ALBORES DE LA HISTORIA EN EL TERRITORIO:
Conquista y Colonia

La ocupación hispánica de la zona de Arica comienza como prolongación natural de la Conquista del Perú. Al igual que para la parte central de Chile, la realizaron el Adelantado Diego de Almagro, y luego el Conquistador Pedro de Valdivia. No obstante que ya antes, en 1533, habría estado Calvo de Barrientos "el Desorejado" y transitaron otros expedicionarios por el sector, como Rui Díaz y sus hombres, que realiza el trayecto desde islas Chinchas hasta Arica, constituyéndose en la primera nave que recala en la bahía y sus tropas, las primeras castellanas que llegan a Tacna y Arica.

Así se fue dando el conocimiento e incorporación de la región, considerada dentro del Virreinato del Perú, a la Corona. Arica sería la punta de lanza de la ofensiva de la Conquista Española de Chile, siendo justamente después de la expedición de Almagro que españoles, vecinos de Arequipa, reconocieron estas tierras y solicitaron el otorgamiento de las primeras encomiendas de indios en la región (1538-39), desarrollándose y dirigiéndose la empresa encomendera a la explotación de yacimientos de plata en la cordillera costera, algunos lavaderos de oro en Camarones y, dedicándose otros a la producción del charquecillo.

La Encomienda de Tarapacá
La encomienda de Lucas Martínez Vegazo, concedida el 22 de enero de 1541, incluyó desde Arequipa, pasando por Tacna y la misma Arica, hasta el valle de Tarapacá. Ese mismo año Martínez Vegazo protocolizó la fundación de la entonces villa, logrando en los años siguientes incrementar, en base a la minería, su ya considerable riqueza.

Además del perfil económico, con eje en la minería que pretendió inicialmente el español, pronto se desarrollaron otros intereses, como la introducción de cultivos y ganado europeos. Entre los cultivos que alcanzarían renombre en Tarapacá y que se comenzaron a producir en el Corregimiento de Arica, se encuentra la vid. Es así como en Real Cédula de 1591, enviada al Virrey del Perú, se señalaba que la tierra entre Charcas y Atacama.... es buena para viñas. Según los antecedentes los primeros frutos de la vendimia se recogieron en Locumba y en la quebrada de Chaca.

Nace San Marcos de Arica
El temprano nacimiento de la ciudad de Arica, en 1546, se vincula con el descubrimiento de las minas de plata del Cerro Rico de Potosí, en la parte andina de Bolivia, solo un año antes. La ciudad habilitada como puerta de salida para los minerales de Alto Perú nació al amparo de este descubrimiento y durante la Colonia, por casi tres siglos sería el puerto de mayor movimiento del Pacífico, ya que la plata transportada desde Potosí, Oruro, Berenguela y Porco se embarcaba por Arica, puerto que ofrecía un tránsito más expedito y próximo. Paralelamente existía un alto requerimiento de azogue para el proceso de la plata de Potosí, el que se transportaba desde Huancavelica en la sierra peruana, vía Chinchas, hasta Arica.
Además de sus vínculos vitales con Potosí Arica fue, durante los primeros años de la Conquista, el puerto de recalada obligado para ir a Chile. Esta situación se alteraría desde 1537, cuando el navegante Juan Fernández descubre la variante de evitar la que más tarde se denominaría Corriente de Humboldt, adentrándose al mar desde El Callao, para luego enfilar a Valparaíso.

Los grupos españoles comienzan a establecerse más fluidamente desde 1556, emplazando la villa al abrigo del Morro. Hacia fines del siglo ya contaba con iglesia, monasterio, edificios públicos, hospital y botica, algunas casas-habitaciones y el cementerio, obteniéndose el agua de un pozo. En el censo de 1614 en la villa se contaron 1.784 habitantes, de los cuales 416 eran españoles, 1.300 eran negros y 46 eran mestizos.

Presencia Negra en Arica
Cabe destacar que en 1614 la población negra, el 73% de los habitantes, era proporcionalmente la más alta de todo el virreinato y seguiría aumentando en los años siguientes. Muchos de ellos, negros horros (libres) y mulatos, llegaron a enriquecer, alcanzando una buena posición económica-social. Fue así como a comienzos del siglo 17 hubo cuerpos militares como las compañías de mulatos libres y de morenos libres, que participarían en la defensa de los ataques piratas a Arica. Hacia esa misma época y contexto legendario se habría producido la elección de 2 negros libres como alcaldes de la ciudad, asignándose tal medida precursora al corregidor Francisco Zapata Vizuete. Ajena a la mentalidad etnocentrista de la época, sobrevinieron los reclamos al Virrey, quien con fecha 22 de mayo de 1620 revoca con firmeza el nombramiento.

