Prehistoria

Referencias al poblamiento de América

El poblamiento del continente americano es abordado a través de diferentes teorías, de las cuales, la más aceptada es aquella que plantea que provino desde Eurasia, a través del estrecho de Bering, entre 40 mil a 20 mil años atrás, período en que se dieron las condiciones propicias para el paso del hombre a América.   

Así el poblamiento se inicia siguiendo la dirección norte–sur, en que los sitios arqueológicos referenciales en Norteamérica son Lewisville (38 mil años), Old Crow (35 mil años) y Tulespring (28 mil años). En Centroamérica la data se estima en 35 mil años en Cedral y Tlapacoya. En la mayoría de los casos de trata de paraderos y talleres líticos, donde se han encontrado utensilios de caza para la macro-fauna glacial de fines del Pleistoceno. 

Siguiendo este itinerario, las diferentes oleadas de inmigrantes presionaban a quienes les habían precedido, generando un sistema de postas y relevos, con la búsqueda constante de nuevos cotos de caza y recolección, para lo cual se requerían amplios territorios, integrando nuevos y mejores elementos a un bagaje cultural que se adaptaba a los diferentes ecosistemas. Así, la Amazonía debió recibir a los primeros grupos hace unos 30 a 20 mil años. 

Poblamiento del Norte de Chile

De acuerdo a las estimaciones el poblamiento del territorio norte de Chile debió comenzar hace unos 12 mil años atrás, hacia fines del período glacial, no obstante que se plantea una data de hasta 18 mil años, basada en los hallazgos de Monte Verde, en las proximidades de Puerto Montt. 

A esta primera fase de la presencia humana en el territorio se le ha denominado Horizonte Paleoindio (¿12 mil? a 9 mil años), caracterizándose por la acción de bandas de cazadores-recolectores, dedicados a la obtención de grandes presas -como la paleolama, gliptodontes y milodontes, entre otros-  y materias primas en general de la época. Las condiciones del altiplano y serranías, donde preferentemente actuaron estos grupos, diferían notablemente del paisaje que encontramos hoy, predominando las formaciones de praderas y parques, junto a diversas cuencas lacustres rodeadas por bosquetes.  

Hace unos 10 mil años se produce un fenómeno climático planetario de aumento de temperaturas, generando una desertificación. Las especies mayores emigran o desaparecen, junto con la vegetación que las sustentaba, comenzando el predominio de especies menores y mejores adaptadas, las que se mantienen en la actualidad. El período altitermal concluye hace unos 6 mil años. Las temperaturas se regularizan y se inicia una fase de Optimo Termal, en la cual aún nos encontramos, adquiriendo los ecosistemas del territorio su fisonomía física y biológica actual.  

Los grupos humanos del altiplano y las sierras se refugian en los remansos de los oasis, mientras los más se ven obligados a buscar nuevos espacios. Se estima que es hace 9 mil años atrás, que muchos de estos grupos optan por el ecosistema marino. Es así como el bagaje del cazador-recolector pleistocénico se adapta ahora a las condiciones físicas y biológicas de la costa que ofrece una amplia gama de recursos para su explotación. 

El ecosistema marino, con su variedad y abundancia de recursos, puso fin a las limitaciones de desarrollo demográfico y cultural de los grupos humanos que allí se establecieron. La supervivencia dejó de ser el único motor de estos cazadores, transformados en pescadores y recolectores, deambulantes por playas y roqueríos. Se comienza a producir una sofisticación de armas y herramientas, se desarrollan nuevas y mejores técnicas y se revelan los indicios de un desenvolvimiento metafísico-espiritual en, por ejemplo, los entierros donde se siguen liturgias y procedimientos que evidencian la creencia en la vida después de la muerte. 

Fue al alero del océano y en combinación con la riqueza de los valles isotermales costeros, que en el espacio de la actual provincia de Arica se inicia una Cultura que trascendería los tiempos. La presencia de todo un patrón cultural similar en distintos sitios del norte chileno y sur peruano llevarían a los expertos a referirse a ésta como  “Complejo Cultural” y, por el lugar de sus primeros y más significativos hallazgos se denominaría Chinchorro, la playa del noroeste de la ciudad de Arica. 

