Visión del Siglo 20

Período entre Tratados de 1883 y 1929

El Plebiscito que no fue

En este período intermedio, tanto Perú como Chile realizaron ingentes esfuerzos, legales y legítimos, lo mismo que arbitrarios y forzados, para intentar asegurar estos territorios y sus habitantes para sí. Chile, por su victoria bélica y por la ocupación y administración del territorio tenía las ventajas, iniciando una política de desarrollo de ambos departamentos, mientras que supeditaba y relegaba a los líderes peruanos y sus símbolos, reemplazándolos con la instalación de connacionales, la superposición de estructuras políticas, sociales y económica y un plan de desarrollo y difusión que diese cuenta de las ventajas de estar al amparo de la soberanía chilena.

Hacía más compleja la situación el que Chile se encontrase resolviendo la situación de límites conBolivia y que hubiese grandes tensiones, de igual índole, que podrían significar un nuevo y mayor conflicto, esta vez con Argentina y probablemente con los mismos Perú y Bolivia. El gobierno peruano había sido tajante en señalar que no transaría en la cesión de ningún territorio que luego fuese entregado a Bolivia. En el decenio 1891-1901, al buen manejo de la Cancillería chilena, se suman las gestiones del vicepresidente de esa República, nacido en Arica, don Guillermo Billinghurst.

El conflicto se agudiza desde 1900. Perú recurre a las autoridades eclesiásticas peruanas para frenar los planes del gobierno chileno. La creación de la Vicaría Castrense -dependiente del Ejército de Chile-, el 1 de febrero de 1911, cuya tarea principal era atender los Departamentos de Tacna, Arica y Tarata, permitió a las autoridades chilenas contrarrestar este accionar, hasta llegar a la expulsión de los sacerdotes peruanos, conllevando a un nuevo quiebre en las relaciones entre ambos países. 

Nuevamente los esfuerzos fueron estériles y se volvió a considerar la opción del plebiscito, estableciéndose, a través del protocolo Billinghurst-Latorre, los procedimientos mínimos plebiscitarios y definiendo someter los puntos irresolutos a arbitraje. Estas negociaciones tampoco fructificarían. Ejemplifica la búsqueda de nuevas fórmulas la proposición chilena de comprar el territorio en disputa en 1906, el mismo año  en que se promulga la Ley de Colonización de Tacna.

La situación se agravó en 1911 cuando el presidente Augusto B. Leguía -como plataforma de su política nacionalista- exigió la devolución de las provincias de Tacna y Tarapacá, proclamando la inaplicabilidad del plebiscito, generándose un importante desplazamiento de tropas e incrementando la tensión en la zona.

La llegada a la presidencia de Guillermo Billinghurst distendió la situación, restableciéndose las relaciones diplomáticas y postergando el plebiscito para 1933. No obstante, la tensión y violencia volvía al territorio. Ya en diciembre de 1918 el Perú se había visto obligado a repatriar a muchos de sus ciudadanos, retirando a su personal consular acreditado en Chile y, exigiendo que los cónsules chilenos abandonaran su territorio.

Chilenización de Arica y Tacna entre 1883 y 1926

Chile creó el 31 de octubre de 1884 la Provincia de Tacna, con capital en la ciudad homónima y conformada por dos departamentos:  Arica y Tacna. Para el resguardo de la soberanía se instalaron en el territorio una importante cantidad de regimientos, iniciándose la ocupación geopolítica de éste. Asimismo, se estipuló que en esta provincia regirían las leyes chilenas y que sus habitantes tendrían las mismas garantías que la Constitución otorga a todos los habitantes de la República. Con el control de la provincia las autoridades inician un proceso de chilenización dirigido a la población local para reemplazar el patriotismo peruano por el chileno, desencadenando un conflicto ideológico, con eje en la escuela pública, el servicio militar y el rol de la iglesia.