Potosí y la Plata
Potosí, representado en el Escudo de Armas de Arica, fue uno de los minerales de plata más rico y productivo encontrado. Alimentó las arcas reales de España durante siglos, llegando a producir fortunas incalculables, sustentadas sobre el trabajo sacrificado de los peones, en su mayoría indígenas. Los potentados a que dio lugar vivían con inmenso lujo y boato en América, aprovisionándose regularmente de las exquisiteces de Europa a través del puerto de Arica y del circuito que mineral y productos debían seguir, el que incluía importantes puntos intermedios, también nacidos al alero de este tránsito, como Putre.

El Corregimiento de Arica
El 17 de julio de 1565, luego de la abolición de las encomiendas por la Corona, se constituye el Corregimiento de Arica, recayendo la designación de primer corregidor a Francisco Rodríguez de Almeida. El corregimiento tenía prerrogativas administrativas y políticas sobre Locumba, Tacna, Arica y hasta Tarapacá.

Eclesiásticamente la dependencia estaba dada hacia el Obispado del Cusco, generándose en la época la organización de los indígenas en "pueblos de indios". En 1570 el Rey Felipe II erigió a Arica en Ciudad con Cabildo y envió 40 familias para colonizar la zona. Cuatro años más tarde el Virrey Francisco de Toledo resuelve que el azogue para Potosí se traslade a través de Arica, efectuando el "San Cristóbal" el primer desembarque desde Huancavelica, vía islas Chinchas.

Hasta 1592 los corregidores de Arica eran nombrados por el Virrey del Perú, con el reconocimiento del cabildo de Arequipa. En lo que es una política centralizadora de la Corona, desde ese año las designaciones fueron reservas del Rey, en vistas a su relevancia como puerto de Potosí y los continuos ataques de corsarios y piratas que se sucedieron.

Corsarios y Piratas en Arica
El reconocimiento de Arica como Puerto de Potosí, con la presencia de cargamentos de plata para ultramar, la convirtieron en un punto de interés para los piratas y corsarios que operaron desde fines del siglo 16 y hasta comienzos del siglo 18 en el Pacífico Sudoocidental, constituyéndose también en motivo para las fortificaciones que en los siglos 16 y 17 y hasta el 18 se construyeron o reforzaron.

Así Francis Drake corsario Ingles, llegó a Arica el 6 de febrero de 1579. En los años siguientes se suceden una serie de incursiones, como las de Thomas Cavendish a principios de mayo de 1587, Richard Wawkin en 1594 a bordo de la "Dainty" -que apresó unas naves en las cercanías a la ciudad-; El 26 de octubre de 1681 Sharp llega frente a Arica desembarcando para atacarla. Al encontrar a la guarnición española en armas que les esperaba, desiste y toma rumbo a La Serena.

En el mes de junio de 1600 el holandés Simón de Cordes, regresando de atacar diferentes puntos de Chile, llega hasta el sector de La Yarada, a bordo de la "Fidelidad". Al avistar una nave española, de Leandro de Valencia, con destino a Lima, inicia su persecución, lo que le lleva frente a Arica, al anochecer. Al natural alboroto de los habitantes de la villa, le sucedieron las medidas para impedir cualquier desembarco y proteger a la nave y su cargamento, lo cual se logra.

La flota de Jorg Spilbergen, alemán al servicio de Holanda, es avistada por los vigías del Morro el 10 de julio de 1615 , encontrando a la guarnición en armas para su defensa. Luego de acechar la plaza por 3 días, desiste del ataque y zarpa con rumbo norte.

El 9 de febrero de 1681 el inglés John Watling desembarca en La Lisera con 92 hombres. Al levantar el alba ataca la ciudad, sorprendiendo a la guarnición, la cual reacciona, dirigida por el Maestro de Campo Gaspar de Oviedo, oponiendo feroz resistencia a los invasores, en una lucha casa a casa. Finalmente Watling muere y quienes le sobreviven son capturados y luego ejecutados en Lima.