Complejo Cultural Chinchorro

Con los elementos y artefactos propios de su pasado de cazadores-recolectores, se instalan y adaptan al espacio marino los grupos Chinchorros, con una existencia de 4 milenios (desde el 7.000 A.C. al 3.000 A.C.). La reflexión y vida espiritual que alcanzaron queda manifiesta en la expresión física de la práctica de la momificación de los difuntos, particularmente de los infantes, los cuales se acompañaban de un rico ajuar mortuorio constituido por diversos elementos de su bagaje cotidiano y por momias estatuillas -en cuyo interior se han hallado huesos de fetos-.

Para la momificación complicada de los cuerpos se procedía a reemplazar huesos por palos, a extraer las vísceras y reemplazarlas -o rellenarlas- con cenizas de huiros y otros materiales. Se les colocaba un turbante de lana o fibra animal, con una característica máscara de barro, negro o rojo según la fase, y se les envolvía en esteras. En algunos casos se llegó a desollar los cuerpos, para luego recubrirlos con la misma piel extraída.

La Transhumancia Inter-ecológica

Hace unos 7 mil años comienza a gestarse una de las dinámicas de movilidad y manejo de ecosistemas que permitirá parte importante del desarrollo cultural que caracterizó al norte chileno: se trata de las inter-relaciones entre etnias establecidas en los pisos ecológicos dados por la altura, con condiciones geográficas y producciones diferentes, susceptibles de complementarse entre sí. El manejo vertical de estos archipiélagos, permitió que tempranamente llegaran hasta las costa los productos del altiplano e incluso de la Amazonía, como la madera de chonta y plumas de aves tropicales. A su vez, desde el Pacífico, llegaban hasta las tierras interiores el guano para los cultivos y los pescados y mariscos, entre otros recursos, sumando las producciones de las áreas intermedias y circuitos inter-regionales.

Como evidencia de esta transhumancia quedaron tambos y pukaras. Los tambos , como los que se encuentran ubicados al interior de los valles de Azapa y Lluta fueron muy importantes en este aspecto. Fueron piezas claves en el desplazamiento del tráfico incaico, y durante la ocupación española continuaron en uso, aunque con un sentido diferente.  Los pukaras,  protegían accesos claves a caminos o fuentes de recursos económicos. En tanto que, el Camino del Inca constituiría una red vial longitudinal, con uso de las articulaciones horizontales, de la fase prehistórica más tardía. 

Desarrollo Cultural en los Valles Costeros

En el actual extremo norte de Chile se presentó una interesante relación entre las quebradas y valles y la costa, aprovechando funcionalmente los recursos disponibles en estos ecosistemas, hasta generar una economía de valle y mar. Tal es el caso de los Valles de Azapa, Lluta, Camarones y Chaca, donde se producirían ejes de desarrollo intensivo, vinculando a los grupos de agricultores establecidos en éstos, con los pescadores-recolectores del litoral, enriqueciendo los unos y los otros su bagaje cultural. El resultado de esta interacción e intercambio cultural son motor de la conformación de la “Cultura Arica”, expresada particularmente en Lluta y Azapa, a lo cual se adicionan las muy relevantes e incidentes influencias llegadas desde los sectores alto-andinos a través del Tiwanako, primero, y del Tahuantinsuyu, después.

Temporalmente este período  intensivo y localizado de desarrollo –denominado Formativo-, comienza a partir de unos 4 mil años atrás. A esta fase se remontan las primeras aldeas agrícolas y se gestan las cerámicas, primero rústicas y de carácter utilitario, luego de preparación más sofisticada y para fines litúrgicos, lo mismo que se generan avances en las técnicas textiles y metalúrgicas.

 Cabe destacar que el territorio ariqueño ha estado condicionado en gran medida por su ubicación y características geográficas a una convergencia pluriétnica y pluricultural. Gentes de Tacna, Tarapacá e Ilo, pobladores Lupacas, Carangas, Uros, Collas y Pacajes se vinculaban por valles y sierra interactuando con Camanchacas o Changos en la costa, generando así un fenómeno de interdigitación étnica - cultural. Así al momento del contacto con el español coexistían a lo menos cuatro lenguas en la zona: aymara, puquina, uruquilla y quechua.