Ligas Patrióticas

A fines del siglo 19 la chilenización se hace más intensiva y compulsiva, para llegar a puntos exacerbados hacia el centenario.  Las expulsiones de ciudadanos peruanos se hicieron frecuentes, surgiendo grupos paramilitares que perseguían de los peruanos, destruyéndoles sus bienes, silenciando sus periódicos y embarcándolos forzosamente rumbo a El Callao. Estos grupos ultra nacionalistas, que se autodenominaban «Liga Patriótica de Tacna», la «Mano Negra», los «Mazorqueros» y la «Sociedad Estrella de Chile», se mantendrían vigentes hasta 1927.

En este marco hubo momentos críticos, como en enero de 1926, cuando se produjeron graves incidentes. Asimismo la Comisión Plebiscitaria, con la presencia del árbitro estadounidense, da cuenta de los intentos por imponer por la fuerza la votación del plebiscito, señalando que no existen garantías para la vida ni la propiedad y que Chile no realiza esfuerzos por poner fin a esta situación, con lo cual –se concluye- no se dan las garantías para la realización del plebiscito. 

Falla el Plebiscito y surge el Tratado de 1929

En 1922, en el gobierno de Arturo Alessandri, se intenta llegar a acuerdos, siempre con la mediación de Estados Unidos en los llamados Protocolos de Washington. Al fracasar las negociaciones,  Salomón-Barros Jarpa, se decidió crear una comisión que estableciera la reglamentación para el plebiscito. La discusión se centró en el futuro de Tacna y Arica. En 1925 el árbitro propone una reglamentación, no obstante lo cual la consulta nunca se llevaría a efecto.

Tras un nuevo año de negociaciones en Arica, el representante de Washington, John Pershing, héroe de la Primera Guerra Mundial, llegó al convencimiento de que la votación era impracticable, lo cual fue ratificado por su sucesor en 1926, William Lassiter. Ante ese panorama los países buscaron un acuerdo directo, debiendo superar sendas interrupciones en las relaciones bilaterales.

Llega 1928 y con el patrocinio de Estados Unidos y su presidente Herbert Hoover,  se logra establecer las bases de un tratado, el cual se firma el 3 de junio de 1929, definiéndose que Arica se mantenga en poder de Chile y Tacna vuelva a dominio del Perú.  Arica pasa de este modo a ser parte constitutiva, legal y administrativamente, de Chile.

Desarrollo Urbano, Social y Económico

Económicamente, la nueva provincia de Tacna -con sus departamentos de Arica y Tacna y sus ricos valles-, se perfiló como fuente de abastecimiento agrícola para la industria salitrera que, hacia la postguerra, se encontraba en un momento alto. Entre los rubros en que Arica apoyó a los puertos, caletas y campamentos salitreros, se encuentra el abastecimiento de agua potable.

Demográficamente dominaba la población de origen peruano, encontrándose un significativo porcentaje de ciudadanos bolivianos, una ascendente población chilena y una importante presencia indígena (aymaras y quechuas). Asimismo, es destacable la instalación de grupos de negros, de origen africano, traídos originalmente como esclavos, los que llegaron a ocupar todo un barrio hasta principios de siglos, el que se denominó como “Lumbanga”. Esta presencia

se mantendría, particularmente en el valle de Azapa.

En general, ya en el decenio 1885-1895 la población de Arica tiende a bajar, remontando con las demandas de mano de obra para la construcción del Ferrocarril a La Paz y con la política estatal de promover la inmigración hacia toda la provincia de Tacna:

AÑO DEPARTAMENTO DE ARICA    PROVINCIA DE TACNA*

1885            9.208 Hab.                         29.523 Hab.

1895           7.641 Hab.                          24.160 Hab.

1907         10.491 Hab.                          28.748 Hab.

(*Incluye Arica)            

El Censo General del Departamento de Arica, llevado a cabo por las autoridades chilenas el 23 de diciembre de 1917, muestra que de un total de 3.067 personas, 898 poseían nacionalidad chilena, 1.368 eran peruanos y 776 eran bolivianos. En cuanto a desarrollo urbano, en las primeras década del siglo 20 la ciudad contaba con calles empedradas con cantos rodados o con ladrillos de cemento. Al primer decenio se remonta la empresa de luz eléctrica (1912), con un alumbrado público en base a lámparas de acetileno y de petróleo; donde el agua para el consumo humano se obtenía de pozos ubicados en los patios de las viviendas.