En febrero de 1721 llegará hasta Arica John Clipperton. Al no aceptarse sus exigencias inició un duro bombardeo a la villa que se prolongó por más de 6 horas, sin lograr debilitar las defensas para desembarcar y obteniendo "pólvora y balas en vez de provisiones", tal cual los ariqueños se lo habían prometido.

Puerto de la Plata y del Azogue
El desarrollo portuario colonial de Arica, se realiza sobre la base del transporte de la plata de Potosí a España y, a los desembarques de azogue. Respecto a este último elemento que presentaba una serie de exigencias para su traslado, es hacia 1612, que se produce el auge de su tránsito a través de Arica, utilizándose el sistema prehispano de mitas, para lo cual, anualmente, se traían alrededor de ochenta a cien mil mulas desde la región central de Chile y desde Tucumán. De este modo el siglo 17 fue de gran prosperidad para la ciudad, pese a que ya su población se veía amagada por las enfermedades infecciosas.

La estructura socioeconómica fue dirigida y monopolizada por el estratos ibérico y luego criollos, junto al crecimiento de la población mestiza. Así se va relegando a las etnias originarias a roles cada vez menos relevantes, las que se repliegan hacia los valles y las tierras interiores.

Se configura San Marcos de Arica
A muy poco de andar como ciudad se construyó en Arica un hospital -que vendría a ser uno de los más antiguos de América- motivado por las enfermedades endémicas que afectaban a sus habitantes. Así en 1577 se levantó el Hospital, que desde 1615 pasó a llamarse de San Juan de Dios.

En 1577 los franciscanos erigieron un convento en el sector de La Chimba. Hacia 1600 se terminó de construir la iglesia mayor de San Marcos, la que fue financiada por Francisco Hernández Nacarino, influyente vecino -para Rómulo Cuneo es el verdadero fundador de Arica- quien fue comisionado en 1584 para establecer en la villa "casa para los Oficiales/Reales y bodegas para el peso y depósito de los azogues de Huancavelica". Este templo sufrió los embates del terremoto y maremoto de 1604, destruyéndose totalmente en el nuevo sismo de 1615.

La iglesia matriz se construyó en entre 1640 y 1644 a expensas del alcalde ordinario de Arica y mayordomo de la construcción del templo, Manuel Rodríguez Almeida, quien usó las naves de su flota para transportar los materiales desde Lima y Guayaquil. Esta, que es descrita como grande y fastuosa, constaba de tres naves y dos torres. Perduró hasta el gran terremoto y maremoto de 1868, luego de soportar la embestida de al menos otros 5 grandes sismos. Desde 1609 se hallaba el Templo de los mercedarios. Existió también -levantado en una fecha no determinada- una "hospedería" en el valle de Azapa para los misioneros jesuitas que entraban a los sectores pre-amazónicos del actual Bolivia.

Desde antes de 1668 datan las referencias del funcionamiento de una escuela pública, a cargo de Melchor de los Reyes, la cual resultó destruida en el terremoto de ese año, por lo cual este preceptor solicita el 6 de noviembre de 1670 un solar para levantar la nueva escuela.

En 1712, cuando la villa es visitada por Amadeo Frèzier, estaba habitada por unas 150 familias, con escasa presencia de blancos. Sus casas eran de caña y barro, reservándose el adobe para las construcciones principales. Entre éstas se hallaban la "parroquia" erigida a San Marcos, el Hospital de San Juan de Dios, el Convento y Templo de la Merced y el Convento y Templo Franciscano, que se había trasladado desde La Chimba. Esta presencia se conserva hasta fines del siglo 18, cuando Arica es un partido de la provincia de Arequipa (1786).

Arica en las Postrimerías de la Colonia
Hacia fines del siglo 18 Arica era uno de los principales puertos del Mar del Sur. Sin embargo en 1776 al establecerse el Virreinato de la Plata, se dispuso que la Audiencia de Charcas, incluida Arica, pasase a formar parte de esa jurisdicción. Esta medida fue revertida en 1784 en que la ciudad pasó a depender de la Intendencia de Arequipa, en el Virreinato del Perú, dando paso a una fase particularmente difícil en que se inicia la separación política del Alto Perú, pero conservando los vínculos económico-comerciales con éste.

En 1778 se decreta el Libre Comercio para las colonias españolas en América, sin que la ciudad remontase de la situación difícil que enfrentaba. En 1782 se suprimen los corregimientos, pasando a ser Arica uno de los 7 partidos que conformaban la intendencia de Tacna. Este partido contaba en 1796 con 18.682 habitantes.

