I

De mar y valle la comarca

Donde sol y camanchaca refulgen

Recortando traviesas aves

En atardeceres impresionistas

Convocando cardúmenes de saciedad

Y los hombres y los hijos de los hombres

Beben savia del vientre pródigo terreno

¡Ariacca, Ariacca!

Tus dominios verdecen y azulean

En polifonía ocre y espuma blanca

 

Sumando soles y lunas

De altiplano a mar

De Tiwanako a Cusco

Recalando en Gentilar y Cabuza

De caminos andados y desandados

De selvas y desiertos cargados

En hombros y espaldas

Así es Ariacca, así fue Ariacca

Huayra donde se fundió

Metal y maíz

 

Unos fueron mandioca y yuca

Cesta y cerámica

Fertilizaron ladera arenosa

Con simientes de verdor

Otros fueron almeja y congrio

Utero-odre lobo de mar

Tornaron anzuelo y arpón

Mutaron en peces y pelícanos

 

Unos fueron túmulos

Desafiando muerte y olvido

Otros hicieron del cuerpo templo

Detuvieron el tiempo

Con máscara de barro

Perpetuaron la omnipresencia

De quienes nunca se fueron

Los condenados a longevidad

De milenios

 

Siempre unidos, unos y otros

En abrazo telúrico y oceánico

Levantando apachetas

Caminando distancias

Amansadas con tambos

Acumulando soles en sus kolkas

Mariscos y cabinzas en sus cestas

 

II

¡Ariacca, Ariacca!

Se conmociona el desierto

De las antípodas llega el fundador

A descubrir lo habido

A bautizar lo nombrado

¡Nada quede sin mentar

Ni territorio sin demarcar!

Infieles no temáis:

La encomienda y el evangelio

Os protegerán

(Con la fuerza de la espada)

 

Todos adoraréis a Dios

la Virgen y la Trinidad

(Dios ya no es naturaleza)

San Santiago castigará al infiel

El sol cae en ocaso

¿Es que acaso dejó de brillar?

 

Los horizontes restallan

Se saturan

De un solo hombre

De un solo nombre

Lucas Martínez Vegazo

Todo lo abarca su brazo

Desde Locumba al Loa

Encomendaos habéis sido a él

Que os tendrá en gracia

Esperad su conmiseración

Os extenderá su protección

 

III

Azapa verdece autóctono

Re-verdece exótico, distinto

En su entrepiernas fecundo

Crece desmesurado vergel

Hiedra de lo real y leyenda

 

Traspalabras se desdibuja Ariacca

Al son de Cerro Rico

La abundancia se hace plata

Traza derrotero metálico

Comienza zigzagueante en Potosí

Hasta dibujar a San Marcos de Arica

Tan luego corregimiento

Por impronta real ciudad y puerto

 

Arica,  entre océanos

Puente

Del arca real y la nobleza

Riqueza y Ocio

De Europa renacentista

La grandeza

 

“Machacar el cerro rico

Masticar hoja de coca

Una vez y otra

Uno, Dos

Cargar la recua dócil

Seis, Siete marchar

Por apachetas y senderos

Roca-tierra-piedra-verde-aguada

Poco descanso

Ocho, Nueve

Apurar la recua,

afirmar la carga

Que la barras desbordan

Y el precipicio aguarda

Diez, Once, mediodía

Medioviaje en las espaldas

Los pies son viva llaga

Trece, Catorce

Ya se avista el valle

Su frescor alienta la bestia

Y devuelve al hombre

Que camina, quetecamina

Hasta atisbar el mar

Quince, Dieciséis

Un glosario común de gestos

Es contraseña

de quechua, aymara, español

Veinte, Veintiún largos días

Y 112 leguas-lenguas afuera

Y ya es Arica el mar

Besa y golpea nuestras caras

Nos espera Huancavelica

Y su azogue de andes yermos

Uno, Dos vamos de vuelta

Tres, Cuatro

Y Huancavelica desborda

Seis, Siete, recién es Putre

Ocho, Nueve....”.

