Visiones de la Arica Profunda

 

La iglesia de Parinacota y temas atingentes

 

Las pinturas murales de la hermosa Iglesia de Parinacota, construida en el siglo XVII y reconstruida en 1789, son tal vez las más llamativas y las de más hondo contenido de las pocas que subsisten en la cordillera ariqueña, a la vez que encierran un mensaje que se pretende ocultar o ignorar, consiguiendo sólo crear confusión.

 

En pleno altiplano y a casi 4.400m de altura, Parinacota es, en esencia, un poblado ceremonial: casas antaño habitualmente desocupadas, en la periferia de una iglesia construida en un extenso bofedal inicialmente ocupado sólo por pastores dispersos, sin una unidad urbana. El objetivo de la iglesia era servir de centro de adoctrinamiento para una comunidad con una fuerte dosis de transhumancia en su estilo de vida. Posteriormente se va formando el poblado en su vecindario, con casas que se ocupaban sólo para las festividades. Parinacota ha tenido importancia etno-cultural, pues marca la localización de uno de los tres dialectos aymaras de nuestra cordillera.

 

Hay otros pueblos ceremoniales en lo que podríamos definir como territorio ariqueño, con sus respectivos dialectos, el más estudiado de los cuales es Isluga, al interior de Camiña, muy cerca de la prolongación que el Salar de Coipasa introduce en el territorio chileno, donde se ubica el centro fronterizo de Colchane, casi a la cuadra de Pisagua.

 

Con el tiempo, la iglesia induce la formación de un poblado y éste, en el caso de Isluga, pasa a ser como la "Capital" de una etnia formada por un grupo de ayllus (carpeta "Artículos y sus Fotos"=>"Artículos"=>"Mundo Andino - Crisol de Arica"=>"Cosmovisión andina 3" en http://briefcase.yahoo.com/lautaro) que antaño protagonizaban la ocupación territorial de múltiples nichos ecológicos, en forma de los "archipiélagos" que describimos someramente en la crónica "Arica: provincia andina" (carpeta "Artículos y sus Fotos"=>"Artículos"=>"Arica - Crónicas Históricas"=>"Arica, provincia andina". Isluga, al igual que Cariquima, una treintena de kilómetros en línea recta hacia el Sur, pasa a ser la marka, centro ceremonial y "político" de sendas etnias provistas de su propio dialecto aymara, que explotaban enclaves territoriales que se extendían desde la vertiente oriental de los Andes hasta la costa del Pacífico. Este concepto territorial ha perdido vigencia con la "civilizaciön", así como el ordenamiento urbano de las markas, particularmente la de Cariquima, pero quedan vestigios de la integración territorial, como las casas en forma de iglú en la región de Isluga, características de los antiguos chipayas, emparentados con los extinguidos urus y sobrevivientes de la "edad del Puruma o Chullpa", antes de la aparición del sol en el cosmos aymara (http://briefcase.yahoo.com/lautaro, "Artículos y sus Fotos"=>"Artículos"=>"Mundo Andino - Crisol de Arica"=>"Sincretismo religioso andino 4" y "Aymaras 6, interacciones".

 

Volviendo a Parinacota, la gestación de la situación actual, cuando muchas casas ya tienen ocupación estable y prácticamente no existe la distribución urbana propia de las markas --iglesia separada del poblado por una plaza y en comunicación directa con el cementerio amurallado, también ubicado en la periferia y la división en dos suyus, arajsaya (de arriba) y manqhasaya (de abajo), propia del universo circuntiticaca desde la época del Tiwanaku y ulteriormente adoptada por los incas con los vocablos hanan y hurin-- implica complejidades que desconozco. Entre otros eventos que complican la evolución del pueblo, se puede citar el procesamiento de minerales de oro y plata que hace mucho se llevaba a cabo en el lugar, aprovechando el agua que nutre al extenso bofedal. Lo que sí es muy andino es su cementerio y especialmente, su iglesia.

 

Construida en forma de una nave central con dos capillas laterales, con murallas de piedra y barro reforzadas por contrafuertes exteriores de piedra sin argamasa, con tijerales de eucaliptus y queñua y piso de ladrillo con una franja central de piedra, la iglesia no tuvo coro originalmente. Posteriormente se le instaló uno sin baranda, destruyendo parcialmente uno de los más interesantes frescos murales de nuestra cordillera: el "Juicio Final", entrando a la derecha. El espacio exterior ceremonial o atrio es amplio, cercado por un muro de adobe encalado, con una barda de paja brava sobre la cual descansan numerosas figuras de piedra roja de diversas formas: un obispo, flores de lis, falos y otras indefinibles. En un rincón, la hermosa torre, cuyas cuatro esquinas se dice que están sostenidas por sendos llamos enterrados de pie.