El espíritu emancipador que comienza a surgir en las colonias americanas de España, tiene como expresión en el sur peruano al movimiento encabezado por Francisco Antonio de Zela en 1811, el primer grito insurgente en la gesta emancipadora del Perú, y se reafirma con la rebelión dirigida por Paillardelli y Calderón del Barca en 1813; personificándose en José Gómez, el obstinado insurgente, en los repetidos conatos sostenidos en Tacna, Arica y el Callao contra el orden realista.

Arica durante la Guerra de Independencia
Dada su ubicación y situación en el virreinato peruano, Arica fue considerado como un emplazamiento clave para accesar a través del mar, tanto al territorio del Alto como del Bajo Perú. De este modo Thomas Cochrane, en la segunda expedición libertadora, en 1821, decide tomar la plaza, encargando el desembarco al Coronel William Miller -quien acomete hacia Sama y Tacna- y a Estanislao Soler, que desembarca en las playas de caleta Quiani, tomando fácilmente la ciudad e iniciando un saqueo, que debió sofocar el propio Cochrane, que dejó huellas en sus habitantes, tornándolos menos proclives a la causa independentista.

Siempre con un rol portuario y por lo tanto actuando como puerta de entrada y salida para las producciones del Alto Perú, Arica se reconstituye como puerto principal, transformándose, gracias a su posición y situación, en un apetecido eje para las nacientes repúblicas. Es así como se presenta una ardua disputa por su soberanía entre la incipiente República Boliviana (ex Alto Perú) y el Perú.

Los diputados altoperuanos reunidos en Chuquisaca dieron especial relevancia a la discusión del tema portuario, buscando asegurar el acceso más expedito al Pacífico, barajándose la opción de Cobija, ligado entonces al Departamento de Potosí, como puerto mayor de esa república. Una vez conseguido tal propósito las gestiones se dirigieron a conseguir la incorporación de Arica. Este interés se manifiesta fuertemente en el pliego de instrucciones, de fecha 15 de agosto de 1825, que la Legación del Alto Perú efectúa al Libertador Simón Bolívar en que le solicita expresamente "que la línea divisoria de uno y otro Estado se fije de modo que tirándola del Desaguadero a la costa, Arica venga a quedar en el territorio de esta República".

Pese a que se firmó un Tratado de Límites entre las repúblicas peruana y boliviana, con fecha 15 de noviembre de 1826, en que Arica quedaba en manos de esta última nación, la soberanía peruana sobre la ciudad-puerto quedaría sellada cuando el Mariscal Andrés de Santa Cruz, a la sazón Presidente del Consejo de Ministros de Perú, se niega a ratificar el acuerdo, aduciendo como motivo el "no faltar al juramento hecho de mantener a todo trance la integridad de la República".

Periodo 1830-1879
Bolivia estuvo lejos de la renuncia a Arica, ya que no le resultaba suficiente la salida al Pacífico a través de Cobija. Esto fue motivo de constante tensiones en las relaciones peruano-bolivianas. Los momentos más álgidos se viven hacia 1835 cuando se suceden una serie de hechos bélicos que tienden a llevar a la guerra a ambos países que ya se habían confederado. Es precisamente el presidente de la Confederación, Andrés de Santa Cruz, quien declara en 1836 a Arica como el principal puerto franco del Estado Sur-Peruano a fin de incrementar el tráfico de productos desde y hacia Bolivia.

En noviembre de 1841, ya disuelta y derrotada la confederación, sobreviene la declaración de guerra de Perú a Bolivia, en que el ejército del Presidente Agustín Gamarra ocupa parte importante del país altiplánico. Sería derrotado en la Batalla de Ingaví el 18 de diciembre de ese mismo año, por el General José Ballivián, a cargo del ejército boliviano, quien inicia un potente contra-ataque e invade a su vez el sur del Perú, hallándose en febrero de 1842 en las cercanías del Cusco. Con la mediación de un Ministro Plenipotenciario de Chile se inician las conversaciones para llegar a la paz, insistiendo el Presidente Ballivián que Arica debía ser cedido ya que era el "puerto que había sido incesantemente codiciado por Bolivia desde el momento mismo en que se erigió como nación". Fuentes consulares norteamericanas aseguraban que Ballivián aspiraba por lo menos "a conseguir el más irrestricto tránsito entre el puerto de Arica y la República de Bolivia".
Según fuentes del Congreso de Perú, Bolivia en los años 1844 a 1846, presidida siempre por Ballivián, mantuvo su intención de invadir las provincias del sur peruano. Las tensiones llevan a una guerra arancelaria, respondiéndose a los gravámenes bolivianos, con nuevos aranceles para los productos que, a través de Arica, se destinaban a Bolivia.