 

Así nació Arica:

Crisol de Plata

En lecho de valle-mar

Amalgama en azogue

Capacho de muchos soles

Juntando caminos

Y repartiéndolos

Tierras adentro

Y Mares afuera

 

Cartas y sextantes

Le señalan en distingo:

Su riqueza incita al valiente

Apetitos de corsarios y piratas

Le acosan y acechan

Y fulminan con metal filoso

Drake del insomnio es pesadilla

De proa a popa derrocha fuego

 

El eslabón

Es también condena

La incertidumbre llega

Del Virreinato de la Plata

Alejándose por ruta larga

Del primer breve olvido

 

IV

Hasta que América se yergue

Quiere ser América

Lucha por ser América

Se enciende de norte a sur

Hasta llamear una luz

La postan libertadores

Por  desierto selva valle

Yungas y montañas

 

Arica emerge oceánica

Altar de navíos

Retablo de navegantes

Del centro-Pacífico

Apetecida por alto y bajo

Codiciando su puerto

Enarbolado en madera

Para unir cualquier frontera

 

Bolívar desembarcará

De sus mares arados

Recorrerá las calles

Los caminos gastados

Llevándose mucho cansancio

Del desierto en sus espaldas

 

Arica resulta invaluable

¡No oséis tasación ni canje!

Sea de Apolobamba y Copacabana

¡no busquéis permuta!

Que estáis frente al puerto

Llave inmensurable

¿Qué medida tiene

una ganzúa entre los mundos?

¿Acaso el haber nacido

allí Noble linaje

Cuna de plata, mar y valle

Tiene precio?

 

V

De maderas y ladrillos

De hierro forjado

Arica crece

Velo de camanchaca

Atuendo de mares

Delineada por costa y cauce

 

Campanas restallan

Saturando los espacios

Las aves alzan vuelo

¡Estampida albea los cielos!

Faros cortan las sombras

Acusan arrecifes, delatan escollos

Mientras guarniciones de fe vigilan

¡El Morro contiene mares!

 

Abrazos apasionados

Telúricos y oceánicos

Pondrán a prueba

El caracol de su cuerpo

El mar embiste Arica resiste

El mar azota Arica soporta

El mar se retira Arica respira

Renace, se rehace

Puerto del Tiempo

Amistoso desafío

Al viento

 

VI

Del Pacífico y  por el Pacífico

Fue la guerra la más dura

cruenta y heroica

Por los frutos oceánico

Plantados en tierras resecas

¡Tanta costra para el desierto herido!

Tanta llaga desafiando al olvido

 

Y fue por la patria

Que humanos, que hermanos

Libraron feroz batalla

Almas extraviando cuerpos

Desde Pisagua a Huamachuco

¡Al Morro, al Morro!

No vacilen soldados

Asaltan trincheras

Bravía resistencia

Toman baterías

yerguen enhiesta la bandera

Arica amanece tricolor

Renace del morro-barco

Nave de agua nueva

De su cubierta todavía candente

Desembarcan héroes

 

VII

Ancón largo paréntesis

Plebiscito de nunca jamás

Las carabinas cesaron

Mientras púlpitos y escuelas

Se encendían

En oración y arenga

Jalando sentimientos

Aleonando conciencias

Con mucha complacencia

Actúa la violencia

Cortando venas y brazos

Familiares y telúricos

Condenando al destierro largo

Al triunfo amargo

 

Tras tres decenios

Se arbitrará lo irresoluto

Conturbio diplomático

Establece tenaz frontera

Acaba la discordia

Llega frontera nueva

 

VIII

Restallan veinte horizontes

Noctilucas iluminan los espacios

(El Alacrán despierta de sueños insulares)

Trazos de sol describen las calles

Edificios abren las puertas de sus libros

El mundo transborda al Pacífico

El tren machaca rehaciendo camino de plata

 

Refriegas depara la paz

Batallas del día a día

Conrado embiste primero

Las chimbas se remecen

En enjambre artero

Hasta que Juan Noé

Conquista, dociliza, territorios

empecinado bate al paludismo

 

El Puerto Libre llega

Despliega arcoirisado velamen

Mundos caben en sus bazares

Cuerno de la abundancia

Resuena entre mar y valle

(todavía se escucha su eco)

La modernidad acomete obstinada

Niños abordan sus juegos 

Ancianos anclan sus sueños

 

Todo menos el Morro

Tanto en tan poco tiempo

Menos el Morro

Pero fue testigo de privilegio

Y sigue siendo:

Costillas roídas

frente altiva cana

Sigue esperando

Atisbando de Mar a valle

(Como cuando los corsarios)

De pasado a futuro

Como omnipresente resguardo

Perpetuo y silente vigía

Plutónico-oceánico pretexto

De Ariacca

De Arica

Y su vorágine

Puerto del tiempo

¡Eterna en su lealtad!