Entre los edificios que van surgiendo se encuentran el mercado, la refinería de azúcar (1912), la cárcel, el Regimiento Rancagua (1924) y el célebre Hotel Pacífico (1924-1925). Unos 145 establecimientos comerciales dinamizaban la vida comunitaria. En el aspecto cultural, comienza a construirse el Teatro Municipal. El cuerpo de Bomberos se constituía de las Compañías Salvadora Unión Ariqueña, la Bomba Peruana Zapadores Nro. 1 y la Compañía Bernardo O´Higgins (1912). Para  1920 la ciudad contaba con 8.829 habitantes, aumentando a 12.939 en 1930.

El Ferrocarril Arica – La Paz

Este ferrocarril es un factor de primer orden en la historia ariqueña por sus implicancias político-sociales y económicas, tanto nacionales y regionales, y por vincular, con sus efectos, las relaciones tripartitas entre Perú, Bolivia y Chile.

Según lo contemplado en el tratado de 1904 con Bolivia, Chile se comprometió a construir un ferrocarril entre Arica y La Paz, lo cual no era del agrado del Perú, por la vinculación oceánica que alcanzaba esa república mediterránea. Finalmente el ferrocarril se termina en 1913, con un trazado de 416 Kms.

El Tratado de 1904 llevó a un acercamiento de las relaciones chileno-bolivianas, firmándose un Protocolo Secreto, complementario al mismo, en virtud del cual Bolivia se comprometió a “cooperar al triunfo de Chile en el Plebiscito que debía decidir la soberanía de Tacna y Arica, ordenando votar por Chile a los bolivianos residentes”. Asimismo, este país mantuvo esperanzas que parte del territorio en litigio le fuese cedido, a cambio de determinadas compensaciones y continuando con gestiones en este sentido en el periodo.

Por las circunstancias espaciales y temporales la construcción del ferrocarril también fue utilizada como factor de chilenización de los indígenas del Departamento de Arica. Esta vía significó el empleo de obreros e indígenas de la región, mejor adaptados para trabajar a esas alturas y en condiciones tan inhóspitas. Las consecuencias de la construcción del ferrocarril no fueron sólamente económicas, sino que también sociales y políticas. Por primera vez se abría una ruta expedita y rápida entre los distintos puntos del altiplano y la costa. La contratación de mano de obra local y el traslado de trabajadores y expertos profesionales desde el sur facilitó el contacto y la asimilación de nuevas formas y pautas socioculturales de conducta.

Arica hacia 1912

Por estos años los límites de la ciudad eran “por el Norte, el río San José, hasta medio kilómetro al Oriente del Cementerio; por el Sur, la cumbre de las serranías que principian en el Morro hasta el cerro llamado del Chuño, por el Oriente, una línea imaginaria que, partiendo del cerro del Chuño, terminen en el punto más oriental del límite norte; y por el Oeste, el Océano Pacífico”. Entre las calles De la Pampa al norte y la calle de Castilla al este, se encuadraba la ciudad-puerto, extendiéndose por más de 50 cuadras, con edificios principales en la Iglesia de San Marcos y la Aduana. La prensa estaba representada por “El Pacífico” (1901), “El Ferrocarril”, diario de la tarde (1906) y, por “La Epoca”, también vespertino, fundado en 1909. Circularon también “El Morro de Arica” y “La Aurora”. Más tardíos son los diarios “El Popular”, “La Concordia” y “La Gaceta” (1940).

El Flagelo del Paludismo

Arica, por las características de sus valles y ríos, desde tempranos tiempos se vio afectada por el paludismo.  En la administración chilena, 1905, se instaló la Estación Sanitaria del Norte, a cargo del doctor Conrado Ríos. Esta contaba con los medios y equipos para actuar en tierra y en agua, disponiendo además de un Lazareto, para atender a los infectados y que se situaba camino a Azapa. La actividad de la estación desinfectando naves, da buena cuenta del movimiento portuario del Arica de entonces. Agravaba la situación que el agua, que se obtenía de pozos, era de pésima calidad, con los consiguientes problemas sanitarios.