Castilla y situación Interna del Perú
En la conflictiva situación interna peruana, Poconchile es escenario, en diciembre de 1843, del triunfo de las fuerzas dirigidas por Ramón Castilla, tarapaqueño de nacimiento, logrando imponerse a los partidarios del Director General Vivanco. La victoria se consolidaría en el Alto del Carmen en las afueras de Arequipa el 22 de julio de 1844 .

La consolidación de las instituciones republicanas significaron una nueva división administrativa del Perú. El Mariscal Castilla decretó el 25 de junio de 1855, la división de la provincia de Arica, en dos provincias: Tacna y Arica; dos años más tarde por ley del 2 de enero de 1857 se crea el Departamento de Moquegua conformado por las provincias de Moquegua, Arica, Tacna y Tarapacá, designando como capital del Departamento la ciudad de Tacna.
El 30 de mayo de 1867 fallece en las cercanías de Tiliviche el Mariscal Castilla. Sus restos, traladados a Arica, quedan sepultados en la Basílica de la ciudad. Por ley del 25 de junio de 1867, se dispuso que se llevaran a Lima, lo cual se concretó el 15 de julio de 1868, efectuándose posteriormente, el día 28, las exequias con los más altos honores.

Relaciones Peruano-bolivianas y Arica
En 1847 Perú y Bolivia firmaron un Tratado de Paz y Comercio en Arequipa, en que se estableció la más amplia libertad de tránsito para Bolivia a través de Arica, en que las mercaderías sin gravámenes se internaban hasta las aduanas de La Paz y Oruro, donde Bolivia aplicaba sus aranceles. Este constituye el octavo tratado a través del cual ambos países pretendían zanjar el tema de la ciudad y su puerto. Se mantendría su vigencia hasta la Guerra del Pacífico y los derechos de tránsito expedito se estipularían después en el Tratado de 1904 entre Chile y Bolivia.

La Segunda Mitad del Siglo XIX
Arica comienza un mayor desarrollo y rol urbano, concatenada con Tacna. A las casas-habitaciones comienzan a sumarse importantes edificios públicos. Por esta época comienzan los trabajos del primer relleno en la zona portuaria, la construcción del muelle y de la explanada. A continuación de la explanada se efectúa un relleno de la playa de dirección norte de unos 200 mts., de largo hasta un muelle de embarque confeccionado de fierro riel y roble americano. Otra obra relevante es el ferrocarril entre Arica y Tacna . El proyecto estuvo a cargo del ingeniero David W. Evans, adjudicándose el contrato de ejecución de la obra la firma José Hegan & Co. , terminándose el 25 de diciembre de 1856. A la ceremonia de inauguración del 1 de enero de 1857 asistió el Mariscal Ramón Castilla que ejercía su segundo periodo de presidente del Perú.

Grandes Terremotos y Maremotos Históricos
El primer terremoto violento del que hay registro histórico se remonta al año 1600, a causa de la erupción del volcán Huayna Putina en el Departamento de Arequipa, que emitió cenizas que afectaron hasta la misma ciudad de Arica. Muy seguidamente, en 1604, otro violento terremoto seguido de maremoto arrasó completamente las construcciones de la ciudad. Igualmente severos fueron los eventos de los años 1831 y 1832. Como referencia poblacional, la ciudad contaba con 3.252 habitantes hacia 1835 y había descendido a 2.768 habitantes en 1871.

Terremoto y Maremoto de 1868
Alrededor de las 5 de la tarde, del día 13 de agosto de 1868 ocurrió uno de los más violentos terremotos y maremotos registrados, afectando principalmente a la actual costa norte de Chile, y abarcando desde Valparaíso por el sur, hasta Ica, por el norte y, al este hasta La Paz. En este evento sísmico se produce la odisea del "Wateree", que se encontraba en la rada de Arica -a la sazón constituida por unas 25 manzanas-, cuyo capitán deja un notable relato de los acontecimientos.

