Carnaval en Socoroma

Sergio Vásquez Ochoa

Todos los años en los meses de febrero o Marzo, los socoromeños, al igual que los Putreños, codpeños, ticnameños y de otras localidades de la Provincia de Parinacota, se aprestan para retornar a sus pueblos, para celebrar la fiesta de Carnaval.

Los apartados pueblos precordilleranos y cordilleranos, verán alterada su rutina campesina, es la oportunidad en que muchos jóvenes, hijos de los hijos de estas tierras, harán sus primeras incursiones de conocimiento geográfico y humanos a la tierra de sus padres y abuelos. Se saturarán de éste mundo lleno de melodías y canciones. La concepción urbana que disponen, se ampliará a un nuevo mundo desconocido y fascinante.

Socoroma, tal vez sea uno de los pueblos más fieles a las tradiciones de celebración, manteniendo diversas costumbres como la “corrida de gallo”, que coloca en competencia la destreza de los jinetes del pueblo, el miércoles ceniza, la proclama del testamento público, en la plaza del pueblo, donde se leen algunos cotidianeidades y chascarros de los vecinos; dicho en forma jocosa dentro del respeto, la limpia de acequia, práctica histórica de las actividades comunitarias, valiosa costumbre, herencia incaica, la visita a las casas de los vecinos por los bailarines, encabezados por el alférez, donde se les recibe con su tradicional trago y challas, por supuesto que la harina, los globos y los colores, completan el escenario festivo, paralelos a toda la actividad carnavalesca.

En general podríamos resumir, ésta tradición, como un hermoso motivo para el encuentro entre los coterráneos del pueblo, que retornan a él. El abuelo carnavalón, transportado en un burro con su terno, enharinado, challas al cuello, sombrero y gafas, cobrará vida en esta semana y será fiel acompañante en todos los desplazamientos del grupo que celebra el carnaval.

El último día, se procede al entierro del viejo carnavalón, el baile es más intenso, el canto y los sentimientos afloran, es una ceremonia conmovedora, culmina, cuando los vecinos realizan los mejores deseos, para el pueblo, sus habitantes y la humanidad.

Ha terminado el carnaval. El retorno al pueblo, es en silencio, con recogimiento y esperanza de un próximo carnaval, mejor aún, que el presente.