La Lucha por Erradicar el Paludismo

Para evitar la propagación de enfermedades infecciosas, la Junta de Alcaldes debió designar comisiones para cuidar del aseo de la ciudad y las habitaciones, lo mismo que del comercio establecido y ambulante. Además, se hicieron los esfuerzos para instalar en la ciudad el Servicio de Vacuna, el que funcionó en calle 2 de Mayo Nro. 18, ordenándose la vacunación obligatoria de la población.

Siempre en el aspecto sanitario, como obra pública de particular aspiración comunitaria, se construyó el alcantarillado de Arica en 1914, pero que luego –década del 30- se tornará insuficiente al no cubrir a los nuevos sectores de la ciudad, con los consiguientes riesgos sanitarios y provocando los reclamos comunitarios. Igual situación aconteció con la red de agua potable, importante obra de ingeniería, trayéndose el agua desde el sector de los nevados de Caracarani.

En la década del 30 en el país se hacen sentir las severísimas consecuencias de la crisis mundial. Viene la debacle de las salitreras de Tarapacá y del mercado potencial que oficinas y campamentos significaban para Arica. El país, en una situación económica complicada, debe enfrentar una serie de enfermedades pandémicas, como brotes de malaria, peste bubónica, tifus y tuberculosis, entre otras. Este negativo panorama nacional –especialmente en lo sanitario- se tornaba aún más agudo en Arica, con los focos palúdicos – como los “ojos de mar”, particularmente en el sector de Las Chimbas, o las lagunas dejadas por la crecida del río San José- que desde antaño afectaban a la población, decidiéndose a enfrentar sistemática y planificadamente la situación.

Acción del Dr. Juan Noé

En julio de 1937, bajo la dirección del Dr. Juan Noé Crevani, se inició una campaña anti-malaria, procediéndose a identificar a los afectados por el mal y a eliminar los focos de zancudos mediante la desecación de los pantanos, limpieza de acequias y constante remoción del lecho del río para evitar la formación de charcos. Especial énfasis se dispuso para la población de mayor riesgo, como la de Azapa.

No obstante los esfuerzos desplegados, los resultados fueron lentos e infructuosos ante los avances del paludismo a otros valles, como Lluta y Camarones. De este modo, el saneamiento definitivo de la zona solo llegaría en 1952, de la mano del trabajo arduo y sacrificado del Dr. Noé y sus colaboradores.

Desarrollo de la Ciudad

Uno de los motores común a las obras públicas en Arica, es el originarse desde los propósitos e intereses de la ciudadanía. Es así como entre los anhelos se encontraba la construcción de un ferrocarril que uniese la ciudad con el sur del país. Se argumentó que por esa vía sólo se mantenía contacto con los países vecinos. Ese proyecto no se concretaría, llegando sí a buen término, en 1931, la construcción del camino que une a Arica con Iquique, facilitando los vínculos político-administrativos con la capital provincial.

En todo caso, existió una percepción ciudadana que, una vez incorporada definitivamente la ciudad, el Estado dejó de invertir en su desarrollo. Esto se puede deber también al momento económico mundial y del país. Así muchos ariqueños permanecían desempleados, afectados por las enfermedades pandémicas y, por el desconcierto de sentirse marginales y marginados. Las autoridades intentaron sobrellevar la difícil situación económica, absorbiendo el máximo de cesantes a través de obras de utilidad hacia la misma comunidad, como caminos y pavimentaciones, entre otros.

En la minería no metálica, la explotación de las azufreras al interior de Arica abre la posibilidad de captar desempleados. En el terreno agrícola, las posibilidades de obtener cultivos tropicales en los valles son observadas como auspiciosas, aunque amagadas por el anofelismo y la presencia de la mosca de la fruta.

Entre los aspectos destacables de estos años, se encuentran las intenciones de Perú y Chile por mantener los tradicionales lazos comerciales y de complementariedad que unían a Tacna y Arica. En este marco que los gobiernos se abocan a llegar a fórmulas vinculares para el sur peruano y norte chileno y que llegaron a significar la suspensión del pago de aranceles para favorecer el tránsito y comercialización de productos. Asimismo se norma el tránsito de personas, estableciéndose el “salvoconducto” para quienes viajan entre ambos territorios, agregándose el salvoconducto con Bolivia en 1937.