 

Una de las curiosidades de la iglesia es una mesa baja del siglo XVII, como de arrimo, amarrada a la pared de una de las capillas por una cuerda de lana. Cuéntase que por las noches la mesa salía al pueblo y se instalaba frente a la puerta de una casa, tras lo cual moría uno de sus habitantes.

 

Pero lo más interesante y enigmático del la iglesia son los frescos murales interiores policromos, con pintura al agua sobre muros encalados, con características propias del barroco popular andino del siglo XVII, obra de indígenas. Entre otros que no tendremos espacio para describir, la composición del "Juicio Final" parece sugerir que sólo las mujeres serán juzgadas. El Arcángel San Miguel las pesa desnudas en una balanza y hay vías para ir al purgatorio, ascender al cielo por una nube y luego una escalera o ser dirigidas por demonios a la boca de un dragón por donde se entra al infierno, provisto de elementos de tortura. Las condenadas van a la fuerza llevadas en andas o tiradas del cabello, o han llegado a tal degradación que, en cuatro patas, sirven de cabalgadura a un demonio y una de ellas va precediendo a uno de los ayudantes del Malo, con una sonrisa de oreja a oreja y sin percatarse de lo que hay muy poco más allá. Por allí conversan despreocupadamente ¿con el Diablo con cara de mujer? un español y un mestizo, aparentemente inmunes a las penas del infierno por la fortuna de haber nacido con un par de cromosomas XY. El panel destila una misoginia llevada al extremo...

 

Más curiosa aún es la ambigüedad del fenotipo sexual de un personaje al que se le dedica una composición independiente en la muralla del frente. En el interior de un marco con adornos exteriores barrocos, a un señor barbudo cuya cara que sólo expresa una curiosidad no comprometida, agraciado por una santidad manifestada por el halo que flota sobre su cabeza, se le está cayendo el manto rojo que lo cubre, dejando ver un tronco desnudo y caderas de líneas femeninas y glándulas mamarias explícitamente resaltadas en relieve. Un heraldo celestial lo saluda desde una esquina superior, lleva un crucifijo en la mano izquierda y lo que  parece ser un jarro de agua en la otra. No es Jesucristo como podría suponerse erróneamente, sino que San Juan Bautista.

 

El inexplicable hermafroditismo de este apóstol, el cual quiso ser deliberadamente expuesto por el artista por razones que desconocemos, nos hace observar con suspicacia a la imagen del Cristo crucificado. Los gestores son españoles en vez de romanos, el rostro de Jesús no muestra más emoción que un poco de curiosidad y su cuerpo parece tener contornos femeninos, lo que concordaría con los senos de San Juan Bautista.

¿Cómo explicar las peculiaridades físicas de estos personajes de Parinacota? El tema no se menciona siquiera en las pocas referencias que he encontrado. El autor del mural pintó lo que entendió de su adoctrinamiento y por alguna razón los eclesiásticos responsables del lugar toleraron esa expresión. Lo curioso es que, si bien contamos con lo que podría ser una peculiaridad cultural que muchos eruditos del mundo debieran conocer, en el ámbito académico y religioso se le ignora o se le oculta. Investigadores académicos locales hicieron una presentación científica del contenido de esos murales, con croquis y esbozos del diseño general de la obra, sin mencionar estas peculiaridades. Hay fotos disponibles en http://briefcase.yahoo.com/lautaro, carpeta "Artículos y sus Fotos"=>"Fotos de los Artículos"=>"Parinacota"

¿Porqué tanto temor de los contemporáneos a la verdad? No es mi propósito sumergirme en estas profundidades, sino dar un ejemplo de cómo, aún hoy, hay elementos riquísimos del Mundo Andino que pareciera que se manipulan para que se ajusten al pensamiento occidental y católico prevalente. ¿Se había Ud. enterado de lo que relato?. Si nó, podría ser que yo tuviera razón...

Para continuar con mis lamentos, cabe mencionar el descuido de los extraordinarios frescos de la iglesia de Pachama, sobre la cual escribiremos una crónica, la restauración bien intencionada de la decoración interna de la iglesia de Pachica, pero (supongo que) no supervisada por un académico versado en arte andino y la burda mano de cal que sólo dejó leves vestigios de los frescos murales de la iglesia de Chitita.

¿Es que no hay nadie a quien se le pague por la obligación explícita o moral de velar con eficiencia y autoridad por nuestro patrimonio cultural? ¿Es que mis nietos sólo conocerán lo que describo a través de mis fotos?. Hemos presenciado más de un "crimen" cultural y podemos suponer que no será el último. ¿Es imposible detener el proceso destructivo de la modernidad?. No en Francia ni en Suecia, por ejemplo, pero ¿qué pasa en el país de los auto-denominados “ingleses de América del Sur”?. ¿O es que todo lo chileno es una gran farsa?...