directamente y en un par de horas a Huaihuarani-Incahullo. Recorrerlo es volver al pasado.

Es poco lo que se puede afirmar respecto a los ocupantes de Huaihuarani. La evidencia sugiere que el lugar fue ocupado más o menos desde el año 1200 o más y hasta poco después del 1500. Hay poca cerámica típica de la Cultura Arica de los valles bajos. Predominan evidencias culturales de pueblos serranos altos que de alguna manera interactuaron estrechamente con etnias altiplánicas. Pero el tema ha de ser muy complejo. No puede analizarse a Huaihuarani como un lugar aislado: la arquitectura de inspiración incaica vecina, la chullpa (casa-tumba) altiplánica de Incahullo y el excelente camino que une a ambos con el otro complejo multiétnico formado por Ancopachane-Chajpa, sugieren una complejidad socio-económico-cultural que tal vez no pueda ser bien explicada aún.

El acceso más cómodo a Huaihuarani no utiliza hoy el Camino Inca, sino que la carretera de tierra que sigue más allá de Belén, en dirección Sur. Al llegar al primer río que aparece (Quebrada de Belén), mirando al Oeste se ven unos grandes eucaliptos, luego unos farellones cortados a pique y más allá un pico rocoso: con binoculares se pueden ver las pircas de piedras que coronan el pico: es la parte más alta del pukará, posiblemente reservada para gestiones ceremoniales. Si pudiéramos volar o mirar desde arriba como lo hace Pachacámac, veríamos una colina cónica un poco antes del pico, separados ambos por una estrecha quebrada que corre de norte a sur, perpendicular a la Quebrada de Belén. La colina tiene una "plaza" más o menos circular, delimitada por piedras, que tal vez servía para actividades comunitarias y en cuya periferia se ubican estrechas fosas ¿funerarias? de paredes de piedra.

Entre la "plaza" y el pico, las laderas de la quebradilla están tapizadas por las plataformas circulares, delimitadas y estabilizadas por pircas de piedra, que forman la base sobre la cual se construían los centenares de recintos de Huaihuarani, la mayor parte delimitados por pircas simples, o de doble hilera de piedras los más recientes. Algunas de estas unidades son pequeñas, con menos de 2m2 y posiblemente se utilizaron para guardar alimentos.

Al Oeste del pico, un muro de piedras con una entrada estrecha marcaba el límite de lo habitable. Al norte de la "Plaza", el Camino Inca a Ancopachane-Chajta. Al sur de la plaza hay amplios "potreros" delimitados por pircas, hoy utilizados de vez en cuando para plantar, pero posiblemente construídos como corrales para el intenso tráfico de caravanas. Al sur del pico hay andenerías que llegan al río y más allá hay más espacios utilizables. En la base meridional del pico, hacia el lado de las andenerías, cuevas poco accesibles, una de las cuales guarda la Campana de Oro, la que se cuida de que los huaqueros no la roben, pues dicen que tañe con tanta intensidad cuando uno se acerca, que se pierde la razón.

No describiré por ahora los múltiples rincones hermosos, interesantes, curiosos, inesperados, misteriosos o inexplicables que he encontrado en unas cuantas visitas al lugar.

Siguiendo el acceso actual y artificial a Huaihuarani, se transita cerca de eucaliptos centenarios y de risueñas vertientes de agua y se pasa por la periferia de otro pukará más antiguo aún (Trigalpampa, anterior al Desarrollo Regional, bastante fome) donde hay que enfrentar a un guanaco macho que relincha furioso porque invadimos su territorio.

Tras cruzar dos brazos del río, nos adentramos en Incahullo, al este de Huaihuarani. Hay que hacer un esfuerzo para captar la sofisticación del lugar, de factura incaica pero con una majestuosa chullpa cuadrada de inspiración altiplánica, señal de que allí reinó un gran señor de las etnias circumtiticaca. A diferencia de Huaihuarani, algunas estructuras utilitarias tienen forma rectangular (lo pre-incaico es circular); una estructura circular muestra claras señales de haber sido una colga (silo), con 12 hornacinas o nichos de las paredes interiores de utilidad desconocida y dos ventanas de aireación; un enredo de pircas termina definiéndose como una estructura compleja tal vez utilizada para el arreo de las recuas a un patio de descarga, vecino a la colga y rodeado de habitáculos rectangulares posiblemente utilizados por los funcionarios imperiales encargados de la fiscalización del tráfico. Esto es una kancha, diseño típicamente incaico consistente en un patio central rectangular delimitado por un muro cuya cara interior sirve de pared a recintos rectangulares menores, uno al lado del otro.

Algunas murallas de Incahullo están formadas por pircas pobremente talladas y elaboradas en la cara que se muestra, pero sin faena al interior del recinto. Sus esquinas se construyeron con bloques de piedra entrabadas, dándole mayor solidez y duración a las estructuras. Un vecino de Belén ha plantado habas y lechugas en un gran espacio cuadrangular que tal vez fue corral hace más de medio milenio...

Sin darnos cuenta, los más citadinos jadeando, llegamos a una estrecha garganta, salpicada de hermosos y pesados morteros de piedra para el maíz (y algunos provistos de un hueco adicional más pequeño para el ají), arrastrados por las aguas o abandonados en el "patio" de las estructuras habitables. De allí para arriba se abre con generosidad y esplendor el Huaihuarani que estoy tratando de describir. La primera vez llegué allí de madrugada, espantando con pena a las tarucas del lugar (huemules andinos) y entonces me prometí regalarme un paseo por el Camino Inca.