Contexto Internacional

Las relaciones con los países vecinos tendrían nuevamente como foco a la ciudad hacia los años 50, cuando en el gobierno de Gabriel González Videla barajó la alternativa de cesión a Bolivia de un corredor contiguo a la frontera con Perú tendiente a resolver la mediterraneidad de Bolivia, sin desconocer los acuerdos de 1904. Se perspectizaba superar los problemas de la aridez, retomando el proyecto del ingeniero Luis Lagarrigue que en 1922 planteaba una captación de aguas del Titicaca, para ser llevadas hasta la hoya del río Loa, utilizándose para generar energía  y sustentar el desarrollo agrícola de Tarapacá y Antofagasta. Esta opción fracasaría luego de su rechazo en el parlamento chileno, bajo argumento que perjudicaría a Arica y Antofagasta, que tenían en el comercio con Bolivia una fuente dinamizadora de su economía.

Hacia el Puerto Libre

A partir del auto-convencimiento que la ciudad era un eje clave en las relaciones comerciales de Bolivia y Perú, creció el anhelo del Puerto Libre, el que conllevaría el abaratamiento de los productos y el crecimiento de Arica y toda la provincia, contribuyendo, además, a consolidar la chilenización. La respuesta del gobierno central fue negativa, bajo argumentos débiles. Ante esta situación se forma un Comité de Defensa de Arica que, en 1933, eleva un proyecto al supremo gobierno que expone la situación de aislamiento y desamparo de la ciudad, junto con las posibilidades que le entrega su ubicación, aduciendo que el Puerto Libre es la forma de atraer bienestar, significando reducidas pérdidas al fisco por  recursos no recaudados por derechos de aduana, contra todos los beneficios para la ciudad y el propio Estado.

 

El Sentimiento Localista

Arica fue pionera en movimientos locales, críticos del centralismo y sus consecuencias para las provincias, particularmente las más apartadas, presionando por el cumplimiento de compromisos y, amagando incluso, con la opción de una administración nacional diferente, ante la aparente desidia central.

Colonias en Arica

En la ciudad la presencia, trabajo y aporte de las colonias residentes ha resultado muy trascendente para el progreso. En los 60s se encontraban activas la colonia italiana, cuyo origen se remonta a 1882 con la denominación de «Concordia Itálica» denominándose desde 1940 como «Casa  Degli Italiani»; la colonia española, fundada el 29 de junio de 1960; la colonia china, la cual  obtuvo su personalidad jurídica en 1923 como «Sociedad Chung Wha» y; la Colonia israelita, con la «Sociedad Doctor Teodoro Hertzl». A través de sus respectivas organizaciones estas colonias dirigieron su accionar a las áreas socio-cultural y de la beneficiencia.

El Desarrollo Urbano desde 1940 a 1952

Se advierte claramente un estancamiento del desarrollo urbano, con 3 construcciones destacables: el Hospital Juan Noé (1952), en el mismo emplazamiento del actual, el Colegio Italiano Santa Ana (1951) y el Colectivo del Seguro Social (1942). Esta situación vendría a cambiar radicalmente con la declaración del Puerto Libre.

Fases de esplendor para Arica

Hacia 1952 la situación de Arica se hace insostenible. En 1953, el gobierno del Presidente Carlos Ibáñez hace eco del clamor ciudadano y de la deuda personal asumida con Arica, promulgando el 25 de julio el Decreto Supremo que crea el Puerto Libre, iniciándose una fase de esplendor para la ciudad que, a la sazón, contaba con unos 15 mil habitantes. Entre otros aspectos se consideraba la eliminación de los derechos de internación de productos, de impuestos de embarque y desembarque para el Departamento de Arica. En 1955 con el Decreto 556 del 7 de junio, se consolida a la ciudad como Zona Libre, en que una normativa principal estipulaba que «no se necesitará solicitud previa de importación ... para internar en el resto del país mercaderías producidas o elaboradas en el Departamento de Arica».