Durante el maremoto, el mar se volvió loco, enormes olas, de hasta 18 metros, chocaban entre sí, barriendo los enormes cañones situados en la Isla del Alacrán; las locomotoras, vagones y maquinaria pesada del Ferrocarril a Tacna desaparecerían sin dejar rastros. Así el saldo en Arica fue de unas 300 personas muertas y pérdidas económicas por más de 5 y medio millones de pesos.

Reconstrucción de la Ciudad
El Coronel Balta, a su regreso a Lima, encomienda al Ministro de Hacienda Nicolás de Pierola, desarrollar un plan para la reconstrucción de Arica. Este consideró el rediseño urbanístico y la ejecución de importantes obras publicas, tales como el edificio de la Aduana, el edificio de Correos y Telégrafo y la Subprefectura. En infraestructura y equipamiento el plan contemplaba la reconstrucción del muelle, la estación de pasajeros del Ferrocarril Arica-Tacna, el Hospital San Juan de Dios, la Cárcel, el Cuartel de Policía, un Colegio, la Recova y un templo en reemplazo de la destruida iglesia Basílica. Este plan de reconstrucción comenzó a ejecutarse en 1871, adjudicándose el contrato de Construcción la firma "Gustavo Eiffel et Compagnie".

Así en diciembre de ese año se empieza a construir el edificio de La Aduana, con trabajos dirigidos por la Casa Eiffel, para terminarse en 1874. En el caso de la iglesia de San Marcos de Arica, el templo se dirigía originalmente a Ancón, cerca de Lima, siendo redestinado a Arica por el Presidente Balta, que acogió la solicitud de las "señoras de Arica" de reponer el la Iglesia de la Matriz, que había resultado destruido. De estilo gótico, fue construido íntegramente de fierro colado por la firma de Gustavo Eiffel. Su inauguración aconteció un 2 de julio de 1876.

Terremoto y Maremoto de 1877
No mucho tiempo después, el 9 de mayo de 1877 otra fuerte combinación de terremoto con salida de mar volvió a destruir la ciudad, causando efectos en un área similar al terremoto del 68. Comenzó pasadas las 8 de la noche, sobreviniendo el maremoto a la hora después. Esta vez hubo 5 muertos, desplomándose la mayoría de los edificios y perdiéndose bienes económicos por 4 millones de pesos de la época. Los restos del Wateree que en el evento de 1868 habían sido varados a unos 800 metros tierra adentro, fueron devueltos a la playa por la furia marina.

Población de Arica
Según el censo de 1876 la población de Arica estaba conformada por blancos, indios, negros, mestizos y asiáticos. Hacia esta época la participación indígena todavía resultaba importante, mientras que el elemento blanco comenzaba a adquirir importancia y la población negra (especialmente en los valles) no dejaba de ser significativa. En las comunas rurales el elemento indígena era dominante, a excepción de Codpa, donde la población blanca era proporcionalmente alta, sin dejar de ser minoría.

La Guerra del Pacífico
En febrero de 1879, las jóvenes repúblicas sudamericanas del Pacífico; Perú, Bolivia y Chile, iniciaron una guerra larga, cruenta y de alto costo humano y económico.

Entre las causas de este conflicto se encuentran:
· Las políticas emprendidas por los gobiernos de Chile y Bolivia sobre territorios del desierto de Atacama, entonces bajo soberanía de ese último país.
· El expansionismo chileno, sustentado sobre una estructuralidad social tempranamente consolidadas, respecto a las de Perú y Bolivia.
· Los intereses económicos existentes en el desierto de Atacama, como el salitre, el guano, el cobre y la plata.
· La acción del capitalismo inglés, para dominar económicamente la industria del salitre.
· El pacto secreto de 1873 entre Bolivia y Perú de defensa mutua, que condiciona el ingreso de este último al conflicto.

De acuerdo a los diferentes teatros del conflicto, el tratamiento de esta se ha dividido en Campañas: Campaña Naval, Campaña de Tarapacá, Campaña de Tacna y Arica, Campaña de Lima y Campaña de Las Sierras.
En la síntesis histórica presente, se referencian los episodios vinculados al territorio del entonces Departamento de Arica y, por extensión y vinculaciones a Tacna. Las acciones de esta Campaña se desarrollan en un vasto escenario que abarcaba los límites de los ríos Ilo y Moquegua por el norte y los ríos Azapa y Azufre por el sur. Los peruanos controlaban el territorio a través del Primer y el Segundo Ejército del Sur, dividido entre Arica y Arequipa, mientras que los bolivianos guarnecían el departamento de Tacna.

