Aves de Arica 
 
Actualizado a octubre 2009 
 
Notas de la Actualización 
 
Artículo relacionado: http://www.infoarica.cl/rockart/petro3.htm 
 
 
En esta sección queremos mostrar la inusual riqueza ornitológica de Arica y su cordillera, sin pretender agotar el tema. En Chile existen unas 470 especies (cerca de 600 variedades si se consideran las subespecies). De ellas, un 40 a 45% se pueden observar en Arica, haciendo de ésta probablemente el lugar con mayor diversidad ornitológica del país. En particular, el estuario del Río Lluta es un sitio de importancia para el descanso de las aves que migran de un continente a otro y donde se puede encontrar a más de 120 especies. 
 
Fotografía: Renato Aguirre, estuario del Río Lluta
 
 
Solicitamos la colaboración de los lectores para que protejan la desembocadura de este río y también nos aporten material fotográfico, artículos, correcciones o comentarios, enviándolos a lautaro@yahoo.com. No incluiremos mucha información técnica acerca de cada especie, pues ésta se encuentra muy bien tratada en http://www.avesdechile.cl, sitio mantenido por Juan Tassara y de allí hemos obtenido gran parte de la información que exponemos. Expresamos nuestros agradecimientos por la generosa colaboración del Sr. Tassara, sin la cual esta base de datos no habría podido iniciarse. El Sr. Gonzalo González, conocedor de nuestra tierra nortina y coautor de ”Las Aves de Chile: Nueva Guía de Campo” (Editorial El Naturista, Santiago de Chile), tuvo la inapreciable paciencia de revisar y proponer correcciones de la versión de Noviembre del 2004 de esta página, tarea que debió ocuparle horas de su tiempo y que debemos agradecer públicamente. Otra excelente guía de campo es el libro “Aves de Chile” de Alvaro Jaramillo (puede comprarse en www.hbw.com). 
 
Estamos conscientes de que los expertos seguirán encontrando errores y dependemos de ellos para que nos ayuden a corregirlos. Empezamos con el material fotográfico que teníamos y con rudimentarios conocimientos de ornitología, pero algún día alguien tenía que hacerlo. Esperamos que más contribuciones de los lectores nos ayuden a ampliar la base de datos. 
 
Para terminar (por ahora). Quedan muchas otras aves por fotografiar. Esta sección se reactualiza mensualmente y esperamos que los amantes de las aves nos ayuden a destacar este aspecto tan peculiar de nuestra tierra ariqueña, por lo demás interesante para nuestro progreso pues su potencial puede explotarse turísticamente si hay orden, respeto y mesura. Si algo se aprende de las aves, es la alteración del delicado equilibrio ecológico que provoca la explotación de nuestras tierras, por vías que no siempre podemos identificar. ¿Cómo explicar de otra manera la escasez del Matacaballos que hasta hace un par de años se observaba con frecuencia en el Valle de Lluta?. Un buen número de especies han cambiado sus costumbres y/o dejado de visitarnos o han desaparecido de algunas zonas y otras están en peligro de extinción. El interés por las aves puede ayudarnos a conseguir un desarrollo económico armónico con la Naturaleza. Ayúdenos a preservar este patrimonio que la Pachamama nos legó con generosidad. Citadinos, agricultores y pobladores rurales disponen, a través de nuestra avifauna, de un indicador muy sensible del daño que causamos a la Pachamama y que tarde o temprano nos pasará la cuenta. No lo desperdiciemos. 
 
No puedo dejar de agradecer a mi estimada amiga María Roxana Avila Solari, una entusiasta fotógrafa amateur. Estimulada por nuestra página, se enfrentó al desafío de fotografiar aves, lo que no es fácil precisamente. Sus fotografías son mucho mejores que las mías, principalmente por su entusiasmo, dedicación, paciencia y generosidad, lo que ha mejorado consistentemente a esta página con fotos de mejor calidad que las que teníamos y agregando a numerosas especies. Y no me cabe duda que seguirán llegando contribuciones de ella, una ariqueña que ama a nuestra Patria Chica, la visita periódicamente y prácticamente me abruma con sus contribuciones. 
 