La Junta de Adelanto de Arica (JAA)

Con el fundamento de contribuir a solucionar los problemas de la ciudad y promover el más amplio desarrollo, se crea la Junta de Adelanto, mediante Ley 13.039 de fecha 24 de septiembre de 1958, rubricada por el Presidente Ibáñez y su ministro de hacienda, Eduardo Urzúa Merino. A su vez, el presidente Jorge Alessandri Rodríguez aprobó el reglamento de esa ley, con fecha 16 de enero de 1959, con lo cual la Junta fue dotada de los recursos necesarios para el cumplimiento de sus altos propósitos.

Esta instancia se aboca a establecer las bases para el progreso, dirigiendo sus esfuerzo a crear la mejor infraestructura, con nuevas obras urbanas y el desarrollo de actividades industriales. El auge económico significó que la población aumentase a 60.000 habitantes en pocos años. Entre las obras de la Junta, que «todo lo hizo menos el Morro», destacan: el Puerto, los campus universitarios de Velásquez y Saucache, el Casino Municipal, el Estadio Carlos Dittborn; el Hipódromo, el edificio Plaza; una serie de conjuntos habitacionales y parte importante de la infraestructura vial y de servicios urbanos. También su gestión tendió a fortalecer la industria y la agricultura, asegurando el aprovisionamiento de recursos hídricos y energéticos para el territorio, construyéndose la Central Hidroeléctrica de Chapiquiña.

Período 1962 - 1973

En 1962, en pleno auge del prestigio de los economistas de la CEPAL y del modelo de “sustitución de importaciones” el Presidente Alessandri elimina el Puerto Libre y Arica pasa a integrarse al modelo de crecimiento “hacia adentro”, con todos los costos que ello implicaba, teniendo como resultado una nueva depresión económica.

Arica Sub Sede de la Copa «Jules Rimet»

Gestiones empecinadas, y por ello exitosas, fueron las realizadas por los dirigentes ariqueños para conseguir la subsede de la Copa Mundial de Fútbol 1962. Encabezados por Augusto Zurubí, superaron las postulaciones de Antofagasta, La Serena y Valparaíso. El respaldo llegó del Presidente del Comité Organizador, Carlos Dittborn, quien simpatizó con la apuesta de Arica, que se transformó en subsede. El corolario de este evento llega el 10 de junio, cuando Chile triunfa sobre Rusia, en partido disputado en «Carlos Dittborn», ante 20.549 espectadores, provocando un inolvidable carnaval.

El Puerto

En 1960 se comienza a construir el puerto. Esta fue la obra civil más importante construida por la Junta de Adelanto. Estuvo a cargo de la firma Raúl Pey y Cía; su costo bordeó los 50 millones de escudos de la época. Para su construcción se dinamitó gran cantidad de rocas del Morro, a fin de unir la Isla del Alacrán al continente formándose un rompeolas artificial. Las obras, que consideraron el molo, el malecón y la explanada, terminaron en 1965.

 

Arica en los gobierno de Frei Montalva y Salvador Allende

En esta fase hubo importantes franquicias para la instalación de armadurías automotrices y electrónicas, lo que trajo de vuelta cierta prosperidad a la ciudad. Florecieron los parques industriales donde se ensamblaban televisores y vehículos, con empresas pesqueras y de productos químicos, entre otros rubros. Es así como entre 1964 y 1968 más  del 70% de los ingresos de la JAA provenían del aporte tributario del sector industrial de Arica.  En el período de Allende este esquema logra cierta continuidad, afectándose por la crisis político-económica, y la incertidumbre empresarial, con su impacto en la economía nacional y departamental.

Ocaso de la JAA

Vino el Gobierno Militar y con la apertura de la economía, las armadurías ya no tenían sentido, al eliminarse los altos impuestos de aduana. Para colmo la reforma tributaria llevó a la muerte a la Junta de Adelanto quitándole su principal herramienta: la capacidad de invertir parte de los impuestos recaudados en la provincia. Asimismo, en 1975 nacía la Zona Franca de Iquique, lapidando el ya oscuro panorama. Una nueva crisis se sumaba a la ciclicidad de la ciudad.