 Influencia Tiwanako

Corresponde a la fase en que esta civilización, originaria del área que circunda al lago Titicaca, extiende su influencia al actual norte de Chile, provocando una sinergia cultural –con principal beneficiaria en las etnias locales- que, en promedio se prolonga por unos 600 años, datándose el período más intenso de influencia entre el 400 y 1000 D.C.

Entre las áreas dilectas de los asentamientos de los colonos del Tiwanaku están los valles de Azapa y Lluta, Chaca, Camarones y Chiza. De este modo, en diferentes sitios localizados en esos valles se encontraron cerámicas y textiles de influencia tiwanakota, asociados a elementos para insuflación de alucinógenos y otras formas y usos propios de esta civilización altiplánica.

Fase del Desarrollo Regional

Este período comienza cuando la influencia del Tiwanaku pierde fuerza y presencia. Está representada por sitios como San Miguel, Pocoma, Las Maytas, Gentilar y San Lorenzo, caracterizados por las técnicas ceramistas utilizadas, predominando los jarros globulares, llamados “de agua”. La económica mixta desarrollada combinaba productos del valle y la costa. Se plantea que la influencia de la Cultura Arica se extendió por el sur hasta San Pedro de Atacama y Taltal y, al norte, hasta a los valles peruanos de Mollendo, Tacna y Sama.

Entre las formas de organización social, política y económica de esta fase predominan los Señoríos, con una estructura conformada por el Curaca de “valle arriba” y el del “valle abajo”, a partir de las necesidades de los unos y los otros de vincularse para intercambiar productos de cada microclima del valle. De esta data son también algunos interesantes Pukaras, destinados a proteger puntos relevantes de acceso a las aldeas y sus centros de producción económica. 

Changos o Camanchakos

Los Changos o Camanchakos o Camanchangos fueron la etnia ocupante del litoral desde hace unos 3 mil años atrás, desarrollando formas semi sedentarias a través de la explotación alternada de playas y roqueríos costeros, en una economía sustentada principalmente por lobos marinos, de los cuales construyeron sus características balsas y mucho de sus artefactos, practicando además el trueque con los agricultores y pastores del interior. Mantienen una presencia activa hasta los primeros siglos del dominio europeo, siendo incorporados como mano de obra a las diferentes mitas y actuando como apoyo a las faenas de embarque y desembarque de productos.   

Incorporación al Tahuantinsuyu

Hacia  el año 1450 D.C., el territorio norte es incorporado al Tahuantinsuyu, el imperio Inca, En esta fase se introducen importantes técnicas y tecnologías, entre las cuales son características las ventanas trapezoidales y techos de doble caída de agua; importantes técnicas y tecnologías agrícolas; la confección de una Cerámica Inca Local en que los aríbalos y escudillas son las piezas emblemáticas y; el ordenamiento social en Ayllus, comunidades de parientes consanguíneos o totémicos.

La forma de expansión inca se realizó sobre la base de la superposición de estructuras, tanto políticas como religiosas, teniendo un rol importante los Mitimaes colonos especializados que seducían con sus manejos y conocimientos a las etnias locales. Entre las obligaciones y deberes que imponían, tanto el Estado como la Iglesia, se encontraban las mitas, turnos de trabajo cumplidos rigurosamente por los diferentes ayllus. El control de esta estructuralidad se efectuaba a través de los diferentes funcionarios estatales, entre los cuales el quipucamayu  encargado de la contabilidad y estadísticas, era una pieza fundamental.

Para el manejo, control y establecimiento de interrelaciones al interior de tan vasto imperio, se construyeron redes viales por las cuales los chaskis comunicaron la voluntad del Inka y por las cuales llegaron a circular millares de llamas, transportando mercancías y sirviendo de eje logístico para los desplazamientos expansivos del ejército.

La línea de desarrollo de las etnias bajo la dominación inca, llega a su término con la irrupción de los españoles en el imperio. Este, pese a sus fortalezas, no fue capaz de resistir el tipo de invasión que planteó el europeo, dándose así fin también a la Prehistoria y comenzando la fase histórica.