Arica al Inicio del Conflicto
En abril de 1879, a poco de iniciado el conflicto, el presidente del Perú, general Mariano I. Prado, había decidido por razones estratégicas convertir a Arica, a la fecha próspera ciudad sur-peruana de 3 mil habitantes, en el segundo puerto artillado de importancia ese país. Se constituyó así en el cuartel general del presidente peruano. Los trabajos defensivos fueron encomendados a dos militares y a un civil, el ingeniero Teodoro Elmore, grupo que trabajó con dedicación, pero sin alcanzar los resultados esperados.

Después de la batalla de Tarapacá, el Estado Mayor General y el Primer Ejército del Sur permanecieron cerca de cuatro meses en Arica, hasta los primeros días de abril en que el alto mando, enterado de los planes chilenos, les ordenó marchar al norte para unirse con las fuerzas bolivianas en Tacna. Las fuerzas chilenas ocupaban Moquegua, así como el estratégico paso de Los Angeles, posición situada entre Moquegua y Tarata.

Asalto y Toma del Morro de Arica
Después de la victoria en la batalla del Campo de la Alianza, en Tacna, el 26 de mayo de 1880, el mando chileno tomó la decisión de capturar la plaza fortificada de Arica, con la finalidad de asegurar la línea de abastecimiento para la campaña de Lima, y no dejar a sus espaldas una posición tan riesgosa. Arica se hacía imprescindible, además, para adelantar al norte la base de operaciones de Pisagua, rompiendo el enlace entre las fuerzas aliadas y asegurar un acceso expedito al mar. Fue así como las fuerzas chilenas empezaron a tomar posiciones en las cercanías de la ciudad en los últimos días de mayo.

A su turno, el coronel Francisco Bolognesi, Comandante de la Plaza de Arica, consideró como intención del mando peruano el librar allí la batalla decisiva, por lo que resolvió defender la Plaza hasta el último cartucho. A efecto de frenar el previsible avance chileno, Bolognesi ordenó al ingeniero Teodoro Elmore que destruyera el puente Molle, cerca a Tacna, y que hiciera lo propio con el puente de Chacalluta, los terraplenes cercanos a la estación de Hospicio y la línea férrea que comunicaba con Tacna. Bolognesi disponía de 1.819 hombres y la tripulación del blindado, clase Canonicus, "Manco Capac", pero dominaba una posición difícil de abatir y con un sistema defensivo constituido en unos 10,000 m2, donde se había construido cuarteles e instalado 9 cañones, conocidos como las Baterías del Morro, para defender el avance naval.

Defensas de Arica
Para proteger la rada se habían instalado tres baterías rasantes en el flanco norte, considerado el más bajo de la plaza, albergados en los fuertes Santa Rosa, San José y Dos de Mayo. El sector Este de Arica, ubicado en la parte alta y escarpada del Morro contaba con un total de 7 baterías y era defendido por 2 fortines, llamados Este y Ciudadela. El último era un reducto cuadrado, fosado por los lados y con muros de sacos de arena. Su defensa estaba constituida por 3 cañones -dos Parrot de 100 mm y un Voruz de 70 mm- y un conjunto de casamatas con mechas de tiempo e hilos eléctricos.

El fortín Este se ubicaba a 800 metros al sureste del Ciudadela. Similar al anterior, estaba dotado de cuatro cañones Voruz, que según la orientación podían disparar, bien hacia el mar o hacia el valle del Azapa. Detrás del fuerte Este se levantaban un total de 18 reductos y trincheras unidas entre sí. Finalmente se hallaba Cerro Gordo, y tras él, la ciudad de Arica.
En total la plaza estaba protegida por 19 cañones de tierra y, adicionalmente, con 2 potentes cañones Dahlgren de 15 pulgadas, pertenecientes al "Manco Capac", inmovilizado hacía más de un año en la rada. Además de las baterías, la cuantiosa cantidad de dinamita y el sistema eléctrico de minas, eran considerados los principales medios para contener un asalto.

Avance Chileno
El 28 de mayo el general Manuel Baquedano, ordenó una avanzada de reconocimiento de caballería sobre Arica, compuesta por 50 Carabineros de Yungay al mando del capitán Juan de Dios Dinator, la cual llegó hasta la estación de Hospicio y la ocupó. Asimismo, dispuso que los oficiales del batallón de ingenieros militares tomaran posesión de la estación del ferrocarril y avanzaran hacia los puentes del Molle y de Chacalluta. Ambos puentes y los terraplenes del ferrocarril fueron reparados por los pontoneros chilenos.