Una nota técnica para los que quieran involucrarse en esta apasionante “cacería” de aves. He usado diversas y en cierto modo sofisticadas cámaras digitales antes de que las cámaras reflex fueran accesibles. La mejor que tengo es una cámara Sony Cybershot DSC-F828 con un agregado para aumentarle la capacidad de zoom. El problema con las cámaras no-reflex es la ausencia de un estabilizador de imagen (necesario para las fotos con zoom potente) y el autofoco, el cual depende de los contrastes y las plumas de las aves perturban la señal. Con una cámara reflex en cambio, el fotógrafo afina el foco visualmente y no depende de la información que las cámaras habituales reciben rebotando de su objetivo. Eso en cuanto al tecnicismo, pero debo afirmar enfáticamente que eso no es lo prioritario. Con la más modesta de las cámaras, “cazar” aves sin matarlas es toda una aventura que satisface a nuestros instintos de cazador y a la vez despierta a nuestro interés por la naturaleza y su equilibrio. Los presuntuosos que gustan exhibir sus bienes y logros al público pueden alegrarse al captar una foto impecable, pero para quienes son más sensibles y sensatos las aves nos hacen volar más lejos: asecharlas sin agredirlas para captar lo que salga en la más primitiva de las cámaras lleva a apreciarlas, maravillarse con su belleza y acatamiento a las leyes de la naturaleza y sentir la responsabilidad que la humanidad tiene con la Pachamama. Con frecuencia recibo contribuciones de lectores entusiasmados por lo que captaron. Si bien generalmente no sirven para exponerlas a los ojos de todo el mundo pues nuestra cultura prioriza el tecnicismo que suele aplastar a la hermosura de comprender, a la resolución del gráfico por encima de nuestra supuesta condición de hijos respetuosos y amantes de la Pachamama, esas fotos me hacen sentir que no todos los humanos somos meros explotadores de nuestro planeta: algunos (ellos) lo aman, se maravillan de lo que nos aporta y quieren perpetuarlo por su belleza y no por el número de píxeles con que las máquinas modernas nos permiten captar una fotografía técnicamente impecable pero desprovista de sentimientos. Ellos son mis “hermanos”. 
 
Pues bien, ese sentimiento es lo que me hermana con Roxana. Que la tecnología que usa sea “de punta” es sólo un detalle bienvenido para exponer nuestras vivencias a la humanidad indolente que sólo aprecia la eficiencia técnica y así tratar de atraer adeptos. Pero lo que realmente vale de nuestra interacción está celosamente guardado en los cientos de mails que van y vienen con preguntas, respuestas, comentarios, alegrías, frustraciones técnicas, aciertos y hallazgos que no importa que no sean “publicables”. 
 
Que no se alteren los “dueños” de nuestro patrimonio natural: ellos cumplen una función pública necesaria y eficiente, pero ella, una exitosa empresaria que debiera preocuparse de fabricar bienes, sin aspavientos ni figuración pública “pierde tiempo” buscando pajaritos, a menudo con ropa de camuflaje y aún bajo redes de camuflaje militar y no sé si sabe que la Pachamama la ama, la respeta y le agradece por eso. Bastaría nada más que esta página le hubiera abierto los ojos para apreciar la armonía planetaria para que todo el tiempo invertido en ella se justificara más allá de todas las expectativas, las que sin duda ella superó largamente. 
 
Si abusé de los elogios es porque quiero expresar enfáticamente que el tecnicismo que domina a esta página es sólo un “poster” para atraer a o ganar adeptos al culto de la Pachamama. Otra vez, gracias Roxana, esta vez por ayudarme a definir las prioridades no tecnológicas que quiero proyectar, sean leídas o ignoradas por los tecnócratas. 
 
Un poco vinculado con lo anterior: las aves han estado siempre aquí en Arica, pero los humanos llegamos hace sólo unos 10.000 años. La aventura de éstos en Arica y en el Territorio Andino se relata extensamente en http://www.infoarica.cl/1ta/Arica_Andina.htm
 
 
Renato Aguirre Bianchi 
lautaro@yahoo.com 
Casilla 651, Arica, Chile