El 2 de junio, en coordinación con el ministro de guerra en campaña, el general Baquedano ordenó movilizar las tropas de reserva que no combatieron en el Alto de la Alianza más algunos cuerpos de elite y marchar hacia Arica para capturarla. Aquella fuerza estaba compuesta por los regimientos Buin, Tercero de Línea, Cuarto de Línea, Lautaro, el batallón Bulnes, una brigada de artillería de campaña, una batería de montaña, dos escuadrones del regimiento Carabineros de Yungay, el regimiento de Cazadores a Caballo, un escuadrón del Granaderos a Caballo y un escuadrón del Cazadores del Desierto, un aproximado de 6 mil hombres. Parte de estos regimientos se hallaban integrados por ex obreros salitreros expulsados de Tarapacá, conocedores del terreno y con reconocida resistencia física a las condiciones del desierto.

Es en ese contexto que el alto mando chileno intima a Bolognesi a la rendición, tras cuya negativa se inician las acciones ofensivas con el bombardeo del Morro y los fuertes adyacentes, encargado a los navíos Cochrane, Magallanes, Covadonga y Loa, el que se prolongó durante los días 5 y 6 de junio, y que fue relativamente infructuoso para debilitar las defensas peruanas.

El Plan de Batalla
El coronel Pedro Lagos Marchant, designado como Comandante de las fuerzas de asalto, dispuso un movimiento distractivo que buscaba inducir en el mando peruano la creencia que el ataque principal se desencadenaría por el norte, logrando con ello que éste debilitara el frente sur. En la madrugada del 7 de junio, el coronel Lagos ordenó el ataque en un movimiento de tres direcciones.

Asalto y Victoria
Los primeros disparos se cruzaron alrededor de las seis de la madrugada y, tras una embestida arrolladora, que causó elevado número de bajas en ambos bandos, los fuertes Este y Ciudadela cayeron en poder de las fuerzas atacantes, los regimientos 4º y 3º de Línea, respectivamente, cuyos efectivos combatieron con singular bravura. La captura de estas posiciones tomó menos de una hora.

Aunque el plan inicial preveía la concentración de fuerzas con el Regimiento Buin, los soldados de los regimientos 3º y 4º de Línea emprendieron el asalto al bastión más poderoso y mejor defendido de las fuerzas peruanas, denominado Cerro Gordo, en la cima del Morro.

La historia registra episodios de valor y heroísmo entre atacantes y defensores, al cabo de los cuales la bandera chilena flameaba en el tope del Morro. La ruta hacia Lima quedaba despejada. Las elevadas pérdidas de ambos bandos reflejaban la intensidad de la batalla.

El general Baquedano y el coronel Velásquez observaban la batalla, y seguidos por Manuel Bulnes y carabineros de Yungay tomaron la plaza de Arica a las 8:30 horas.

Ocupación Chilena de Arica
Luego del Asalto y Toma del Morro de Arica, la ciudad pasa a ser ocupada militar y administrativamente por Chile junto con Tacna. Es al final de este conflicto bélico, luego del Tratado de Ancón, en 1883, que vuelve una relativa paz entre ambos países, porque quedaría un importantísimo aspecto a resolver, que involucraba a las ciudades de Arica y Tacna, con numerosos pueblos y caseríos dispersos en un amplio territorio donde, además de peruanos y chilenos habitaban por siglos las etnias aymara y quechua.

El Tratado de Ancón
Este Tratado, firmado el 20 de octubre de 1883, es de gran relevancia para Arica y Tacna, ciudades que habían desarrollado una complementariedad entre sí, ya que en su artículo tercero otorgaba a Chile los territorios comprendidos entre el río Sama y la quebrada de Camarones, por un período de 10 años a partir de la ratificación del tratado, después de lo cual a través de un plebiscito se definiría la soberanía y administración de esos territorios.
Perú exigió la devolución de la provincia de Tacna, que incluía Arica, al cumplirse el plazo establecido. Chile se negaría a hacerlo mientras no se realizase el plebiscito. Así ambos Estados dilatarían la realización de la consulta, para lo cual, dispondrían además de intervenciones socioculturales y políticas tendientes a obtener la votación mayoritaria al momento de su realización.